POR LA ALAMEDA

Una sección de Lola Fernández Burgos
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PARA NO PERDER EL TREN


Con lo del tren y pedir su regreso a Baza, una vez más el pueblo llano  tendrá que pelearlo solito y sin esperar que sus representantes políticos vayan más allá de sus propios intereses de partido. Los mismos que, primero, no evitaron que se lo llevaran; segundo, propiciaron que se reaccionara tarde mal y nunca al pedir su vuelta, encorsetados en unas siglas; y finalmente les han aupado al vagón para que no se diga que se quedaron en tierra, para no perder el tren. Es muy triste que en función de quién gobierne nos apuntemos o nos borremos de una reivindicación. Como también es de pena y peligroso cifrar el futuro de nuestra ciudad en que vuelva el tren. Sobre todo porque cuál será el discurso en caso de que no se consiga…Fue una falta de amplitud de miras, o un exceso de estrechez, lo que ustedes prefieran,  llevárselo. Pero así es como ocurrió, y después se ha visto que sería importante que volviera, aunque  políticamente no se ha pedido sino con la boca pequeña, que es como se hacen las cosas cuando sólo se piensa en la imagen sin que haya nada detrás. Y cuando se ha empezado a pedir de verdad, por desgracia puede resultar demasiado tarde.

Al menos esperemos que como país no nos pase exactamente lo mismo y seamos capaces de sentirnos uno, más allá de distintas ideologías. Está visto que algunos no aprenden ni tropezando muchas veces con la misma piedra, lo cual no sería demasiado importante si la situación por la que atravesamos los españoles no fuera tan delicada como la que se vive. No entraba en la mente de nadie que algún día la madre Europa tendría que rescatarnos para evitar nuestra perdición económica, aunque queda por ver si la mano que nos ha ofrecido no terminará alrededor de nuestro cuello. Tiempo al tiempo, desde la esperanza de que el rescate a la banca suponga el principio del fin de nuestros males, y no al revés.

Pero en esto, como en tantas cosas, verbigracia en el tema del tren, echo de menos la unión de nuestros políticos sin aprovechar la coyuntura para barrer cada quien para su casa, que es lo que hacen invariablemente y sin rubor. Unos se negaron a reconocer a tiempo una crisis, y otros hacen malabarismos lingüísticos para no hablar de rescate. Nefasto, pero tampoco le vamos a pedir peras al olmo. Es lo que hay y es lo que tenemos, al menos hasta que digamos que ya está bien de irresponsabilidades. Me parece perfecto que a partir de ahora lo que se consiga con los recortes no vaya a la banca (por cierto, si ya van a contar con un colchón económico puesto a su servicio por gentileza de la generosa Europa, lo primero que tienen que hacer los bancos es devolver al Estado los miles de millones de euros que se les ha dado para que en su caída al abismo no nos arrastren a todos). Pero que reciban una lluvia de millones para posibilitar una reactivación de la economía no puede implicar que los responsables de tanto atraco se vayan de rositas y si te he visto no me acuerdo. Ya está bien de ladrones. Que no se diga más que no por ser inmoral es ilegal y que se legisle para que no se pueda robar de manera tan impune como lo han hecho muchos políticos y muchos banqueros hasta ahora. Que de aquellos barros estos lodos, y no basta con dimisiones.

Cada día tengo más claro que los políticos separan y anteponen el bien de su grupo al interés general. Y no me cansaré de decir que lo único que puede salvarnos de acabar muy mal es estar unidos y dejarnos de partidismos. Pero es así de absurdo: nosotros los ponemos para que nos defiendan y una vez puestos se ponen a la defensiva de nosotros. En fin, las cosas cambiarán algún día, aunque desgraciadamente no todos lleguemos a verlo. Al menos espero y deseo que, esté quien esté, para coger el tren, a los bastetanos nos baste con acercarnos hasta la nueva estación.