Por Lola Fernández.
─ Ricardo, te conocí a través de la web de la Casa Andaluza de Baza en Cataluña, que dio paso, contigo, a la actual webdebaza.com, ¿qué había de ti en la primera, que te trajeras a esta, o hubo un salto cualitativo y no existe nada común entre ambas?
Realmente, esa no fue la web inicial sino la tercera edición real. La primera empezó hace casi 30 años ya y tenía una URL difícil de recordar, porque se alojaba en un espacio gratuito que me ofrecían con mi conexión a Internet y una dirección que empezaba por http://telefónica.net… seguido de un sinfín de cifras y letras que la hacían irrecordable y dificultaba un acceso fácil, a pesar de lo cual ya entraba gente. Después ya pasó a tener un dominio propio y luego decidí cambiarla a casadebaza.com, con el único fin de ayudar a promocionar la Casa Andaluza de Baza en Cataluña, de la que fui su impulsor, autor de sus estatutos y agente activo en su legalización y puesta en marcha.
─ Hace una semana hablábamos de la importancia de 19 años, pero ¿cuántos llevas tú en estos mundos del Internet?, ¿has notado muchos cambios respecto a la comunicación desde entonces a hoy?
Internet me cautivó ”a primera vista”, pero no fue hace mucho más de esos 30 años cuando, tras mis primeros pinitos en la Red, tuve el atrevimiento de plantearme por qué mi pueblo no podía tener un sitio en Internet que lo llevara a todo el mundo, así que, con mucho esfuerzo y algunos errores, se lo di. ¿Cambios? Infinitos y tantos como han ido ligados a la propia evolución y mejora de la tecnología, si bien yo, con mis limitaciones, un pasito por detrás
─ ¿Qué te consideras a ti mismo: periodista, reportero, o ambos a la vez?
Como te decía, mi primer objetivo siempre fue Baza y no alejarme de mis raíces, al tener que vivir en Barcelona. Vocacionalmente ya escribía algo en prensa (Ideal, Patria, Hoja del Lunes, Pueblo…) desde que era un adolescente. Enviaba crónicas y fotos sobre cosas de Baza -muchas de las cuales conservo recortadas- y me las publicaban… a pesar de todo. De ese “pesar” mío, recuerdo una de un campeonato de futbolín –“fútbol de mesa” en mi crónica- que ganó Antonio Camús, hijo de quien por entonces regentaba el Bar “La Granja” en la calle Alamillos.
─ Si te visualizo, te veo cámara en ristre… ¿qué valor le das en tu trabajo diario a la fotografía?
No te equivocas. La fotografía ha supuesto algo muy especial para mí y desde siempre me sentí atrapado por ella, haciendo de la cámara una prolongación de mi propio cuerpo, así que más veces con cámara que sin ella y acumulando cientos de miles de imágenes que ya no sé por dónde meter. Ahora, pasada la moda de los móviles con cámara, ya se puede disponer de cámaras que permiten llamar por teléfono, enviar mensajes o usar WhatsApp, así que ahora ya somos inseparables. En cuanto a la web, difícil será encontrar una noticia que no tenga su imagen.
─ En tu web hay bastantes y muy diversos apartados que, en conjunto, esbozan el día a día de Baza en muchos aspectos; y en el Noticiario se dan cita Administración, deportes, programación cultural, múltiples eventos de todo tipo, estadísticas, barrios, etcétera; ¿es él tu preferido y con el que disfrutas especialmente cuando escribes?
Creo que, tanto para mí como para quienes me siguen, la estrella de la web es el Noticiario en su conjunto y es también a lo que más tiempo dedico, hasta el punto de que me obliga a desatender algún que otro apartado. También puede ser el que más disfruto, porque es una sección viva, dinámica, abierta a quienes quieran estar en ella y, además, la que se lleva más horas de mis noches y madrugadas, que es cuando suelo escribir y cuando más productivo me noto en esa tarea.
