Por Juanra Gil van Gils.
En estos meses de aventura en esta sección he confirmado mis sospechas, y ciertamente resulta más difícil “escribir bien de alguien” que criticarlo/a… Será por los muchos años de labor de oposición en el ayuntamiento, o por otras causas, pero la crítica sale mucho más fácil que la alabanza… Y eso se hace aún más difícil cuando escribes de alguien a quien quieres, no es fácil escribir con palabras lo que nace del corazón. Tal vez el motivo es ese, lo racional se puede escribir muy fácil, lo que brota del corazón no se puede explicar con palabras… o si, pero con más dificultades. Cuando sigas leyendo, y partiendo de esta premisa, comprobarás que mi reto de esta semana es mayúsculo.
Esta semana os voy a hablar de una GIGANTE así con todas las letras, y no uso la palabra gigante para referirme a nadie desde que tuve que dedicar unas palabras en su entierro a mi padre político Don Antonio Ruíz Valdivia. A cada uno le brota el amor de lugares distintos, hay quién valora más la belleza, las horas de gimnasio, la inteligencia o la sabiduría. En mi caso la mayor fuente de amor es la admiración. Si no admiro a la otra persona, por cualquiera de las muchas capacidades que pueda tener, difícilmente voy a desarrollar un cariño verdadero hacia nadie. No quiero decir que no pueda respetar y ser cordial y preocuparme por personas a las que no admiro, pero para que eso vaya a más tiene que haber algo que me haga admirarlas.
A Lucía García Lozano la admiro muchísimo. También la quiero muchísimo, si no cómo iba a compartir mi vida con ella, pero la admiro mucho mucho. Desde que la nombramos Coordinadora Local de IU en Baza no para, e intenta comandar un ejército que, para qué vamos a decir, es bastante ingobernable porque todos y todas somos muy críticos y tenemos opinión sobre todo, y no somos demasiados fáciles de “pastorear”. En estas últimas semanas ha acometido con total entereza, compromiso e ilusión el formar parte de la candidatura de Por Andalucía a las autonómicas, estrenándose en muchas cosas y trabajando cada detalle y por lo tanto haciéndolo muy bien.
Pero a todo eso, y es a dónde quiero llegar, a la vez que hacía todo eso, se ha empeñado y porfiado para que desde IU estuviéramos en primera línea en el proceso de regularización de personas migrantes en nuestro pueblo, en colaboración con La Red. Se ha empeñado contra viento y marea, poniendo sus horas, su teléfono y su implicación total en el asunto. Y ha funcionado, ya ves si ha funcionado, 214 certificados de vulnerabilidad emitidos, 214 personas a las que ha ayudado, 214 personas que no han tenido que tirar del ayuntamiento para ese trámite, liberando un poco de carga de trabajo a los servicios sociales municipales.
Verla allí rodeada de vecinos y vecinas que lo están pasando mal, la mayoría de ellas personas que están trabajando entre nosotros y nosotras en condiciones en muchos casos de película de terror, esforzándose por entenderse con todos y todas ellas, lo mismo en inglés, que con gestos, que en español en algunos casos precarios, era realmente iluminador. Servidor ha estado y estará con ella todos estos días, al igual que Lucy y Pepi, otras dos ángeles de la guarda, pero la que se ha volcado absolutamente en entender cada situación, a cada persona, ha sido ella, y a mi verla realizando esa labor me ensancha el alma y lo que no es el alma de admiración por dar tanto con el único beneficio de ayudar a tantas personas a mejorar y dignificar su situación.
Cuando ayudas a las personas sin esperar nada a cambio, sin recompensa de ningún tipo salvo el de encontrarte contigo mismo cuando te quedas a solas con la almohada, es cuando de verdad se ve la grandeza de la gente… Y Lucía lleva 7 años demostrándome que es una GIGANTE, que no se achanta con nada, y que más allá de su gusto por “mandar” y por “tener razón” es toda entrega y trabajo para con los demás. Por eso merece todo mi respeto y admiración, lo del amor ya lo tiene… y no me avergüenza decirlo.
Ya quienes la conocemos más a fondo, y sabe hasta que punto se da para los suyos y la familia… pues multiplica aún más su valor, porque su dedicación y estar para todos y todas es constante, pese a que las cosas nos han venido raras cuando no malas en más de una ocasión. Construye familia, y construye comunidad con su compromiso constante. Este domingo lo echará otra vez entre vecinos y vecinas, intentando ayudarles a mejorar. No sabe Baza lo que tiene con esta mujer… Te lo digo yo, que sí que lo sé porque tengo la inmensa suerte de compartir vida con ella.
Y aquí os dejo por hoy, que se me ve el reguerillo de baba que se me va cayendo hablando de ella… si no la conoces, haz por conocerla…
¡Buena semana!
