10. “El seguro”, ahora TinderSas

Autor: Asamblea Local de IU en Baza. 

Casi sin darnos cuenta, desde hace unos años, justo después del COVID19, lo que era un servicio público fiable, empezó a desmantelarse. Aprovechando la reclusión de la pandemia nos fueron dejando en casa ante cualquier incidente de nuestra salud. La disculpa de evitar contagios le sirvió al SAS para reducir drásticamente nuestra asistencia sanitaria. Fuimos responsables y dejamos de ir al centro de salud, por el Covid, y ellos nos dejaron sin médicos, por la cara.

Parece otra era, casi antiguamente cuando ante una afección de garganta, una diarrea persistente o un dolor en la espalda, nos bastaba llegarnos al centro de salud y si no nos recibía el médico en ese día porque no había hueco, estaba garantizado que al día siguiente tendríamos nuestra cita. Parece increíble, pero esto fue “ayer”, no hace nada.

Bien, ahora hemos informatizado todo el servicio y cuando amaneces con un resfriado gordo y pides una cita tienes que esperar entre 10 y 15 días para ser recibido por tu médico de familia, en el afortunado caso de que tengas uno fijo, porque lo mas común es que empieces un circuito en el que rara vez repitas profesional sanitario. Para repetir con quien te vio la última vez tienes que retrasar la visita algunos días más, dos o tres semanas de espera.

Si tienes la mala suerte de necesitar una prueba médica o un especialista debes volver a la casilla de salida y esperar a que te llamen para citarte. Transcurrido un mes te acercas a la atención al usuario del hospital para interesarte por tu cita. Cuando te toca la vez y preguntas te miran de arriba abajo y te dicen: “Si solo lleva un mes de espera”. Para los administradores, acostumbrados a la eternidad de los procesos, tu insistencia resulta molesta, como si fuera un impaciente capricho infantil incapaz de entender que somos muchos los necesitados y pocos los elegidos.

A estas alturas tu no estas ni en las listas de espera, no tienes cita, todavía no sumas en sus estadísticas. Es el momento de pedir la hoja de reclamación y dejarla presentada para poder pasar a la siguiente fase: en una o dos semanas te llaman para darte una fecha de visita al especialista y cuando te toca resulta que necesita una prueba de imagen, una resonancia para evaluar el dolor que no te deja vivir hace tres meses. Normal, los huesos rara vez se ven por fuera. Corriendo a radiología a pedir tu prueba, esto va encaminado, piensas tú. Entonces viene la tercera: ¿la quiere aquí o en Granada?, bueno, aquí, ¿cuanto tarda?, cinco o seis meses, ¿y en Granada? Tres o  cuatro semanas. El truco es que las pruebas en Granada las hace una empresa privada que abre de lunes a lunes y desde  8,00 h a 22,00. Los domingos a media tarde esta como la feria. Dinero de tod@s que el SAS paga a una empresa privada para que haga pruebas como churros y se monten el negocio a costa de nuestra salud… y con nuestro dinero.

¿No se supone que la atención sanitaria se paga con nuestros impuestos? ¿Entonces por qué no se monta un centro público de pruebas donde el único “beneficio” resida en la calidad del servicio? Lejos de quedarnos entregados a carísimas empresas que, como es normal, no son ONGs, no miran más que por su propio beneficio económico.

En otro mes ya tienes tu prueba de imagen que llega a tu especialista y te vuelve a citar unos días más tarde, (a veces incluso con cáncer de mamas). El trato es excelente, lo cortés no quita lo valiente, el problema no radica en los profesionales sanitarios, ellos son los que salvan la sanidad. Pero si tu caso requiere de otro especialista en el área que padeces, “pida usted otra cita con ese especialista en Granada”. Todo seria normal si cuando solicitas esta nueva cita no te indicaran que están tardando en torno a un año en darla.

El mundo se te cae a los pies; llevas cuatro meses con unos dolores que solo se soportan con opiáceos de serios efectos  secundarios y te preavisan que debes aguantar dolores y  medicación durante mas de un año hasta ver al siguiente especialista que, tras  valorar tu drama, ponga fecha a tu intervención,… o te pase a la siguiente casilla. Mientras esto ocurre, la agencia de control de bajas (Airef) denuncia la cantidad de personal que está en este estado. ¿tendrá algo que ver la extrema lentitud de la asistencia sanitaria?