─ Hasta no hace demasiado, no descansabas ni los fines de semana, y ahora tampoco cuando la ocasión lo requiere, en citas electorales, por ejemplo: al tomarte ese descanso, ¿lo has notado, o sigues trabajando aunque no publiques?
Apenas hace unos años, mi labor era de 365 días al año. Siempre he pensado que cuando uno se entrega a algo hay que hacerlo en cuerpo y alma. Además el objetivo de pasear el nombre de Baza, y sus cosas, no podía ser en modo vaivén, sino fidelizar al lector y procurar hacerlo con los menores errores y carencias posibles, ya fuera Nochebuena o ya estuviera en Asia o en Australia. La web siempre fue y va conmigo.
─ ¿Cuál es tu motivación principal para esa entrega sin reservas, y sin compensación económica, antes al contrario, a la hora de informar y acercar a Baza a propios y extraños, con tan encomiable dedicación?
Yo resumiría con una sola palabra: Baza. Hacer algo por mi pueblo, por mi gente… Llevar Baza a los miles de bastetanos que están tirados por todo el mundo y sienten correr con orgullo su sangre bastetana por las venas, a pesar de que hablamos ya de gentes de tercera y hasta cuarta generación, que son bastetanos presentes en bastetanía y amor a su tierra. Nunca acepté lo de bastetanos ausentes y siempre pensé que esos ausentes no viven lejos de aquí.
─ ¿De dónde sacas tal vitalidad e ilusión para renovarte y mantener tan viva tu web? Porque, aunque alguna sección tenga otra autoría, pongo como ejemplo la mía de Por la Alameda, también te encargas de aportar nuevas ideas, como la de añadir una fotografía al artículo, tal y como me propusiste en su día…
La vitalidad surge del compromiso. Me gusta mantenerlo con aquello en lo que me implico, aunque a veces es difícil, pero procuro sacar fuerzas de donde haga falta, incluso cuando no me encuentro muy fino. Cuesta más trabajo cuando, por ejemplo, preciso un montón de horas para conducir entre Baza y Barcelona, o viceversa, y llego fundido al destino. También cuando ando lejos de España con necesidad de adaptar mi vida y mi tarea al horario de donde me pille… y me duele tener que cortar, algo que ha ocurrido en ocasiones, porque me era imposible editar las noticias del día. Eso sí, ya saben quienes me siguen que esas noticias no se pierden y que, nada más tener disponibilidad, edito todos los días no publicados y se normaliza la información. Y a propósito de eso, no me gusta poner fotos mías en redes, pero cuando estoy lejos pongo alguna, a modo de pista, para quienes me conocen y no llevan bien si “desaparezxo”. Si no lo hago, me espera un aluvión de mensajes interesándose por mí y por si me pasa algo… ¡y luego tengo que contestar a todos!
─ Recuerdo, porque los disfruté mucho, los antiguos Foros, que, en conjunto, eran bastante interesantes, aunque supongo que te daban un plus de trabajo y algún que otro disgusto… ¿por qué desaparecieron concretamente?
Los primeros foros que se hicieron en Baza y que tan enriquecedores fueron para mí y para todos. Sin embargo, no todo el mundo estábamos preparados para esa participación y eso ocasionaba publicaciones alegales, cuando menos, o que confundían el foro con el juzgado de guardia o el refugio del supuesto anonimato cobarde, por poner algunos ejemplos, y tampoco yo podía ni debía convertirme en el guardián que vigilaba permanentemente. Empezaron los perfiles falsos, acusaciones, mentiras, faltas de respeto… así que finalmente, y contra mi voluntad, opté por cerrarlos, pero consciente de que habían aportado mucho. Nunca olvidaré a “arganboy”, de cuya iniciativa nació mi libro “Menés”.
─ Mira que has elaborado noticias y escrito textos a lo largo de todos estos años, ¿me podrías decir qué noticia te emocionó más dar en su momento, cuál te pareció la más desagradable, y la que te encantaría anunciar algún día?
