Lunes 7 de septiembre de 2026

Una marea negra de 17.000 personas vuelve a frenar al Cascamorras en Baza y ahora habrá de rendir cuentas, el día 9, a sus paisanos. Antonio Vera completó por séptima vez la carrera ante una multitud que convirtió el 6 de septiembre en una nueva demostración de fervor por una tradición centenaria, en una jornada marcada también por la reivindicación de que el nombre de Cascamorras sea patrimonio de todos

Baza volvió a convertirse ayer en una inmensa marea negra para recibir al Cascamorras. Unas 17.000 personas, según los datos facilitados por el dispositivo municipal, participaron en una de las carreras más multitudinarias de los últimos años, aprovechando además que el 6 de septiembre coincidía este año con domingo.

Desde mucho antes de las seis de la tarde, los accesos y el propio recorrido aparecían abarrotados. Miles de bastetanos y visitantes se concentraron para participar en el ritual que cada año convierte las calles de Baza en un escenario de pintura, tradición y devoción a la Virgen de la Piedad.

Antonio Vera, que por séptima vez asumía el papel de Cascamorras, llegó al paraje de las Arrodeas dispuesto a afrontar de nuevo los aproximadamente 3,5 kilómetros que separan este punto del centro de la ciudad. Allí fue cubierto de pies a cabeza con pintura negra ecológica antes de iniciar una carrera en la que, como manda la tradición, los bastetanos debían impedir que pudiera llegar limpio hasta el final.

Previamente, el Cascamorras 2026 había recibido el saludo de representantes institucionales. En el Ayuntamiento de Baza fue recibido por el alcalde, Pedro Justo Ramos, acompañado por la diputada de Cultura, Pilar Caracuel, y el delegado de Turismo, José Manuel López. También participó en la carrera el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, quien recordó su vinculación personal con la fiesta: «Desde que soy niño pinto a Cascamorras, es una tradición muy especial para mí y para mi familia que va más allá de una simple fiesta».

El tercer cohete, disparado como es tradicional por Miguel Fernández, marcó el comienzo de la carrera. La multitud se puso en movimiento y Antonio Vera comenzó un avance que, por momentos, se convirtió en un auténtico ejercicio de resistencia física.

A lo largo del recorrido se fueron sucediendo las tradicionales juras de bandera. Ante los gritos de «¡Viva la Virgen de la Piedad!» y el ya habitual «¡Esto sí que es un Cascamorras!», el protagonista hacía jurar la enseña sobre las cabezas de los participantes, que se agachaban a su paso para permitir el movimiento de la bandera.

Las paradas tradicionales se sucedieron al final del camino de tierra que baja de las Arrodeas, en la Plaza de Toros, al inicio de la avenida José Luis Martínez, en la llegada a la calle Ferrocarril, en Caños Dorados, en el cruce del Carril con las calles Agua, Alamillos y San Francisco, junto a la calle Ancha, en la Plaza Mayor y, finalmente, en la Plaza de la Merced.

Foto y texto: Manu Quesada. No hay imagen más bonita que verte ahí, mujer!
Alzando la bandera, una bandera que representa cada lucha, cada esfuerzo y cada vez que te dijeron que no podías.
Has llegado hasta aquí no porque te hayan regalado el camino, ni allanado ninguna carrera. sino porque lo has construido paso a paso, con valentía, con rabia… en cada pelea.
Hoy esa bandera también es tuya.
Porque el lugar que te corresponde no se pide… Se conquista, MUJER BANDERA. (Clicar para ampliar la foto)

Instantes muy especiales en la entrada a la calle Ancha, donde de pronto se calló el silencio para una dedicatoria y un recuerdo que rememoraba lo ocurrido hace un año. Se escuchó con el mayor de los respetos una dedicatoria que, como un resorte, activó en todas las garganteas un grito tan repetido como emotivo:¡¡¡Pablo Baena!!!. Y allí estuvo Pablo de nuevo. Con su camiseta y con su madre. Con todos los que lo conocieron un hoy soportan una ausencia que llegó demasiado temprana. Pablo, ruega por tu Cascamorras y todos los cascamorreros como tú.

