Por Juanra Gil van Gils.
Fotos tomadas ayer y agradecimiento para él: Pepe Vico. (Clicar para ampliarlas)
Vamos recuperando la normalidad entre borrascas, poco a poco, y quiero empezar aquí dando las gracias a todas las personas (desde responsables políticos, a voluntariado, cuerpos y fuerzas de seguridad, bomberos, protección civil, y población en general) que esta semana han atendido a tantas personas que viven el drama de no saber si lo han perdido todo. Mi agradecimiento a todas ellas, y mi apoyo, respeto y solidaridad con todas las personas que se encuentran en esta terrible situación de haber tenido que dejar atrás su casa sin saber si van a volver, o qué se van a encontrar cuando vuelvan Es una de las peores pesadillas que cualquier persona puede sufrir… Especialmente quiero tener palabras de apoyo para la gente de mi pueblo de nacimiento, Arcos de la Frontera, y para toda la Sierra de Cádiz, con Grazalema a la cabeza, porque es tremendo lo que están viviendo esta última semana.
Entre tantos problemas y desastres que han recorrido nuestra Andalucía estas semanas, también encontramos buenas noticias, rayos de sol que asoman por el horizonte… Por ejemplo que nuestro Pantano del Negratín vea casi triplicar sus reservas de agua, estando ya en torno al 40% de su capacidad, lo que brinda importantes oportunidades a nuestro territorio. Sin embargo, antes de pensar siquiera en las oportunidades, debiéramos darle una vuelta a cómo se ha conseguido esto. Nuestra tierra nos ha regalado esta oportunidad, esta importante reserva de agua, no sale de la nada, no aparece por arte de magia…

Para que toda esa agua nos llegue al pantano de cabecera de nuestro territorio ha sido necesario que la sangre de nuestra tierra, que sus ríos, se hayan desbocado tras la apertura de los pantanos de cabecera de cuenca, Portillo, La Bolera… ocasionando también destrozos y pérdidas económicas importantes por el tremendo aumento de caudal de nuestros ríos… Debemos recordar que el pantano está en el cauce del Guadiana Menor, pero se nutre de muchos ríos de las comarca de Baza y de Huéscar (los ríos Baza, Cúllar, Galera, Guardal, Orce, Bravatas, Castril, Guadalentín, y diversos arroyos que nacen en Los Vélez, en el norte de Almería), así que podríamos considerarlo el cuerpo al que riegan todas la venas y arterias de nuestras comarcas, donde toda la sangre de nuestra tierra se concentra y aloja.
Y es por eso, porque para que ese pantano tenga recursos necesitamos toda la sangre de nuestro territorio, y porque en no pocas ocasiones el alimentarlo supone sufrimiento en los pueblos a los que riegan estos ríos, deberíamos darle el valor que tiene a nuestra sangre, a esa agua que es oro líquido y en cuyos aprovechamientos tan poco pintamos aquellos que precisamente generamos ese oro. No podemos seguir consintiendo que se decida unilateralmente qué se hace con ese agua, con nuestra sangre, sin que nuestra opinión sea tan siquiera solicitada, y sin tener ninguna de nuestras necesidades cubiertas. No se trata de no ser solidarios, y de no compartir… Se trata de que hemos perdido muchos recursos para que ese pantano existiera, pérdidas por las que aún no hemos tenido ninguna compensación… Y que, como comprenderéis, es de sentido común que primero se garanticen nuestras necesidades para tener oportunidades de desarrollo, que para eso tenemos la infraestructura en el corazón de nuestro territorio, y después se mire hacia las necesidades de otros territorios.
En nuestra tierra tenemos un problema recurrente que nos impide avanzar: no nos movemos, no peleamos, no luchamos por nuestra tierra ni una cuarta parte de lo que deberíamos. Puede parecer duro, pero es así. Desde nuestra clase política (sobre todo los dos grandes partidos) a la ciudadanía en general. Por eso nos cerraron el tren mientras en otros territorios lograron parar el cierre de líneas. Por eso tenemos el patrimonio como lo tenemos. Por eso tenemos la Sierra como la tenemos. Por eso la autovía del mármol no llega hasta aquí. Por eso no nos van a hacer la nueva estación de autobuses. Por eso hicieron el Pantano del Negratín y tantos años sólo regamos en Vega Campo Baza con sus aguas… Podría poner muchos más ejemplos, pero creo que con los citados queda clara la idea que quiero trasladar. Y por eso ahora, con los pantanos aún desaguando, y con nuestros ríos aún desbordando nuestra sangre, ya anuncian que se reanuda el trasvase hacia el Almanzora desde ese pantano, sin, evidentemente, solucionar nuestras necesidades previamente.

Como de costumbre, solo se nos escucha a cuatro locos y locas poner el grito en el cielo por esta decisión. Ya en la primera del año hablaba de esto, de que necesitábamos locos y locas que quieran a nuestra tierra y peleen por ella… Y tengo que insistir en esta idea… No podemos permanecer callados y quietos mientras se toman este tipo de decisiones y dejar que tres personas o entidades se coman toda la responsabilidad de la defensa de nuestra tierra mientras los demás están tan a gustito en el sofá metidos en el brasero… Después criticar nos encanta a todos y todas, pero casi nadie pelea nuestra tierra…
Es nuestra sangre la que van a mandar a otros territorios mientras nuestro campo se desangra y con ello nuestras posibilidades de desarrollo… ¿De verdad vamos a dejar que otra vez nos desangren sin mover ni un solo dedo para defender nuestra sangre? Está en la manos de todos y todas nosotras… Que unidos tendríamos mucha fuerza, pero si los 4 locos nos quedamos solos otra vez… Veremos como nuestra sangre abandona nuestro cuerpo, nuestra tierra, a regar otros campos y otras tierras, mientras nuestros brazos y piernas, se ponen cada vez más morados, como nuestra tierra cada vez está más seca y con menos oportunidades.
¡Buena semana!