Empezando por el final, hay dos noticias que daría cualquier cosa por poderlas escribir: Que Baza no tiene ningún bien patrimonial en la Lista Roja y que es una ciudad con pleno empleo, aunque si sigo pensando me gustarían muchas más. Como emoción, y pena, el fallecimiento de una joven bastetana a la que se quiso ayudar desde los foros de la web, recaudando un buen puñado de millones de pesetas, de las que no se perdió ni un céntimo, en la búsqueda de una curación que nunca llegó (Un besazo enorme, Ana). Y como desagradable, sin duda, todas aquellas que hacen daño a nuestra ciudad y sus gentes. Somos un pueblo noble y honrado y hay acciones que no deberían existir bajo ningún concepto.
─ En la webdebaza.com tiene espacio el trabajo que tú elaboras, pero también hay cabida para aportaciones ajenas, ¿sientes que te reconocen tu labor?, ¿te llega el agradecimiento de quienes encuentran en ella el vehículo de transmisión para sus propios intereses?
Más que reconocido, Lola. Incluso querido por muchas personas, pero no te creas, también los hay en el otro bando. No he olvidado una de las críticas que me enviaron cuando decidí descansar los fines de semana: “Los periódicos serios, como El País, no descansan ni un día”.
─ Frecuentemente, escuchando las radios locales, he pensado que tienen una gran ayuda en tu quehacer diario… ¿alguna vez te lo han hecho saber?
De forma explícita y abierta, yo creo que nunca. No ocurre lo mismo con algunos medios escritos que incluso firman con mi nombre escritos o imágenes que toman de la web. De todos modos, a mis lectores tampoco le pasan desapercibidas determinadas acciones y hasta a veces me han llegado verdaderos aluviones de quejas y ejemplos grabados. De todas formas, también he de decir que yo escribo por y para Baza, así que si alguien saca algún provecho de ello, que lo disfrute, porque mi trabajo he de hacerlo igual. Sí que me llegó a doler el caso de un locutor que no solo reproducía mis escritos, sino que se saltaba párrafos para hacer los textos más cortos. Claro está que a veces no me entero y escribo demasiado, pero es que este hacía que las noticias perdieran su entidad y hasta que no las entendieran en su versión recortada. Pero bueno, mi sueldo tampoco se alteraba.
─ ¿De qué fuentes bebes para contar con tan ingente y variopinta información como manejas continuadamente, porque creo que Las Siete Fuentes se quedan cortas…?
Las más habituales son las fuentes oficiales: ministerios, Gobierno central, Junta de Andalucía, la mayor parte de delegaciones y subdelegaciones, Diputación, Ayuntamientos, asociaciones, clubes sociales y deportivos, empresas, entidades de todo tipo, ciudadanos particulares… Además, yo le sigo dando mucha importancia a la búsqueda de noticias por la Red y tengo activados una serie de motores que me avisan de muchos asuntos de los que se publican. Por último, a veces también he de ingeniármelas como puedo. Es tremendo que pasen las doce de la noche y no tener ni una palabra que poner, pero, bueno… vamos saliendo adelante también.
─ Insistiendo, ¿te sientes lo suficientemente reconocido por tu impagable compromiso sin fisuras, o en más de una ocasión has tenido ganas de mandarlo todo a paseo?
Si digo que no he tenido mis bajones, no diría la verdad. Como cualquier persona, tengo mis momentos buenos y malos, también enfermo o he sido ingresado en hospitales, mis viajes, que mi familia no se resienta, que yo mentalmente esté con ánimos y fuerzas… Es verdad que hay días que no es fácil, pero mi ventaja es esa: que tampoco busco reconocimiento alguno y que ya me siento honrado y pagado con quienes me aprecian y aprecian mi “trabajo” hasta perdonando los muchos errores que, seguramente, también tendré y que ahora, será por los años, hasta yo mismo me doy cuenta de algunos de ellos. Y eso sí, lo que duele tanto como para herir son ese minúsculo grupo de personas que buscan hacer daño de forma intencionada, que también los hay.
