Documento 32/16 - 8 de diciembre de 2016

HONOR Y GLORIA A DON JOSÉ FELIP SANTAOLALLA, EL ALCALDE FELIP, CANILES (1904-1915)

Autor: JUAN ANTONIO DÍAZ SÁNCHEZ (Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino)


Realizando labores de investigación histórica en el archivo municipal de Caniles, el azar quiso que, hace unos años, nos encontráramos un acta de cabildo extraordinario celebrado el 10 de mayo de 1910. Dicha acta trataba un solo tema: la declaración de hijo adoptivo de la villa de Caniles otorgada a Don José Felip Santaolalla.

Don José Felip Santaolalla el alcalde Felip, −Pepe Felip para los amigos− no era natural de Caniles sino oriundo de la vecina localidad de Zújar. Se encontraba en Caniles en calidad de recaudador de contribuciones y cobrador de impuestos reales. De hecho, su nombre aparece por primera vez en el acta de la Comisión de Gobierno del 17 de octubre de 1895, en la cual hay una solicitud presentada al Ayuntamiento de Caniles por Felip, quien dice ser mayor de edad y reunir las condiciones necesarias para desempeñar el cargo de recaudador de consumos, que se encontraba desierto, comprometiéndose a depositar la fianza que se le señale para desempeñar dicho cargo. El Ayuntamiento de Caniles firma con él la escritura pública que le constituye en  recaudador de Consumos y Agente Ejecutivo, dándole el 3% de bonificación por el desempeño de su trabajo.

Nueve años después, el 1 de enero de 1904, por unanimidad de votos, pues sólo sale una papeleta en blanca, que se supone sería la suya, es elegido alcalde. A los pocos días se forman las Comisiones dentro de la Corporación que habrían de atender a los siguientes asuntos: hacienda, fomento y policía urbana, aguas y policía rural y establecimientos públicos.

Los primeros años de alcalde de Caniles fueron bastante difíciles: como herencia, había recibido un erario arruinado y endeudado, y un pueblo abandonado y descuidado. La clase obrera se encontraba en paro por el cierre de la fábrica azucarera y los caciques locales no veían con buenos ojos que el sillón de la alcaldía lo ocupara un hombre que no fuese hijo del pueblo de Caniles. Muy preocupados estos caciques veían cómo les fue retirado el uso personal que hacían de la silla de la alcaldía para atender a sus intereses con medidas legislativas locales y ordenanzas municipales que estuvieran dictadas en su favor y beneficio. A los 18 días de ser elegido alcalde se abre un expediente al alcalde saliente por malversación de fondos.

El alcalde Felip se dedicó a arreglar de entrada los problemas urbanísticos que más precisaban en Caniles, como eran las tapias del cementerio y el acceso al pueblo.

Uno de los asuntos más importantes que pesaban sobre las tierras de Caniles era el Censo de Población,  que databa del año 1572, después de la repoblación que siguió a la expulsión de los moriscos del Reino de Granada en el año 1570, bajo el reinado de Felipe II. El alcalde, previa autorización de la Corporación, redimió al pueblo de esta carga, concertando escritura a tal objeto con don Luis Baquera, residente en Granada y dueño a la sazón del citado Censo, cuyo precio se fijó en 90.000 ptas. que el pueblo pagaría en cuatro plazos anuales.

Por estos mismos años se solicitó para Caniles un puesto de la Guardia Civil de cuatro guardias y un cabo, asumiendo el Ayuntamiento el pago del alquiler de la Casa-Cuartel, y toda la clase de atenciones y servicios que necesitasen los guardias.

Don José Felip observó que hacía mucho tiempo que la línea telegráfica estaba cerrada en Caniles, por falta de fondos municipales para poder sufragar el sueldo que cobraba el telegrafista. Quiso poner una solución bastante rápida, pero le fue imposible por no tener el apoyo de la Corporación.

Caniles era un pueblo fundamentalmente agrícola que basaba su economía en el cultivo de la remolacha azucarera. Cuando ésta se abandonó, se produjo un alto índice de paro. Por ello, el alcalde Felip tuvo que actuar en consecuencia. Solicitó fondos al Gobernador para mitigar  el paro obrero y autorización para rebajar el precio del pan.

