Por Juanra Gil van Gils.
Llevamos una semana muy intensa en nuestro país después de que el desahucio de Mari Carmen en Madrid removiera las conciencias de millones de españoles y españolas que se indignaron sinceramente por esta impresentable actuación fruto de la combinación de inactividad legislativa, la especulación capitalista en estado puro y la dureza de la mal llamada justicia cuando le interesa, además de la excesiva actuación policial.
Esa indignación ha cristalizado en cientos de plazas en todo el país llenas de personas que han vuelto a acampar, en unos casos, o que lo hacen por primera vez, para presionar a la clase política para que solucione una situación, la de la vivienda, que es del todo insostenible. Me resulta llamativo que para que hubiera esta reacción tan potente se tuviera que dar un caso con características tan concretas, cuando tenemos miles de desahucios al año y el de la vivienda es probablemente el mayor problema social que afronta nuestro país… Pero para que prenda la mecha de la movilización social algunas veces hace falta una mecha, una chispa que hace que toda la indignación se desborde y bienvenido sea este desbordamiento.
Como muchas veces hemos comentado, la movilización social consigue avances y derechos que sin ella serían imposibles, por eso siempre digo que hay que luchar por aquello que creemos justo, porque sentado en el sillón en casita los derechos, los avances, no van a venir caídos del cielo por arte de magia o nos los van a regalar aquellos a quién solo les interesa el beneficio puro y duro. Las movilizaciones de estos últimos días han demostrado como aquello que hace solo un mes era imposible (no salió adelante una iniciativa legislativa en materia de vivienda que habría impedido este caso, y muchos más, con muchas de las medidas que hoy si se han aprobado, caía en votación parlamentaria con abstención del PSOE incluida) hoy ha visto la luz gracias a un Decreto Ley aprobado por el Consejo de Ministros y que mejora y mucho la situación, aunque hemos de reconocer que en muchos casos las medidas son temporales y hay que consolidarlas en el futuro.
Solo el pueblo salva al pueblo, y la combinación del pueblo en las plazas exigiendo soluciones a su gobierno y clase política, y de los políticos y políticas que no olvidan que son pueblo y aprietan en coordinación con el mismo para que esas propuestas que el PSOE no veía hace tan solo un mes ha hecho posible este rápido cambio de posición del partido mayoritario del gobierno. En esta afirmación hay dos detalles que me parecen muy importantes. Nos dicen que todos los políticos y políticas son iguales, pero no. Hay políticos y políticas que no olvidan en ningún momento que son pueblo, y orientan su labor a conseguir mejorar sus condiciones de vida, a reforzar los servicios públicos, a aumentar sus derechos, a coordinarse con los movimientos sociales para caminar el mismo camino desde el frente social y de movilización y el político, sea en el gobierno o en la oposición. El otro detalle es que cuando hay movilización social no importan la proporción de ministros en el gobierno… Se puede conseguir “lo imposible” con sólo 5 ministros y ministras, pero siempre que ese apoyo social, esa reivindicación en la calle sea desbordante. Por eso solo el pueblo salva al pueblo, desde la plaza más pequeña de España al pleno de cada ayuntamiento a los diputados o diputadas o el gobierno del estado, el pueblo tiene que estar presente en todos y cada uno de esos frentes para conseguir avances reales.
Falta mucho por hacer, pero que hoy se haya aprobado un Decreto Ley que incluye medidas tan de sentido común pero imprescindibles (y que como decimos hace un mes no apoyaba ni el PSOE) como subidas del 0% en los contratos por encima del índice de vivienda, la regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, la paralización de los desahucios hasta 2030, la prohibición de la compra de vivienda por parte de los fondos buitre y la renovación automática de los contratos de alquiler por citar solo algunas de las más destacadas. Es un buen comienzo, que no la meta, y toca seguir apretando para que se sigan ampliando estas medidas.
Pero no cantemos victoria, hasta ahora solo hemos cambiado la posición del PSOE. De cara a la votación de los Decretos Ley en el Congreso hay que cambiar el voto de más partidos. La votación será este viernes en un Pleno Extraordinario, porque no solo se ha convencido al PSOE de la necesidad de estas medidas sino que también se les ha convencido de la urgencia con la que se necesita ponerlos en vigor. Por lo tanto, es imprescindible mantener la movilización social en todo lo alto para que esa votación tenga el resultado que la mayoría de la ciudadanía quiere… Y posteriormente, aunque más escalonada, habrá que mantenerla para que las medidas que en algunos casos son provisionales se conviertan en duraderas, y podamos ampliar las medidas.
Un detalle más: la movilización social también ha logrado que la empresa que desahució a Mari Carmen llegara ayer a un acuerdo con ella para que vuelva a vivir en su piso. No es una ley, no es algo que nos afecte a todos y todas directamente… pero es una gran victoria de la movilización social (y cuidado, un intento de apagar la mecha de la misma) que, al menos a mí, me llena de felicidad.
Para concluir, está claro que el paradigma de vivienda fuente de negocio y ganancias especulativas frente al constitucional de vivienda como derecho de todos y todas las ciudadanas que vivimos en el país va perdiendo apoyo… Y que quienes se llenan la boca de defender la Constitución son los que menos la defienden. La vivienda es un derecho, que debe tener un precio justo que nos permita a todos y todas acceder a ella… Y en ningún caso debiera ser un bien especulativo.
¡Buena semana!