─ Estoy convencida de que tu familia habrá mostrado buenas dosis de paciencia contigo por tu entrega a Baza, ¿te han acompañado sin quejarse?
Estos sí que merecen un monumento, pero por aguantarme cada día, por entenderme y comprenderme, por permitirme hacer lo que hago sin reproches y sin quejas. Acabo de volver de un viaje y estábamos en una casita encantadora a la que llegábamos fundidos cada jornada de turisteo. Cada uno a su cama, menos yo… y con la luz encendida y haciendo algún ruido que otro. Ni una queja. Eso sí, al día siguiente, al pie del cañón, como los demás… y todos tan contentos.
─ Tu vida ha transcurrido sobre todo en Barcelona y Baza, ¿qué te gusta más y qué menos de cada una de ellas; y qué echas de menos de una cuando estás en la otra?
De Barcelona me encanta su trazado urbano, su multiculturalidad y, sobre todo, el concepto de la amistad y la fidelidad. Cuando tienes un amigo, es un AMIGO. Para todo, absolutamente todo. Lo que menos: que yo soy madridista y, allí, del RCD Español, es decir, que no nos sacan ni en las teles ni en los periódicos, como no sea por algo malo.
De Baza, me gusta hasta lo que no debiera gustar y ello a pesar de que a veces me hago preguntas como la de dónde está esa gente que se ve en la Cabalgata de la Feria, en el Cascamorras o en tantos otros eventos, si vas por la calle en ocasiones y no ves a nadie. Salir de Barcelona a las seis de la tarde del último día de clase y llegar a Baza de madrugada, descargar el coche, acomodar a mis niños e ir a darme un paseo por las solitarias calles para sentir y gozar del frío de Baza, era mi mejor anticipo navideño. Me encanta el movimiento asociativo de la ciudad, pero veo que a veces se estanca y pierde su dinámica. Admiro a la gente que quiere a Baza con sus defectos y sus virtudes, sobre todo si está dispuesta por poner su granito de arena y pensar que esos defectos que la ciudad y sus gentes tenemos son un motivo suficiente para implicarnos más en su mejora, en la medida que cada cual pueda, y esforzándose para que dé su fruto en pro de una Baza mejor.
Cuando estoy en Barcelona, de Baza echo de menos el frío y mis amigos de siempre. Y en Baza echo de menos mi familia que queda allí y su aeropuerto, también a algunos amigos catalanes y bastetanos con los que me junto por Barcelona.
─ Si nos olvidamos de ambas ciudades por un rato, ¿en qué otra, que hayas conocido en tus muchos viajes, te gustaría vivir y por qué?
El mundo es muy grande y mi horizonte de deseos pasa ya siempre por Baza. En más de una ocasión, cuando gente de mi entorno me decía, casi como una queja lo de “tú siempre a Baza”, yo respondía: “Te tienes que dar cuenta de que yo he almacenado la falta de mi tierra, de mis raíces, de mi gente… y me tengo que reponer”. No obstante, puestos a elegir de forma concreta, me inclinaría por dos países, más que por dos ciudades específicas y, por supuesto, no de forma permanente y para siempre, porque yo quiero acabar en Baza. Me refiero a Islandia y a la isla sur de Nueva Zelanda. Su Naturaleza y el Amor que le dedican, sus gentes, su educación, su respeto, su tolerancia, su cuidado… sus miles de razones que se amontonan para justificarlo. De verdad que son lugares únicos y deseables siempre.
─ Es hora de darte las gracias por todo y de decirte que, si has echado de menos alguna pregunta, es el justo momento de que te la hagas tú mismo:
Solo hay una pregunta que es la que yo me hago cuando, al final, me acabo liando en alguna historia más: Pero Ricardo, ¿y tú que necesidad tienes de meterte ahí? ¿No tienes bastante todavía? Pero da lo mismo, al final soy de los que tropiezan siempre en la misma piedra… y, cómo no, algo cabezoncillo.