No contento con esta solución provisional, en octubre de 1905 se desplazó a Madrid para gestionar la reapertura de la fábrica azucarera y solicitar permiso para reanudar la producción de remolacha azucarera que era el motor de la economía local. Las cláusulas del contrato con la Sociedad General Azucarera (SGA) firmadas por el alcalde Felip consistían en la cesión de lo que excediera de sesenta litros de agua por segundo en la acequia del “Tortán”, durante el tiempo de campaña. La azucarera haría revisión y conservación del cauce de agua y trabajaría entre las fuentes de la Salud y Maneta para ver de acrecentar el caudal hídrico. La azucarera pagaría por este concepto 140 pesetas anuales al Ayuntamiento y, finalmente, el contrato cesaría en caso de que la fábrica se dedicase a otro menester que no fuera procesar remolacha o destilar alcohol de la misma.

Los años posteriores  fueron más tranquilos, ya solucionado el problema del paro de los obreros con la reapertura de la fábrica azucarera. El alcalde Felip se dedicó a su gran obra por la que sería recordado para la posteridad en la villa y por todos los canileros: la dotación de agua potable al pueblo. Caniles fue así el primer pueblo con menos de 10.000 habitantes de España con dotación de agua potable antes del año 1920.

Una vez tratados –de una forma muy sucinta, claro está−, los hitos más importantes que conforman la biografía del alcalde Felip, vamos a reproducir el acta íntegra donde la Corporación Municipal de la villa de Caniles rinde honores y gloria a tan insigne personaje.

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ACTA DE CABILDO CORRESPONDIENTE A LA SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE CANILES PARA LA DECLARACIÓN DE HIJO ADOPTIVO DE ESTA VILLA A
DON JOSÉ FELIP SANTAOLALLA, EL ALCALDE FELIP.

En la Villa de Caniles, a diez de Mayo de mil novecientos diez, siendo hora de las doce, se reunieron en el Salón Capitular los Señores Concejales de este Ayuntamiento y vocales asociados cuyos nombres al margen se expresan a objeto de celebrar sesión extraordinaria para la cual habían sido convocados en debida forma y constituidos bajo la presidencia de D. Andrés Rebollo Zafra, primer Teniente de Alcalde, por incompatibilidad del Sr. Presidente de la Corporación Municipal, por dicho Señor se declaró abierta la sesión y usando la palabra manifestó que ésta tenía por objeto como se expresaba en las cédulas de convocatoria dar cuenta de un escrito presentado por varios vecinos de esta localidad y suscrito por el Sr. Diputado a Cortes por este Distrito Electoral de Huéscar D. José Morote y varios Alcaldes de los pueblos de este dicho Distrito en unión de las fuerzas vivas de esta localidad en el cual se interesa que por los individuos del Ayuntamiento y Vocales Asociados reunidos en Junta Municipal sea declarado hijo adoptivo de este pueblo el Alcalde presidente del Ayuntamiento, Don José Felip Santaolalla, por las razones que en referido escrito se expresan y que copiado a la letra dice así:

“Sres. del Ayuntamiento de Caniles = Los que suscriben vecinos de este pueblo y entusiastas partidarios de los adelantos del mismo, tienen el honor de comparecer ante el Ayuntamiento y Junta Municipal con el fin de someter a su ilustrada consideración los siguientes:

Hechos

Los pueblos cultos, aquellos que marchan a la cabeza de la civilización; los que sobreponiéndose a toda idea pasional, rinden sagrado culto al civismo, enaltecen la memoria de sus héroes honrándose así propios al enarbolar la bandera de la gratitud; pocos, quizá ninguno de los hijos de Caniles, vea con indiferencia el grandioso hecho que intentamos conmemorar… Si nuestros antepasados levantaran la cabeza, a bien seguro que serían los primeros en suscribir ésta, si otra mejor redactada instancia, pero no dudar que desde sus tumbas se adhieren a nuestro pensamiento y bendicen desde el Cielo el hecho que lo motiva.

