39. Ya van 3 años: La legislatura de las oportunidades perdidas.

Por Juanra Gil van Gils.

En esta semana se cumplen 3 años desde la constitución de los ayuntamientos en la presente legislatura, 3 años de los nuevos gobiernos municipales nacidos de las elecciones municipales del 28 de mayo de 2023, por lo que es un buen momento para hacer balance (muy por encima, que el espacio de esta sección es el que es) y sacar las primeras conclusiones de cara a los 11 meses que nos quedan hasta las próximas municipales de finales de mayo de 2027.

En mi opinión, el titular estos tres años es “La legislatura de las oportunidades perdidas”. Porque hemos vivido numerosas oportunidades de tener una legislatura distinta, en la que cambiaran a fondo las políticas que hemos sufrido los últimos años de la mano de la mayoría absoluta del PSOE, con oportunidades inversoras únicas y con oportunidades de gestionar los servicios públicos de otra manera, pero o no han sabido o, aún peor, no han querido. Vayamos por partes.

En primer lugar, analicemos si hemos ganado lo que se podía esperar en calidad democrática en esta primera legislatura sin mayoría absoluta de la historia democrática en Baza. Desgraciadamente, en este capítulo nos llevamos la primera gran decepción. No ha mejorado la salud democrática de nuestro ayuntamiento sino que incluso ha empeorado, siendo la legislatura en la que menos Juntas de Portavoces ha habido, por ejemplo, justo cuando más hay que hablar entre todos y todas para sacar los asuntos adelante. Nos encontramos un gobierno que estando en minoría gobierna como si tuviera mayoría absolutísima, sin escuchar, sin dialogar, sin dar su brazo a torcer nunca. El ambiente de los plenos es irrespirable, con continuas faltas de respeto que nuestro alcalde no solo no ataja, sino que celebra entre risillas desde la presidencia del mismo. De últimas, el convocar todo lo convocable a horas a las que solo pueden ir sus concejales liberados para aprobar lo que quieren aprovechando que al grupo del PSOE le falta transitoriamente un concejal. Por no hablar de que gobiernan como gobernaban otros, solo que ahora, desde el día 1, son otras personas las que se ve trabajando mayoritariamente en los empleos temporales del ayuntamiento… Cambiar de caras para hacer lo que ya se hacía es eso, cambiar de caras para que nada cambie… Y cuando cambia es a peor, como es el caso de la “comunicación institucional” que no nos queda más remedio que entrecomillar porque es de todo, menos institucional.

En cuanto a gestión, queda apenas un año para acabar el mandato y aún hoy no se han dado cuenta que para gestionar y sacar adelante la cantidad de subvenciones que se han tramitado en los últimos cinco años es imprescindible reforzar el área de contratación y la de subvenciones. Y así nos va, vamos a perder una parte importante de la histórica subvención del gobierno central para arreglar el Palacio de los Enríquez (histórica porque ha costado años que llegara dinero para dignificar este bien patrimonial) por no haber realizado en el año 2024 el proyecto de rehabilitación teniendo 400.000 euros en el presupuesto para ello. Resultado: no les da tiempo a realizar la intervención en plazo. Así devolvieron más de 700.000€ de la subvención de carriles bici, y veremos a ver cuántas sorpresas más nos encontramos. Aprueban de rebote el presupuesto de este año, y 4 días después de su entrada en vigor tienen que hacer modificaciones por dos millones de euros porque tal como se habían planificado los ingresos no se podían hacer las inversiones… un desastre sin paliativos que vamos a arrastrar años, cuando han tenido a su disposición una de las legislaturas con más capacidad de inversión en años.

En cuanto a algo fundamental, que es cómo se gestionan los servicios públicos, siguen la misma tónica del gobierno anterior, pero peor. Todo lo privatizable privatizado, pero con contratos en precario, sin ser capaces de tomar decisiones sobre cómo gestionar servicios fundamentales como la ayuda a domicilio o la recogida de basura y limpieza viaria. Eso pese a que IU les votó a favor el préstamo para comprar maquinaria para poder prestar el servicio desde el ayuntamiento (o su empresa pública), pero ahí siguen con un contrato caducado en el que se ve que se sienten muy a gusto. Por lo tanto, ni un solo paso en positivo, llegando al punto de no renovar un contrato con una empresa de ayuda a domicilio con la que usuarios y trabajadoras estaban contentas (y no es tan fácil esto) por no sé sabe qué intereses inexplicables.

La gente no se presenta a los procesos de selección de personal con más confianza que antes. Aumentan las verbenas, pero nuestros parques (sobre todo los infantiles) se caen a pedazos. El personal del ayuntamiento cada vez más descontento. Denuncias por acoso laboral. Y un continuo lloriqueo para intentar camuflar el no saber por el no me dejan, cuando no se negocia nada. Lo que parecía imposible, más concejales liberados que nunca… Un continuo cúmulo de decepciones que nos demuestra que en Baza cambian las siglas, las caras y los colores de los carteles informativos, pero las políticas son las mismas pero empeoradas. Y éste, obviamente, no era el cambio que Baza necesitaba.

Podría seguir, da para muchísimo, pero es necesario que concluya ya, que esta sección tiene una duración determinada y no debo abusar de vuestra paciencia.

¡Buena semana!