El calor (o la calor como decimos por mi tierra, que parece lo mismo pero no lo es) no nos está dando tregua, y aquellos que no gozamos de las virtudes del aire acondicionado en casa estamos descansando poco y mal, tirando a nada. Como os decía hace unas semanas odio el verano, además de por las razones que os expliqué también porque mi cuerpo no lleva bien esto de la calor, el frío no le estorba, pero la calor unida a la falta de descanso me machaca seriamente.
En este contexto veraniego pasó otro 18 de julio, en este caso víspera de la consecución del título de Campeón del Mundo de la selección española de fútbol, a la que aprovecho para felicitar, su triunfo es un ejemplo más de que, en la mayoría de los casos, un buen trabajo en equipo puede superar cualquier adversidad y conseguir grandes objetivos y éxitos. Vuelvo a lo que iba, que me pierdo. El sábado pasado fue 18 de julio, fecha en la que allá por 1936 un grupo de generales y militares decidieron realizar un golpe de estado contra la legalidad democrática (y republicana en aquel momento) que llevó al inicio de la Guerra Civil en la que unos defendían la legalidad y la democracia y otros querían sustituirla, como finalmente hicieron, por una dictadura que nos gobernó durante casi 40 años.
Habréis observado que hablo de legalidad democrática. C
omo debe de ser. Porque para aquellos que atacaron y destruyeron la democracia entonces no tenía (ni tiene) importancia que la forma de gobierno del momento fuera una República o una Monarquía. Lo que ellos querían, y quieren, es gobernar el país, y la democracia les servía (y les sirve) cuando gobiernan ellos, pero no cuando no lo hacen. Atacaron la legalidad democrática entonces cuando los suyos dejaron de gobernar (lo hicieron de 1933 a febrero de 1936 a través de la CEDA y, evidentemente, no se les ocurrió tumbar al gobierno) apenas 4 meses después de que tomara posesión el gobierno del Frente Popular (lo hizo el 19 de febrero), por lo que difícilmente tuvieron ocasión de hacer algo mal.. Simplemente habían perdido el gobierno y les daba igual el método para volver a conseguirlo lo antes posible.
Dicen que los pueblos que no recuerdan su historia están condenados a repetirla, y como en España no hemos querido reescribir la historia escuchando a quiénes perdieron, y por lo tanto queremos dar por bueno como clase política el relato de aquellos que ganaron la guerra, que son los mismos que atacaron la legalidad democrática, pues resulta que cualquier intento de rescatar esa otra parte y visión de la historia, lo que llamamos memoria democrática, es acusada sin miramientos de “reabrir heridas” (como si las miles de personas que tienen familiares enterrados en las cunetas o que han sufrido la represión en sus vidas tuvieran cerradas las heridas) y de innecesaria, estamos muy cerquita de estar condenados a repetir una vez más la misma historia, porque la sociedad no tiene herramientas para reconocer las clarísimas señales de que empieza a pasar lo mismo de entonces, pero con otras armas, en los últimos años en nuestro país.
En los últimos años estamos viendo como las derechas de nuestro país están decididas a conquistar el poder… aunque no les voten, eso da igual. Porque para ellos cualquier gobierno que no sea el de ellos mismos es ilegítimo. Realizan una oposición propagandista sin criterio alguno, basada en el no a todo, y dan instrucciones claras a quiénes desde otros ámbitos están en sus filas para que “quién pueda hacer, que haga” (Aznar dixit) y a ellos se han puesto, desde los que escriben en medios, hablan en radios y televisiones, en redes sociales, o desde las tarimas en la que los togados realizan su trabajo. Tumbar al gobierno cueste lo que cueste para gobernar nosotros y nosotras, da igual el método, da igual la voluntad popular y democrática porque con una ciudadanía desinformada y contaminada de noticias falsas y de procesos judiciales la capacidad de votar lo que uno realmente quiere se pierde.
Muchos me diréis que si es que el gobierno no hace cosas mal, que si la corrupción… Y claro que hay cosas que se hacen mal o con menos acierto, o en las que se quedan cortos, claro que hay gente corrupta y en mi opinión las condenas para corruptos y corrompedores son muy cortitas… Pero eso también lo ha habido en el resto de gobierno que hemos tenido, aún recuerdo a medio Consejo de Ministros del Sr. González acompañando en acto público a Barrionuevo y Vera en su entrada a prisión por los GAL… Y sin embargo a nadie se le ocurría decir que el gobierno fuera ilegítimo… Y se intentaba tumbar, claro, pero desde el debate político, no con atajos antidemocráticos.
Eso por un lado, son señales de lo que comentábamos… La otra cara que ya no es señal, es realidad, es que aquellos que gobernaron esos 40 años en España antes se camuflaban en Alianza Popular y PP tras un discurso moderado… Pero ahora dan la cara y dicen claramente lo que quieren hacer, con su propio partido… Y tenemos tan poco presente lo que ya hicieron cuando ya gobernaron, la falta de memoria democrática, que mucha gente los vota en contra de sus propios intereses… y ellos vuelven al poder de la mano del PP como en Andalucía, donde tenemos un Viceconsejero de una Vicepresidencia del gobierno andaluz falangista.
Están llegando otra vez… sin balas y bombas, pero con autos, medios de comunicación y redes sociales… Gracias a la inacción de aquellos que pensaban que recordar lo que nos hicieron durante tantos años era reabrir heridas… Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla… y si no nos ponemos las pilas, vamos a repetirla pero que muy pronto.
¡Buena semana!