¿Qué hijo de Caniles habrá dejado un solo día de soñar a través de los siglos que lleva de existencia en la constante pesadilla de la traída de sus aguas? ¿Quién habrá, por indiferente o apasionado que sea, que desconozca los inmensos beneficios que reporta al Pueblo en su totalidad ese agigantado proyecto? ¿Quién se puede oponer o sentir lastimado con la realización de tan sublime obra?... ¿Quién en fin, desconoce los inmensos beneficios que ha de reportar en el orden Social, Económico y Sanitario?... nadie Señores, pues que, su no realización hasta esta fecha ¿no da exacta idea de su magnitud?... ¿la grandeza del mismo, con nuestra propia irresolución y la de aquellos que nos precedieron?...
Sí Señores: seamos sinceros…; seamos leales…; seamos en fin agradecidos; esta gran virtud por sí sola basta a colocarnos a la altura del hecho que a todos nos engrandece.

Ya corren las cristalinas y puras aguas por sus calles; ya tenemos abrevaderos, públicos permanentes; ya no hay temor a ligeras lluvias, cuyas avenidas enturbien el precioso y necesario líquido de nuestro sustento diario… La higiene dispondrá en adelante, de ese tan indispensable factor y la salud pública tendrá otras garantías para prevenir y evitar las enfermedades contagiosas… La Economía; ese poderoso (--------) de todos los pueblos y con especialidad de los que son pobres, como el nuestro, tocará los beneficios más de cerca; se evitará el sostenimiento de caballerías en las clases pendientes… las clases medias ganaran dos horas en su trabajo cotidiano y las pobres en fin, se ahorrarán la molestia de transportarla a brazo desde larga distancia… ¿y el orden social?, ¿qué beneficios no se vislumbran a través del hecho que con este acto se conmemora?... ¿quién no sueña ya con la hermosa perspectiva, que ha de ofrecer este pueblo en lo porvenir trocando la aridez repulsiva de so ornamentación, con las hermosas guelasueras [sic], que han de embellecer cuando esté rodeado de pintorescos jardines, que a la vez recrecen, nuestra atención, habrá de sacarnos del peligroso e inactivo letargo en que vivimos… ¿Quién no se siente ya (siquiera sea espoleado por noble emulación) dispuesto a instalar algunas de las múltiples mejoras que se desprenden al contar con el poderoso auxilio del elemento que se carecía?... Todos Señores; sería necesario carecer de toda idea de relación si no, nos sintiéramos dispuestos a variar en nuestra manera de ser y de vivir; el orden social se abrirá paso; levantará acta y nos enseñará a todos el ejemplo de nuestra verdadera misión mostrándonos como modelo a D. José Felip Santaolalla.

Ejemplo elocuentísimo de actualidad, acaba de darnos; quien menospreciando sus intereses particulares, calcándose hasta la saciedad en los deberes que impone el cargo de Alcalde que actualmente desempeña; estudia las necesidades de este Pueblo, fija su atención en la más importante; se detiene antes nuestra constante pesadilla y aborda por sí solo la ardua empresa de dotar a Caniles de aguas potables; ¡Pero cómo lo intenta! ¡Cómo se atreve con este proyecto de tanta magnitud! ¡Cómo aborda una empres ante la cual se pararon todos!... Ya lo hemos visto, no hay que explicarlo, lo conocen todos sin excepción, sin distinción de edades, ni matices… Asombra más; es mucho más digno de aducir la realización del Proyecto que el Proyecto mismo. En efecto Señores cualquier hombre si empresa, que disponga de recursos y personal técnico, aborda esa si otra mayor empresa; pero el Señor Felip, carece de ese personal, no tiene recursos pecuniarios dentro del presupuesto, no cuenta ni con el entusiasmo popular porque la desconfianza y escepticismos de todos, miran desde un precipicio esta cuestación con la frialdad y despego de las que no pueden realizarse… Y ante esa desconfianza, sin recursos materiales, ni personal técnico que le auxilie… se agiganta en su resolución y excediéndose asimismo en entusiasmo; aborda la empresa, estudia la configuración del terreno, acicala el pobre y mísero manantial de la “Fuente de Maneta”, perfora el cerro que le da origen y aumenta sus aguas en cantidad bastante a producir cien mil litros por hora… Ha salvado el conflicto de los regantes, no perjudica ya a la zona de regadío que cuenta con buena y abundante agua… pero ¡sea! Señores la tiene a veinte y cinco metros de profundidad y a tres quilómetros de distancia…; esto no le detiene, monta en su domicilio un taller, construye por sí mismo los moldes para la tubería de piedra artificial y recurriendo a su propio crédito y valiéndose de sus conocimientos en la materia que son vastísimos, le vemos actuar en la fabricación; como empresario; como Director y últimamente Señores como el último de los obreros.