Llegado este punto tienes la alternativa, aparece el plan B del gobierno popular de la Junta: ¿Tiene Ud un seguro privado? O ¿puede Ud costearse una intervención en un hospital privado? En ese caso tiene Ud resuelto el problema en aproximadamente un mes.

Aquí se destapa la discriminación que proponen; si tienes dinero guardado o puedes pedir un préstamo, tus problemas están resueltos. En caso contrario debes continuar el proceso kafkiano de dar mil vueltas a la perdiz hasta aburrirte o algo peor.  Dicen que no hay médic@s ni enferme@s, normal, se han ido a donde les hacen contratos en condiciones y, ante esto,  el SAS considera eso de “a enemigo que huye, puente de plata”, bajan la contratación propia y derivan pacientes a la privada. “Aumentamos el presupuesto general de sanidad”, lo que no dicen es que cada vez una mayor parte de él se va directamente a manos privadas para negociar con tu salud.

No había que ser muy espabilado para ver venir que la generación del Baby boom (cuando no había ni TV ni móviles) se iba a jubilar en masa al cumplir los 65 (ahora), la mayoría reventados de trabajar y cotizar más de cuarenta años en duras condiciones. ¿Alguien no se lo esperaba?, ¿ha sido una sorpresa? Es lo que parece cuando solicitan asistencia pública y los aburren de cita en cita (SAS Tinder) hasta que revientan o piden un préstamo y se arreglan ellos la rodilla, la cadera, las lumbares…o la cabeza, que de la salud mental mejor no hablar.

Esto es lo que entienden por “Libertad” “te bajo los impuestos y ya te pagas tú la sanidad, los estudios y te sobra para la hipoteca de tu casa y la jubilación con el entierro”. Cuando eres rico, esta bajada de impuestos te supone muchos miles de euros, por eso a ellos les interesa el trato, pero si tienes una nómina, un trabajo para ganarte la vida, con la bajada de impuestos no te pagas ni una noche de hospital. Ni te cuento los gastos de la atención sanitaria.

Hay que estar muy limitado para, siendo un trabajador, apoyar estas políticas que nos dejan vendidos. Que acaban con la igualdad de los servicios esenciales recortando su parte pública y pasando los recursos al sector privado. La ola de la derecha nos va a dejar huérfanos sociales a tod@s, también a nuestros descendientes; sin derechos, sin vivienda, sin asistencia sanitaria…

Y en breve llegarán a la conclusión de que los mayores son demasiados y demasiado caros y tendrán que pensar medidas para reducir el coste. A los migrantes los echan y a los mayores los  están metiendo en residencias-contenedores estilo Madridcovid; “de todas maneras se iban a morir”.

Algo parecido pretenden con la enseñanza, no es casualidad el aumento de universidades o centros de FP privados que ofertan nuevas especialidades ausentes o infradotadas  en la pública. Es la misma política liberal que pretende hacer desaparecer el Estado y dejar los servicios para quien pueda pagarlos. Pero esto merece otra cita, como las residencias de mayores, la vivienda o tantas cosas que el mercado “está resolviendo” al gusto de los de siempre, de los que tienen cada día mayor riqueza a nuestra costa.

Paradoja del pollo: “dos personas se sientan a la misma mesa, uno de ellos se come dos pollos y el otro no se come ninguno, la media es que se comió un pollo cada uno”.

Moraleja; si el Estado no  redistribuye  los bienes vía impuestos, los estudios dirán que crece la riqueza de los españoles, pero los dos pollos se los comen los fondos de inversión, los especuladores y los explotadores. Los demás entramos a formar parte de lo que se llama “población vulnerable”. Siempre nos quedaran los bancos de alimentos, las ayuditas de servicios sociales, Cáritas, la mendicidad…

P.D.: Este invierno han empezado a salirle escamas a una parte de la población. Menos mal que el cambio climático no existe. No hay peor ciego que el que no quiere ver.