Por Diego Hurtado Gallardo.
Durante el año 2007, Santiago Valero Sánchez creó la Asociación Cultural Cascamorras y al tiempo registró para la asociación por el representada el nombre de Cascamorras. La mala fe es presumible desde el primer momento.
La Oficina Española de Patentes y Marcas, nació para proteger los intereses legítimos de creadores e inventores de desaprensivos que intentaran vivir del trabajo ajeno.
Cuando Santiago Valero registra el nombre de Cascamorras, ¿qué había inventado o creado él? ¿Qué actividades, promociones, impulsos, había realizado su asociación, antes y durante 2007, en defensa de la fiesta del Cascamorras? Desde luego, inventar o crear nada de nada. Siendo así, parece atrevido y mal intencionado registrar como propio algo que a uno no le pertenece.
Estoy seguro, que si la Oficina de Patentes y Marcas hubiera tenido una sucursal en Baza o en la provincia granadina y hubiese intentado en dicha sucursal realizar el registro de algo tan ancestral como el Cascamorras, desde el ordenanza hasta la máxima autoridad, además de poner cara de asombro e incomprensión le habrían mandado a hacer gárgaras antes de que hubiera terminado de hacer la propuesta.
A mi entender, la acción de registrar la marca Cascamorras en 2007 también demuestra falta de respeto a muchos bastetanos/as que se dejaron la piel en defensa de nuestras tradiciones, además de un oportunismo calculado. En ese año nuestra más emblemática fiesta ya gozaba de muy buena salud, cosa que no siempre fue así.

Recordemos algunos momentos difíciles de la carrera y a quienes se volcaron por mantenerla y mejorarla.
A mitad de la década de los 70 del siglo pasado hubo tres años en los que no hubo ningún accitano que quisiera asumir representar a Juan Pedernal, fueron los años más críticos, la continuidad de una fiesta centenaria peligraba, solo el amor y generosidad de dos bastetanos Esteban Valverde Sánchez y José Heredia Moreno permitió la celebración y continuidad del Cascamorras. A ninguno de los dos, se le ocurrió apropiarse de algo que sabían era propiedad de las poblaciones de Guadix-Baza. Desde luego para ello, tenían más legitimidad que el Sr. Valero.
En 1976 dentro del programa Raíces de TVE, proyectaron una versión de nuestro Cascamorras que nos ocasionó un enorme daño de reputación en toda España.
En 1981, ya implantada la democracia a nivel nacional y local, volvió a proyectarse la mencionada cinta
En esta ocasión las críticas fueron brutales, desde cualquier rincón de España y también desde los medios de comunicación provinciales más conocidos, reclamaban, exigían a los ayuntamientos de Baza y Guadix que suspendieran las fiestas. Lo más suave que nos dijeron en aquel momento, fue que la fiesta era impensable en una sociedad avanzada y que por su brutalidad y desprecio a los derechos humanos del personaje, no era concebible que estuviera promocionada por ayuntamientos democráticos.
Fue otro momento muy complicado para la continuidad del Cascamorras,
Y en ambas fechas, así lo entendieron algunos bastetanos que, como cruzados modernos, ahí estuvieron. Entre otros, Cesar López de Hierro, Antonio Fernández, Julián Egea, Luís Mateos, José y Rafael Samaniego, Manolo Langa, Manuel Vélez, Rafael Navarro… y dispuestos no solo a combatir la pésima imagen que tenía nuestra fiesta en aquellos momentos. Además querían que esta fuera más participativa, más inclusiva, más festiva, más protectora y empática con el personaje principal y a ello dedicaron esfuerzo e ilusión, ganando año, tras año, nuevos cascamorreros con los mismos objetivos, consiguiendo edición tras edición más participantes y menos espectadores. Participantes que cuidaban con celo y esmero al Cascamorras, durante toda la carrera. A ninguno de ellos, tampoco se le pasó por la cabeza privatizar algo que era colectivo.