Corramos un tupido velo sobre las mil y mil contrariedades que D. José Felip habrá encontrado en su espinoso camino; ocupémonos, sólo de lo cierto, de lo real, de lo tangible; de aquello que fue, que no se presta a divagaciones… Tendió la tubería, rectificó por minas lo accidental del terreno, construyó en el Paseo un pozo de veinte y cinco metros de profundidad, e instaló una bomba de gran potencia, movida por la electricidad… Ya hemos visto su resultado, Caniles cuenta ya con más agua potable que necesita su abastecimiento público; las casas particulares las pueden disfrutar a perpetuidad, por la modesta suma de doscientas pesetas… y aquí de su inventiva, aquí de su ingenio, aquí de su penetración; esta modesta suma unida al reparto de 12.000 pesetas, no cobrando en su totalidad y a otros créditos de municipio muy próximos a prescribir, han bastado a garantizar los gastos de tan importante obra… bien es verdad que los honorarios del Director, los del Ingeniero y los del Mecánico montador están pendientes de pago, por refundirse todos en D. José Felip, quien los considera saldados, con exceso ante la satisfacción experimentada con el bien estar producido a los hijos de Caniles.

¿Pero debemos nosotros dejar en descubierto tan importante cuenta? ¿Permite nuestra dignidad desatender ese compromiso de honor; es concebible que la realización de nuestros dorados sueños quede sumida en la oscuridad y la memoria de su autor, comprendida ante la penumbra del tiempo que todo lo borra?... No Señores, sería pagar tan meritoria acción con la más denigrante de las ingratitudes, y Caniles Señores, antes que nada, es un pueblo agradecido… Ya les habéis visto en este día, el Pueblo en masa le vitorea, la apiñada multitud le aclama y le bendice, y los que abajo firman interpretando tan levantados sentimientos.

Al Ayuntamiento y Junta Municipal piden se sirva declarar hijo adoptivo de Caniles a D. José Felip Santaolalla… ¿Qué menos se le puede otorgar al héroe de esta gesta? ¿Quién ostentará tan honrosa distinción con mejores títulos? ¿Quién en fin puede oponerse al acuerdo de un Pueblo que desea pagar con su gratitud deuda tan sagrada como bien merecida? nadie Señores.

Los hijos de Caniles, agradeciendo en lo que valen, los sacrificios hechos por su Alcalde D. José Felip Santaolalla para dotar de aguas potables al pueblo que los vio nacer; apartados por completo de toda pasión piden al Ayuntamiento; que en uno de los derechos que les concede la vigente Ley Municipal; como fiel intérprete de los deseos de este vecindario a quien representan; se sirvan acordar:

Primero: Que para perpetuar la memoria del actual Alcalde y sirva de noble estímulo a los que le sucedan, se fije una fotografía ampliada de aquel en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento, en la que se haga constar que esta distinción le ha sido concedida por los desinteresados servicios prestados al pueblo de Caniles, dotándole de aguas potables de que carecía.

Segundo: Que en el mismo salón y a la izquierda del ante dicho cuadro, teniendo en medio el de S. M. el Rey, se coloque otro cuadro que contenga la inscripción siguiente: Los hijos de este pueblo correspondiendo a los desvelos, trabajos y penalidades, soportados por su Alcalde D. José Felip Santaolalla, durante la realización de las obras por el propuestas y realizadas, conduciendo a Caniles las aguas de la “Fuente de Maneta” cambien el nombre de las mismas por el de las “aguas de Felip” pidiendo y obteniendo del Ayuntamiento que por tan meritoria acción sea declarado “Hijo adoptivo de Caniles”.

Así procede y lo esperan por ser de justicia que piden. = Dios que a Vº Nº S.

