52 ¿Qué le están haciendo a nuestra Sanidad?

Por Juanra Gil van Gils.

En contra de lo que pudiera parecer, aunque ésta sea la entrega número 52 de La Mirilla, hoy no soplamos velas, ya que hemos tenido un par de entregas extras en el camino y no cumplimos nuestro primer año hasta el 10 de octubre, así que dejaremos los fastos para una fecha en torno a ese día (el miércoles 7 o 14 de octubre) y hoy nos dedicaremos a repasar otros asuntos que tienen interés al menos para mí.

Nos hemos desayunado esta mañana una notica terrible, un titular de esos que no deberían dejar indiferentes a nadie: “Uno de los mayores hospitales de Madrid altera la gravedad de los pacientes para maquillar su lista de espera quirúrgica”, concretamente  “Jefes del Ramón y Cajal ordenaron cambiar informáticamente, a espaldas de los cirujanos, la prioridad de personas que aguardaban una operación, según documentos internos” titula y subtitula El País. No sé si os dais cuenta de la gravedad del asunto.

Sin hablar con los médicos y especialistas que han derivado como preferentes para la cirugía a los pacientes (que la petición sea preferente hace que haya que realizar la intervención en un plazo no superior a los 90 días para no incumplir la legislación vigente), dos jefes deciden suprimir ese preferente de la petición de cirugía, para así tener 180 días para realizar la operación sin que salten las alertas.

Insisto, sin hablar con los médicos y especialistas que derivan a esos pacientes. Los que han estudiado sus casos y han tomado la decisión basada en el estudio riguroso de cada caso de que esa operación era preferente. ¿Y esto para qué? Ni mucho menos para mejorar la atención de dichos pacientes, a los que se sacrifica por un criterio político/administrativo para que las listas de espera luzcan más presentables. Es terrible, y mientras os escribo esto, martes ya caída la noche, no ha dimitido absolutamente nadie, como viene siendo habitual en nuestra clase política.

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En este caso, al menos, se ha descubierto la situación, sobre todo porque hay profesionales comprometidos con su trabajo, con la sanidad pública y con sus pacientes que han dado la voz de alarma… Lo que me preocupa, es cuánto de esto no estará pasando en muchos sitios sin que nos enteremos, conociendo solo la realidad de cada uno y una de nosotras que sabemos cuánto tiempo llevamos esperando para nuestra cita o cirugía, pero que vemos que cuando se publican los datos no cuadran con el tiempo que llevamos nosotras esperando a que nos llamen para aquello que tanta falta nos hace.

Porque si no contamos las cosas, las cosas no se saben. Yo tuve una operación hace algo más de un año, que salió estupenda y que fue muy poca cosa… Pero no sabía que iba a ser así. Vas a tu médica de cabecera, le dices que te han salido unas pupas en la lengua, te dice que no le acaban de gustar, y te hace unas fotos para que las vea el dermatólogo… Y no sabes nada más del asunto hasta que 5-6 meses después te llama y te dice que te van a operar tal día, que en el casillero deja el consentimiento informado para que me lo lleve ese día al Hospital firmado.

Me parece, que conste, que su labor fue estupenda. Estoy muy contento con mi médica de familia. Lo que me sorprende es que el dermatólogo no le dice lo que hay a ella, no te lo dice a ti, y vas a operarte 3-4 semanas después, con la única información del consentimiento informado que viene a decirte que te pueden quitar media lengua si es preciso y que tú lo autorizas todo… Y en ese momento, a los 7 meses de espera con dolor, le sumas la angustia de qué va a pasar con tu lengua, con lo que te gusta a ti charlar, y comer, y todas esas cosas… Después resultó ser nada, pupas de esas que se queman y para casa, pero no lo sabías, nadie te explica, vas a ciegas. Tampoco nadie me dijo que iba a seguir doliéndome la lengua siempre… que, aunque apenas se note, no hablo igual que hablaba antes simplemente porque me duele según qué movimiento o toque de la misma al hablar… Y conste que estoy contentísimo porque se quedó en nada..  Sé que no es ni mucho menos la peor de las historias que se podrían contar, pero es que ya deciden operarte no solo sin explicarte, sino sin verte en persona… Y me parece un ejemplo de cómo deterioramos la atención sanitaria y al paciente por un lado, y de cómo maquillamos una lista de espera ya que nunca figuré en ninguna. Como digo, lo cuento porque me doy cuenta de que no nos contamos las cosas, y de eso se aprovechan para jugar con los datos a su antojo y que nosotras pensemos que lo que nos pasa a nosotras solo nos pasa a nosotras.

Por eso quiero pediros que habléis. No que se entere todo el mundo de vuestros problemas, pero que le contéis las cosas al menos a la gente de la Plataforma en Defensa de la Sanidad en nuestra comarca. Porque necesitan saber qué está pasando para poder denunciar y poder pelear porque lo que no está bien cambie. Porque si nos lo guardamos en casa y quién pelea por nuestra sanidad pública no sabe de la misa la mitad, difícilmente vamos a poder revertir la situación. Porque sí, porque de pequeño cambio en pequeño cambio, nos están desmantelando la joya de la corona que es nuestra sanidad pública.

¡Buena semana!