Con esas mejoras de imagen y participación iniciadas por los anteriormente mencionados, el culmen de la mejora, se produce en el año 1992, cuando el personaje de Juan Pedernal lo encarna Jesús Samaniego Lara. Con él se inicia una saga de Cascamorras motivados por su devoción a la Virgen de la Piedad, su respeto a la tradición y unas condiciones físicas atléticas que permiten unas carreras cada vez más espectaculares. Y con ello, llega otro hito muy importante, la incorporación de la mujer a la carrera desde las Arrodeas hasta la iglesia. Tampoco Samaniego ni sus dignos sucesores ni aquellas pioneras mujeres que tanto bien hicieron para hacer el Cascamorras más inclusivo y participativo, reclamaron para ellos/as la propiedad individual de algo, que desde su origen hasta hoy día, sabemos que pertenece al conjunto de bastetanos y accitanos. Con estos mimbres en pocos años se pasa de ser una fiesta que provocaba rechazo en el conjunto de la sociedad española, por considerar que era brutal y no respetaba los derechos humanos del personaje principal, se pasa como decía, a ser considerada hoy día como de Interés Turístico Autonómico, Nacional e Internacional. Gracias a todos los que lo hicieron posible.
Pasado el tiempo, algunos de aquellos primeros defensores de nuestra fiesta, junto a otros cascamorreros de corazón, crearon la Asociación Multicultural Cascamorras y cuya primera junta directiva, estuvo formada por las siguientes personas: Ricardo Cañabate, Antonio Vallejo, Manuel Gavilán, Mariano Segura, Antonia Agudo, Miguel José Ávalos, Antonio Bernabeu, Francisco J. Fernández, Jesús Román García, Enrique López, César López de Hierro, Antonio J. Martínez, José R. Quirante y Mariano Sánchez. Asociación que de manera ejemplar y de forma totalmente altruista, desde su fundación hasta hoy día, ha contribuido a la promoción, expansión y mejora de la fiesta, realizando actividades novedosas que abarcan temáticas variadas y van dirigidas al conjunto de la población, manteniendo al tiempo una estrecha y leal colaboración con los ayuntamientos de Baza y Guadix y las Hermandades de la Virgen de la Piedad de ambas poblaciones. Ninguno de los componentes de la junta directiva ni a título individual ni como asociación han intentado usurpar el derecho a la titularidad del nombre de Cascamorras que saben corresponde a las poblaciones en su conjunto de Baza-Guadix
Y cuando estamos en un momento dulce y de reconocimiento interno y externo de nuestro seis de septiembre, surge algo inesperado. Resulta que este año, aquel que registró como propio el nombre de Cascamorras, sin inventar ni crear nada y sin mover un dedo en los momentos difíciles, se ha atrevido a denunciar a la Asociación Multicultural por usar el nombre que según él le pertenece.
Me vienen a la cabeza tantos calificativos peyorativos, que los dejaré ahí, en la imaginación. No merece la pena hacerlos explícitos.
Sin embargo, si quiero dar mi apoyo y ánimo a la Asociación Multicultural y pedirles que a la cita judicial vayan tranquilos y actúen con dignidad y sinceridad. Estoy seguro de que cualquier juez que haya visto la carrera del día seis no tendrá ninguna duda en saber quién es el verdadero propietario de la fiesta y del nombre de Cascamorras y además por poco que investigue descubrirá que vuestra labor nunca ha sido lucrativa, siempre altruista y en favor de la promoción de la fiesta y de Baza. Digo más, como la denuncia me parece tan injusta e improcedente, creo no equivocarme, al afirmar que decenas, centenas de bastetanos estamos a vuestra disposición para cualquier tipo de ayuda que necesitéis para vuestra defensa.
Por último, doy mi opinión sobre lo que creo habría que hacer en el futuro más inmediato. No es nada novedoso, ni creo sea necesario dar muchas razones, para afirmar lo que han entendido como cierto las poblaciones de Baza y Guadix durante cientos de años. La leyenda de la recuperación de la Virgen de la Piedad, mediante un enviado representante de la población accitana, ha sido asumida por las poblaciones de Baza y Guadix durante centenas de años, y durante todos esos años, los representantes legítimos de ambas poblaciones, ayuntamientos y hermandades han organizado, dirigido y promocionado esos sentimientos populares. Nadie en particular puede ser propietario de los símbolos o personajes enraizados y creados por el propio pueblo, excepto sus legítimos representantes.
Ya basta de negociaciones, si desde ya, el Sr. que registró, con presunta mala fe, el nombre de Cascamorras no cede todos los derechos, sin obtener a cambio concesiones de ningún tipo, a los ayuntamientos de Guadix-Baza, estos de forma coordinada deben iniciar las vías judiciales apropiadas para acabar con la usurpación actualmente existente.
Baza agosto 2026.