Uno de los episodios que volvió a repetirse fue la rotura del mástil de la bandera, que tuvo que ser sustituido durante la carrera. Una circunstancia que comienza a repetirse con demasiada frecuencia y que debería llevar a buscar alguna solución para evitar que uno de los elementos más simbólicos del ritual termine deteriorándose en plena celebración.

También hubo este año un intento de introducir una mayor presencia femenina en uno de los momentos de la carrera. Se había previsto que Antonio Vera entregara la bandera a una mujer para que la portase desde la jura de bandera en la Corredera hasta la Plaza Mayor.

La iniciativa no terminó de desarrollarse como se esperaba, pero su final fue el pretendido y desde el cruce de «La Curva», partía, rauda y veloz, la bandera. Camino de la Plaza Mayor, hasta donde gozó de un pasillo hecho por los cascamorreros, quienes aplaudieron y reconocieron el verdadero valor de su acto y animaron a que el Cascamorras continúe su evolución hacia la fiesta igualitaria que sería de desear. Ni más ni menos protagonismo, no otro trato que no sea igualitario, porque iguales somos; exactamente los mismos derechos y las mismas oportunidades.

 

La del Cascamorras Vera volvió a ser una carrera multitudinaria y con escasos incidente. Una carrera que no tiene «Ni dueños, ni barreras, porque Cascamorras es de todos». Pese a la extraordinaria concentración de personas, el balance del dispositivo de seguridad y asistencia sanitaria fue positivo. La carrera transcurrió con notable tranquilidad y sin incidentes de consideración.

Según los datos facilitados desde el Puesto de Mando Avanzado, únicamente fue necesario trasladar al Hospital a dos personas por traumatismos de tobillo, mientras que otras 14 fueron atendidas por lesiones de poca importancia en el propio dispositivo sanitario, sin necesidad de traslado.

La cifra de 17.000 participantes da una idea de la dimensión alcanzada este año por una celebración que volvió a reunir a familias enteras y a numerosos visitantes alrededor de una tradición que forma parte esencial de la identidad festiva de Baza. Una cifra algo inferior a la del pasado año, en sábado, y que realizada en domingo condiciona más a quienes el lunes les espera su jornada laboral.

Añadamos también que  después de lo ya narrado, se pasó del bullicio de la carrera a la emoción ante la Virgen. Tras completar el recorrido, Antonio Vera puso rumbo al Templo de la Piedad, donde, como es tradición, finalizó la carrera y entró en las dependencias del templo acompañado por sus compañeros Cascamorras. Allí comenzó una parte mucho más íntima del ritual. Sus compañeros le ayudaron a recuperar su aspecto y limpiar la piel ennegrecida por la pintura después de las horas de carrera, antes de que Vera se vistiera con su traje de gala para cumplir con el último compromiso de la jornada: presentarse ante la Virgen de la Piedad y rendirle cuentas.

En el interior del templo esperaba una gran cantidad de fieles. El Templo de la Piedad se encontraba completamente lleno de devotos que habían acudido a participar en la novena correspondiente al 6 de septiembre y que fueron testigos del momento en que el Cascamorras, ya vestido de gala, se presentó ante la imagen de la Virgen.

Fue entonces cuando la intensidad de la jornada dio paso a la emoción. Un Antonio Vera visiblemente emocionado, acompañado por sus dos hijos pequeños, a los que ya se ve como futuros Cascamorras, no pudo contener las lágrimas durante su agradecimiento a la Virgen de la Piedad.

La emoción del protagonista terminó contagiando a los asistentes. Los fieles reconocieron su esfuerzo con aplausos y vítores y acabaron arropándolo y ayudándole a recuperar el ánimo después de una jornada de enorme intensidad.