Caniles, cuatro de Mayo de mil novecientos diez =

José Morote, Diputado a Cortes = Antonio Góngora = Juan J. del Carpio = R. Barroeta Carreño = Juan Gallardo = Pedro Monzón, Alcalde de Castril = Manuel Fernández Sola, Alcalde de Huéscar = Juan J. Montoya, Alcalde de Zújar = Ulpiano Marín = A. Andrés Sánchez, Alcalde de Castilléjar = Cirilo Martínez = Francisco Bocanegra Rienda = Fernando H. Gutiérrez = Antonio Vidal = Joaquín Vidal García = J. Manuel Vidal = Antonio Perales = Ramón Mañas = J. Mesitón Navarro = Gabriel Gonraler = Luis Vidal = Julián Zabala = Juan Torres = Laureano Torres = Antonio García = Luis Vidal García = Román Mancebo = Francisco Bocanegra = Juan Antonio Ramírez = Bernabé Expósito = Faustino Navarro = Francisco Martínez = José Martínez Coca = José Manuel Martínez = Diego Cano = Manuel Zabala = Joaquín Fernández Carpio = Juan Martínez Urrutia = Juan de Dios Morenillo = Baltasar Blesa = Francisco Martínez Durán = Juan de Torres Coria = Constantino Navarro = Santiago Sánchez = Juan Gea Gallardo = Francisco Martínez Carrillo = Francisco Gallardo = Por mí y a ruego de mi padre Pedro Mesas Molina, Juan Mesas Martínez = Antonio Izquierdo = Manuel Martínez = Ramón Hernández = Antonio Quesada = Bernardo Marín Martínez = Pedro Camp = Eduardo Vidal Molinero = Manuel Vidal = Diego Membrívez Hernández = Juan Antonio Marín = Juan Antonio Marín Martínez = Segundo Quesada = Manuel Marín = Antonio Quesada = Joaquín Vidal Molinero = José Rubio Martínez (Rúbricas).

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En virtud de lo expuesto en el preinserto escrito, tomando en consideración las razones que en el mismo se alegan y siendo indiscutible que lo menos que se puede otorgar a un hombre que tan desinteresadamente ha velado por el engrandecimiento de este pueblo acometiendo la magna empresa de la traída de las ricas aguas que hoy disfrutamos, es lo que se interesa en repetido escrito, sin disensión y por unanimidad se acordó declararle hijo adoptivo de esta Villa mediante a no ser natural de ella y que se fije una fotografía ampliada de él en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento y el cuadro igual que ponga la inscripción siguiente: Acuerdo del Ayuntamiento de la Villa de Caniles y Junta Municipal tomado en sesión extraordinaria del día 10 de Mayo de 1910 declarando hijo adoptivo a su Alcalde Presidente D. José Felip Santaolalla y variando el nombre de las aguas de la Fuente Maneta por el de Aguas de Felip.
 
Cuyos cuadros serán colocados el primero a la derecha de retrato de S. M. el Rey y el segundo a la izquierda de éste. Que sobre los caños del Paseo que se denominará desde hoy de Felip se coloque una lápida de mármol conmemorativa con la inscripción siguiente: A D. José Felip Santaolalla que concibió y ejecutó la canalización de aguas potables inauguradas el 4 de Mayo de 1910, el pueblo agradecido al declararle su hijo adoptivo, perpetua su memoria, como ejemplo de ciudadanos y modelo de Alcaldes.

Y últimamente se acordó que el escrito original expediente que lo motiva con certificación de este acuerdo le sea entregado al Sr. Felip como testimonio de gratitud del pueblo de Caniles.

Con lo que no teniendo otro objeto la reunión, se dio el acto por terminado que se firmó por los señores concurrentes de todo lo cual como Secretario certifico =

Blas García = Juan Torres = Antonio Cuenca = Juan Pedro Ruiz Mesas = Baldomero Álvarez = Joaquín Moreno = Gaspar Requena = Pedro García = Mariano Pérez = Joaquín Belmonte = Ramón Hernández (Rúbricas)


Concejales: Andrés Rebollo Zafra, Juan Torres Montañez, Blas García Angulo, Antonio Cuenca Rodríguez, Federico Robles Moya, Nicomedes Torres Enríquez, Juan Pedro Ruiz Mesas, Juan Torres Cuenca, Gaspar Requena Mateos y Baldomero Álvarez Ruiz. Vocales Asociados: Miguel Galindo Hernández, Pedro García Quirante, José García Angulo, José Luis Rodríguez, Máximo Pérez Rubio, José Antonio Mesas Azor, José Castillo Burgos, Francisco Torres Robles, José Ruiz Pérez, Santiago Checa Díaz, Joaquín Belmonte Fernández y Ramón Hernández Martínez.