Por Juanra Gil van Gils.
Un territorio como el nuestro, alejado de los grandes centros de decisión y de generación económica, que ve como parar la tendencia de pérdida de población es prácticamente imposible, necesita si quiere tener oportunidades reales de futuro, entre otras cosas, un sistema de transporte público potente que ayude a mejorar dicha situación.
Tengo la suerte de tener un buen trabajo que si bien no está en Baza si está en nuestro territorio, en la hermana comarca de Huéscar, y son 17 años teniendo que coger el coche a diario para ir a trabajar. He de admitir que no me pesa, que coloco el “piloto automático” y voy y vengo sin apenas enterarme. En esos 17 años también tuve 4 trabajando en Granada, a donde también iba y venía a diario. Antes, trabajé en Pedro Martínez, Serón… Siempre en nuestro territorio, pero siempre en mi coche, siempre conduciendo (menos mal que me encanta conducir). Como yo, somos muchísimas personas las que nos movemos a diario a lo largo y ancho de nuestras carreteras sin una alternativa real que haga que podamos replantearnos lo de coger el coche a diario lo cual, aunque solo fuera a efectos económicos sería interesante porque, como no somos transportistas pero necesitamos hacer, por ejemplo yo, 100 kilómetros al día para trabajar, no tenemos las ayudas que ese sector tiene cuando el precio del combustible se dispara.
Con ese volumen de kilómetros anuales, tampoco hay garantías a la hora de elegir una alternativa al combustible convencional. Y de esta manera estamos condenados a gastarnos un pico en combustible y a contaminar más de lo necesario. Y pese a todo, tengo que decir que soy y somos los que podemos movernos en nuestro coche unos afortunados. Es cierto que nos vendría muy bien un transporte público de calidad que nos quitara de coger el coche a diario y permitiera que aprovecháramos los 80 minutos diario de trayecto en otras cosas mientras un o una profesional nos traslada. Pero no somos nosotras las que realmente tenemos un problema.
El problema lo tienen las personas que o no tienen carné de conducir o no tienen vehículo. Jóvenes, personas mayores, personas que nunca han dado el paso de sacarse el carné o de adquirir un vehículo por distintas circunstancias. Personas a las que quedar con sus amistades les supone una dificultad, a las que venir a una cita médica a nuestro hospital o a Granada les supone otro problema… Porque las frecuencias de autobuses se han reducido a su mínima expresión, y realizar cualquier desplazamiento desde cualquiera de los pueblos de nuestra comarca se ha convertido en una odisea… Porque, además, no todo el mundo entiende o usa el BlaBlacar, por ejemplo.
Esas personas tienen todo el derecho a poder desplazarse dónde y cuándo deseen, pero nuestras administraciones públicas (el gobierno central en el caso del tren o de las líneas de bus que nos atraviesan y van hacía el Levante, y el autonómico en el caso de los desplazamientos en bus dentro de nuestra comunidad). Y, en la mayoría de los casos, callamos y nos conformamos.
No podemos permanecer pasivos ante esta realidad que nos convierte en ciudadanos y ciudadanas de tercera, más aún ahora que aun teniendo carné y coche no todos los coches son iguales, y las personas con menos posibilidades ven como el coche que no pueden renovar no puede entrar en Granada, por ejemplo. Es el momento de exigir un sistema de transportes para con el Levante, para con nuestras comarcas, para con nuestra provincia y las provincias vecinas (no olvido las reivindicaciones en este sentido de los y las estudiantes de nuestra comarca en Almería o Jaén, que viven una aventura para poder venir a su pueblo y ver a sus familias) que nos igualan a los ciudadanos y ciudadanas de las zonas metropolitanas. Sin este sistema eficaz y justo, nuestro territorio tiene una losa más encima para no progresar, para no prosperar.
No quiero concluir este artículo sin referirme a otro sistema de transporte público, que es el Taxi, tan necesario e imprescindible como los demás. Más aún si avanzáramos en sistemas a demanda como en otros territorios en los que los taxis intervienen como lanzadera de un medio de transporte mayor. Y hablando de taxis, en nuestra Baza estamos de enhorabuena ya que septiembre nos ha traído a un emprendedor muy joven que se ha atrevido a poner en marcha un taxi en nuestra ciudad, lo cual es muy necesario ya que el sector va cumpliendo años y es importante que entre sangre nueva a asegurar que el día de mañana seguirá funcionando.
Desde aquí animar a Alejandro Gallardo en esta aventura, al frente del taxi n.º 4 de nuestra ciudad. Amabilidad, buen trato, ganas de trabajar y educación no te faltan en absoluto así que te va a ir bien seguro. Es una alegría ver a gente tan joven que sigue apostando por hacer crecer con su trabajo diario a nuestra ciudad. Aprovecha la experiencia de tus compañeros de gremio, que llevan años luchando por su sector, y aporta tus ideas nuevas e ilusión. ¡Gracias y toda la suerte del mundo!
Y de esta manera concluyo, animando a nuestros ayuntamientos, asociaciones, ciudadanía… a todos y todas a luchar por una reivindicación imprescindible para el desarrollo de nuestra tierra… y que exijamos soluciones a quiénes tienen que darlas, independientemente del partido político al que pertenezcan.
¡Buena semana!