Así terminó la carrera del Cascamorras 2026: después de tres cohetes, miles de personas, kilómetros de carrera, pintura, banderas y gritos de «¡Viva la Virgen de la Piedad!», el personaje que durante horas había sido perseguido por una multitud regresaba finalmente ante la imagen que da sentido a esta tradición.

Antonio Vera no consiguió llevarse la Virgen de la Piedad. Una vez más, la marea negra de Baza había cumplido con su cometido.

 

Ayuntamiento y Asociación Multicultural Cascamorras Baza manifiestan también un marcado componente reivindicativo. A lo largo del recorrido y en la propia fachada del Ayuntamiento pudo verse la pancarta «Ni dueños, ni barreras. Cascamorras es de todos», promovida por la Asociación Multicultural Cascamorras Baza y el propio Ayuntamiento de la ciudad.

El mensaje vuelve a poner sobre la mesa una polémica que se prolonga desde hace años: la titularidad privada de la marca Cascamorras y la reclamación de que el nombre de esta celebración quede vinculado al patrimonio colectivo de Baza y Guadix. El Ayuntamiento de Baza acumula más de 17 años de conversaciones con el titular de la marca sin que hasta el momento se haya producido un traspaso efectivo. Las reiteradas promesas de cesión no han terminado de concretarse nunca y aumenta entre los ciudadanos la percepción de que ha llegado el momento de buscar una solución definitiva por las vías jurídicas que correspondan.

La polémica se vio además agravada ayer por la reacción en redes sociales del titular de los registros ante la colocación de la citada pancarta. En una publicación difundida a través de sus canales llegó a afirmar: «Y lo digo claro: ¡Basta ya! ¿Qué queréis, que haya sangre por vuestras difamaciones y bulos?». Una expresión que ha provocado rechazo por su tono y que añade tensión a una controversia que lleva demasiado tiempo enquistada.

Entre las posibles soluciones que se han planteado figuran incluso fórmulas jurídicas como la expropiación de la marca, con el objetivo de que su titularidad quede vinculada institucionalmente a los municipios de Baza y Guadix, sus verdaderos y únicos dueños y se garantice que su utilización no pueda quedar sometida a intereses particulares. Pero, sin duda, lo mejor sería que imperase la razón y se devolviera a Baza y a Guadix los derechos que históricamente han tenido y la libertad de usar la palabra Cascamorras y todos los símbolos de esta Fiesta que está siendo zancadilleada en su aspiración de alcanzar el reconocimiento de Patrimonio Inmaterial de la marca, porque una persona y sus adláteres quieren usarlo solo en beneficio propio

 

Baza vuelve a entregar su Cascamorras a los niños en una tarde de emoción, “pintura limpia con confetis”, aprendizaje y tradición. Miles de personas, con los niños como grandes protagonistas, participaron en el Cascamorras Infantil, que volvió a llenar de color y ambiente festivo las calles de Baza en la víspera de la llegada del Cascamorras desde Guadix

Baza volvió a vivir ayer una de esas tardes en las que el Cascamorras deja de ser únicamente una fiesta para convertirse en una experiencia compartida entre generaciones. El Cascamorras Infantil reunió a varios miles de personas en torno a una celebración pensada especialmente para los más pequeños, aunque fueron muchos los adultos que tampoco quisieron perderse una cita que se ha convertido ya en uno de los acontecimientos previos a la llegada del Cascamorras.

La concentración comenzó a las 19:00 horas en la Plaza de las Eras, donde desde mucho antes de que llegara el momento de la salida se fue formando una multitud en la que predominaban los niños. Protección Civil, la Asociación Ad-Hoc, Cáritas y otras entidades ciudadanas colaboraron en una de las escenas que ya forman parte de esta particular antesala de la fiesta: el maquillaje de caras y camisetas con pintura negra y motivos relacionados con el Cascamorras.

