Dentro de apenas 10 meses serán las elecciones municipales y, por lo tanto, estamos en esos momentos de calma que se producen antes de que la tempestad desate toda su furia. Uno, que en esto de medir tiempos y saber cómo es el trabajo previo a unas elecciones locales algo sabe, sabe que donde la ciudadanía aprecia calma, inactividad o tranquilidad, lo que hay es mucha preparación, negociación (que aquello de hacer listas electorales nunca es fácil) en aquellos partidos que tienen ya solera en esto de las elecciones. En los que no, muchos nervios, muchas ganas de convencer en 8 meses de que tienen todas las soluciones conociendo nada de nuestro ayuntamiento (y digo ayuntamiento, no ciudad), presentándose como los salvadores de nuestra Baza y construyendo relatos (tanto de sus organizaciones como personales) en algunos casos muy idealizados, para no usar palabras más gruesas.
Siendo esto así, la cercanía de las elecciones municipales y el encaje de egos, realidades y posibles fichajes no puede ser una excusa para un equipo de gobierno para levantar el pie de la gestión municipal hasta el punto de que estamos viendo. Mientras tenemos a empleados públicos con bajas por ansiedad demasiado frecuentes (y os aseguro que el nivel de trabajo que tienen es inmenso y llevan y llevo al menos yo pidiendo que se refuercen esas áreas, imprescindibles para que los proyectos del ayuntamiento salgan bien y en tiempo y forma) nuestro gobierno municipal está muy estresado en preparar la feria (que parece ser un esfuerzo inmenso, ya que cada año nos cuentan lo durísimo y trabajosísimo que es montarla) y salvo un par de cosillas más de “mantenimiento” o que se han empezado a trabajar en meses anteriores y empiezan a salir ahora, pues han reducido el nivel de planificación, de proyectar, de gestionar, a su mínima expresión. Basta con ver el orden del día de los últimos 3-4 plenos.

Es curiosa esta forma de encarar unas municipales siendo gobierno, lo normal (y así ha sido casi siempre en Baza) es que partido que gobierna base absolutamente su campaña en la gestión que realiza, y por lo tanto no frenan quedando un año para las elecciones, sino todo lo contrario, aceleran a tope. De hecho, alguna vez les he criticado el que ese bajón de gestión se ha producido antes, precisamente para retrasar algunas cosas y que se realizaran en el último año de la legislatura dichas actuaciones, de modo que la campaña era esa, mantener fresca en la memoria de la gente la cantidad de cosas que se habían hecho en el último año. Algo de eso intentan nuestros actuales gobernantes, por ejemplo no haciendo nada en los parques infantiles y haciendo ahora lo que se habría tenido que hacer poco a poco durante los cuatro años de la legislatura. Pero el nivel de inactividad en el que llevan instalados desde que aprobaron los presupuestos es incomprensible.
He aquí la paradoja… ¿Recordáis aquel mantra repetido por el gobierno local hasta la saciedad de que no podían hacer nada porque no tenían presupuesto? Pues resulta que hacían más cosas sin presupuestos que con estos aprobados, porque desde su aprobación están en estado latente. Ya dije antes de ese debate de presupuestos lo que después el Señor Azor ha confirmado en un par de intervenciones en el pleno… Presentaron un mal presupuesto convencidos de que no se iba a aprobar porque su campaña era esa, el no trabajamos porque no nos dejan… Y parece que estuvieran en estado de shock desde que si resultaron aprobados, la estrategia ya no puede ser la misma y se tienen que poner a trabajar en serio… y por ahora no han sido capaces… Y no sabemos si serán capaz de hacerlo más allá de en su campaña electoral… que será ir de víctimas, está claro.
Se podrá decir que la oposición está un poco parada y que también tiene responsabilidades… Y es cierto que las tiene, pero no es el gobierno. La oposición puede dedicar mucho más tiempo a “mirarse el ombligo” y preparar la batalla porque, aunque no tiene a 12-13 personas cobrando un sueldo, no gobiernan y pueden regular la intensidad de su trabajo libremente. Y hay una realidad que siempre me ha molestado pero que siempre he tenido clara: El nivel de la oposición depende del gobierno. Me explico, cuando un gobierno hace mucho, hay más cosas que puedas criticar, mejorar o modular, cuando hace poco, es mucho más complicado. Y lo mismo pasa con el nivel de los plenos… Por muy brillante que pueda ser el concejal o concejala de la oposición “X” que, si el equipo de gobierno baja el nivel del debate y lo embarra, poco brillo puede tener dicho concejal o concejala.
Así que nos quedan meses intensos, donde todos los partidos del arco municipal tienen tareas, retos y quebraderos de cabeza muy numerosos. Cada uno por sus cosas, por sus realidades… Algunos porque ni tienen partido (sr. Azor, por ejemplo) otros porque tienen partido pero no concejal (VOX, por ejemplo también), otros porque lo de hacer las listas es complicado, sea por exceso o por defecto de “voluntarios y voluntarias”. Y porque para ir en una candidatura, y sobre todo para ser candidato o candidata a la alcaldía, hay que tener valor. Y quién haya seguido mis intervenciones, sobre todo en plenos de toma de posesión o de cierre de legislatura, sabe que siempre he reconocido y agradecido a la gente que da el paso adelante, sea en cabeza o en el cuerpo de una candidatura.
Pero sobre todo porque hay que tener un proyecto para Baza, y en muchas cosas podemos coincidir todos y todas… Pero en lo que nos diferencia, hay que construir propuestas serias que ayuden de verdad a nuestra ciudad… Y hay que hacerlo conociendo cómo funciona y cómo está el ayuntamiento… y os aseguro que eso no es fácil.
Sin más, lo dejamos por aquí, disfrutaremos mientras podamos de la calma que precede a la tempestad… Y después disfrutaremos del viento y la lluvia huracanados.
¡Buena semana!
