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Una sección de Sebastián Manuel Gallego Morales

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EL GREÑÚO

Artículo publicado originalmente en la sección "Rincones Bastetanos" de la Revista "El Norte", correspondiente a la primera quincena de octubre de 2011 


Han sido muchos años los que ha permanecido allí esta figura, tal vez desde finales del siglo XVII  y hasta bien mediado el siglo XX. Efectivamente, en la esquina de la calle que cruza desde la carretera de Ronda, ahora avenida de Ronda,  a la que hoy conocemos como Francisco de Velasco, existió una hornacina en la que se veneraba una  imagen en madera  de Jesús en la Cruz. Su notable singularidad era que gran parte de su cuerpo, el rostro y todo el busto, desde los hombros, le quedaban cubiertos por una larga cabellera de pelo natural rizado. Sólo se le podía ver una parte de la cara que quedaba al descubierto, en la que se reflejaba un gesto de dolor. Por esta evidente melena negra, la devoción popular lo conocía como “El Greñúo”. Bajo esta hornacina se situaba una placa de mármol en la que se podía leer “Más penó Él por nosotros”.

Han sido varias las versiones que circulaban sobre el origen y objetivo de esta hornacina, aunque todas ellas coincidían en un mismo punto: que fue un importante militar el que allí la había colocado. Cuentan  que fue en los tiempos en los que parte de la ermita de Santa Rita, así como el llamado “huerto del palodul” pertenecieron a la Orden Militar de Venerables Caballeros, que poseía una fundación en dicho lugar para recoger a los hijos de embarazos no deseados o huérfanos, principalmente relacionados con el estamento militar.

Uno de estos hijos de la casa cuna tomó la carrera de las armas como asistente de un militar de alta graduación, sirviendo a los reyes en Flandes, Malta, Roma… Con los años fue ascendiendo y haciéndose más y más conocido. En una de sus muchas batallas, en Orán, fue hecho prisionero; el alto grado militar alcanzado hizo que el rescate pedido por él fuera muy cuantioso, aunque como no pertenecía a ninguna poderosa familia adinerada, pues estaba solo en la vida, no encontraron los monjes mercedarios a quienes se hicieran cargo del precio de su libertad. Pasó años en las cárceles oranesas, viviendo siempre confiando en su fe cristiana y recordando los padecimientos de Jesús hacia el Calvario. En uno de los combates de las tropas españolas en Orán, fue liberado de su prisión, logrando llegar a la península. A su regreso a Baza erigió esta hornacina en agradecimiento a quien había sido su consuelo durante el cautiverio vivido.

Y allí estuvo años y años, en el mismo lugar. Durante el tramo de la Guerra Civil sufrió algunos ataques aunque, en los años cuarenta, este pequeño altar  fue restaurado por una señora llamada Josefa Valdivieso, quien cuidó del mismo. Luego lo hizo su hijo Manuel “el Taxista”, hasta que marchó con su familia a vivir a Ibi (Alicante). La vivienda se vendió con esta hornacina en sus bajos. Destruida la vivienda para volver a edificar en el solar, se acabó también con esta hornacina de “El Greñúo”. Hoy día no hay referencia alguna que nos lo recuerde, excepto unas pocas fotografías y la memoria de las personas mayores  de las viviendas vecinas del barrio del Espíritu Santo.

 

En aquel mismo lugar…

El trayecto del ferrocarril producía allí un paso a nivel para salvar esta calle de acceso a la parte alta de la ciudad; como la entrada a Baza desde Guadix se producía en descenso desde el Cerrico, y ante la proximidad de la estación, el conductor se veía obligado a disminuir notablemente la velocidad, circunstancia obligada que era aprovechada, avispadamente, por las personas que se ganaban la vida con el llamado “estraperlo”. Antes de llegar a este paso a nivel, dejaban caer los sacos llenos de garbanzos, de habichuelas, harina o patatas, que remediarían parte del hambre que se sufría en muchos domicilios de la ciudad en los oscuros finales de los años treinta y principio de los cuarenta. Había que “deshacerse” de esta mercancía antes de llegar a la estación, donde siempre había varios números de Guardia Civil esperando. Merecen estos “avatares” de subsistencia otro de nuestros artículo, que prepararemos en otra ocasión.