Por Juanra Gil van Gils.
En esta semana en la que quienes profesan el cristianismo debieran de mirar en su interior en un ejercicio sincero de introspección (observación consciente y el análisis de los propios pensamientos, emociones y actos) viene al pelo recordar el refranero español que tan rico y tan sabio es y recordar aquello de que en “el pecado llevan la penitencia”, o lo de “de aquellos barros estos lodos”. Porque la vida se empeña en demostrarnos que se recoge lo que se siembra, y esto es en la mayoría de los casos así.
En el caso del equipo de gobierno de nuestra ciudad, muy cofrade en muchos de los casos, harían bien en tomarse en serio sus estaciones de penitencia para valorar lo mucho en lo que pueden mejorar si quieren tener resultados distintos e inevitablemente mejores, porque los actuales son, siendo sueves, penosos. Además, visto que 5 meses después volvía a ir al Pleno del Ayuntamiento y me encontré con lo mismo, insultos y faltas de respeto hacia la oposición, maltrato a Lidia (de esto hablaremos un poquillo más adelante) y un alcalde que ha decidido que el Pleno es un lugar en el que los suyos pueden hacer y decir lo que quieran, que no levanta la sesión, que no da la palabra a los ruegos y preguntas del público (como debe hacer en un Pleno ordinario) hace que, además de mirar en si mismos en qué mejorar, deban también hacer penitencia muy seriamente, porque hay actitudes totalmente insostenibles e injustificables.

Esto último es relevante, ya que especialmente grave es que se corte la emisión del Pleno, que se manipule la misma y se eliminen partes del mismo, ya que, además de que son públicos, el ayuntamiento adoptó el sistema de videoacta, y por lo tanto no se puede de ninguna de las maneras alterar el mismo. Y un Pleno Ordinario no termina hasta que no se producen los ruegos y preguntas del público, si así lo desean, y el alcalde levanta la sesión, por lo que en este caso, al no haberse producido ninguna de las dos cosas, toda la grabación forma parte del pleno… Incluso un abogado tecnicista podría concluir que todo el Pleno es nulo, porque no concluyó a las 24.00 horas ya que no se levantó la sesión… Pero sin necesidad de esto, no se puede tocar la grabación si el Pleno no ha concluido… Vaya marrones en los que meten a la Secretaría General del Ayuntamiento, que tiene un marrón de los gordos con esto. Veremos en qué acaba esto…
Vamos a dejar aquí este capítulo, porque si no se nos va todo el artículo en esto… y pasemos a más de lo de “en el pecado llevan la penitencia”. El PSOE de Baza empieza a darse cuenta de que lo de ser oposición es duro… De que es el alcalde el que cierra el turno de intervenciones y te deja sin poder contestar, que tu capacidad de influencia es mínima, que no siempre te tratan bien… A ellos que también les gusta lo de procesionar en estos días, también les viene bien un poco de mirar en si mismos y de penitencia, porque tampoco es que fueran una maravilla tratando a la oposición… Es cierto que no llegaban a los extremos que llegan estos… pero tampoco eran unos santos… Y la ciudadanía, igual que yo, lo recuerda, y muchas veces les tiran lo de “es que ya no os acordáis de cuándo estabais vosotros?” con razón… Evidentemente, y cierro otro capítulo, que los del PSOE no lo hicieran bien no quiere decir ni justifica que nos tengamos que comer algo pero, ni que el PP pueda hacer lo que quiera porque era lo que hacían los otros. Cambiar se supone que es hacer las cosas mejor y distintas, no igual y peor.
Más de penitencias. La portavoz de Compromiso por Baza, Lidia Sánchez, tiene un problema. Bueno, a lo mejor más, pero uno que es, aprovechando la temática, el pecado original, y de ahí manan los demás… El pecado original es justificable en realidad, y no fue otro que colocar a derecha y ultraderecha en el gobierno de nuestra ciudad… Colocarlo, y aprobarles de hecho sus numerosísimos sueldos y dedicaciones exclusivas. Pero como digo, puede tener justificación, ya que el concepto de cambio es fácilmente malinterpretable, y lo más sencillo era cambiar caras, colores y todo para propiciarlo… aunque todo esto cambiara para que no cambiara nada, si no que se convirtiera en una peor versión de lo que había… El problema es que a este pecado original, justificable, le sigue un pecado más grave porque no tiene justificación posible: saber que te has equivocado, saber que este gobierno es un desastre para nuestra ciudad, pero ser incapaz de rectificar y propiciar que tengamos otro gobierno de cambio real, porque un gobierno del PSOE en minoría, con dos partidos pequeños apretándole, si que sería un cambio real. Pero rectificar a veces es complicado, y en ese no rectificar está el Pecado injustificable.
Al darse cuenta del error, la opción ha sido “convertirse en oposición” y no facilitarle mucho la vida al equipo de gobierno, pero claro, eso nos mete en un callejón sin salida. El mal gobierno que su voto propició no sirve, pero además no puede aprobar sus iniciativas porque quién los puso allí ya no los apoya… Pero a la vez no propicia un nuevo gobierno que sea, al menos, menos malo, y que si pueda gobernar… Y claro, el camino del medio se está convirtiendo en muy nocivo para todos y todas, sobre todo para Baza.
Y de ahí le viene la penitencia que está sufriendo por ese pecado…. El equipo de gobierno ya no la cuida, no atiende sus intervenciones, sus propuestas, ya no necesita contentarla… Porque saben que no van a tener su apoyo… Pero a la vez, están convencidos, dado que ha tomado ese camino central que lleva a un muro como el de Trump, de que no va a echarlos, de que no va a propiciar ningún cambio de gobierno… Y por lo tanto, ya no le tienen miedo (y por lo tanto respeto), pueden usarla como saco de boxeo, faltarle al respeto, tratarla como al peor de los enemigos… porque hacerlo no tiene consecuencias, ellos van a seguir gobernando como puedan, van a seguir cobrando sus sueldos, y ella no va a hacer lo que realmente les duele: echarlos y que dejen de cobrarlos.
Dura penitencia para un pecado que no beneficia en nada a nuestra ciudad… que es la que de verdad sufre las consecuencias de todo ello… Aclaro, eso sí, que estoy describiendo lo que percibo, no quiere ello decir que yo apoye el trato que se le está dando a Lidia, y ella lo sabe… He dado la cara cuando ha sido necesario por ella, denuncio las faltas de respeto, la escucho cuando considera que debe hablar conmigo… Pero que me parezca impresentable cómo la tratan no quiere decir que no pueda estar convencido de que se equivocó, y de que se equivoca en esta decisión.
Por último, que en esta ocasión si me estoy alargando de más, yo también aprovecharé el silencio y las marchas procesionales para, desde el público que siempre ha sido mi sitio, reconsiderar muchas cosas dentro de mí, y tomar las decisiones que tenga que ir tomando… Que uno también tiene algún pecadillo, y alguna penitencia que cumplir.
¡Buena semana!