Era un auténtico ceremonial previo a la carrera. Los pequeños se preparaban, se pintaban, enseñaban orgullosos sus camisetas y esperaban la llegada del protagonista de la tarde. En sus rostros se mezclaban el entusiasmo y, en algunos casos, los nervios propios de quienes se enfrentan por primera vez a una celebración que, para muchos de ellos, acabará formando parte de sus recuerdos de infancia.

La expectación fue aumentando a medida que se acercaba la hora señalada hasta que los tres cohetes de rigor anunciaron el comienzo de la carrera. Y entonces apareció Jesús Samaniego Lara, «Sama», para ponerse una vez más al frente del Cascamorras Infantil.

 

La presencia de Jesús Samaniego, el Cascamorras que acercó la fiesta a los niños, en una  celebración que es pura entrega del tercer Cascamorras bastetano. «Sama» forma parte de la historia reciente del Cascamorras y su trayectoria está estrechamente vinculada a una etapa decisiva para la recuperación y posterior proyección de la fiesta.

Samaniego, que precisamente nació en Baza, fue Cascamorras en diferentes periodos —1992 a 1998, 2004 y 2007— y durante esos años contribuyó a recuperar el protagonismo de una celebración que atravesaba una etapa complicada, hasta convertirla posteriormente en una fiesta capaz de alcanzar reconocimientos en distintos ámbitos y de congregar a miles de personas en Baza y Guadix.

Pero su vinculación con el Cascamorras no terminó cuando dejó de portar la porra y la bandera en la versión adulta de la fiesta. En 2011 promovió en Guadix la celebración del Cascamorras Infantil, una iniciativa que permitió acercar de una manera específica la tradición a los más pequeños.

Un año después, la celebración llegó también a Baza de la mano de la entonces naciente Asociación Multicultural Cascamorras Baza, fijándose en la víspera de la llegada del Cascamorras adulto y convirtiéndose desde aquella primera edición en una cita multitudinaria.

Desde entonces, Samaniego continúa encarnando al personaje infantil y desarrollando una labor que va mucho más allá de la propia carrera. Su presencia en centros educativos y asociaciones, mediante actividades y visitas didácticas, ha servido para explicar la fiesta a nuevas generaciones y transmitirles el conocimiento y el cariño por una tradición que necesita precisamente de ellas para garantizar su futuro.

A las 20:30 horas, con la Plaza de San Antón como punto de partida, comenzaba oficialmente la carrera del Cascamorras Infantil.

El recorrido llevó a los participantes por la Plaza de las Eras, Caños Dorados, calle Alamillos, calle Carril, Plaza Mayor, calle Zapatería y Plaza de la Merced, reproduciendo algunos de los escenarios más emblemáticos por los que discurre también la fiesta grande.

Los pequeños corrieron detrás de su Cascamorras mientras las calles se llenaban de gritos, risas y llamadas al personaje. Hubo también momentos para las tradicionales juras de bandera en Caños Dorados, la Plaza Mayor y la Plaza de la Merced, acompañadas por las consignas habituales y el ambiente festivo de quienes seguían la carrera.

Para algunos niños era ya una experiencia conocida. Para otros, especialmente los más pequeños, todo resultaba todavía nuevo. Algunos observaban al Cascamorras con una mezcla de curiosidad y cierta desconfianza que no tardaba en desaparecer cuando llegaban los caramelos, los besos, las bromas o una de las muchas fotografías que los pequeños quisieron hacerse junto a «Sama».

Es precisamente ahí donde el Cascamorras Infantil encuentra una de sus principales razones de ser: en el contacto directo entre el personaje y los niños, en una aproximación a la fiesta que permite conocerla desde el juego, el afecto y la diversión.

 

Una manera diferente de vivir el Cascamorras y un final que lleva a la visita a la Virgen de la Piedad. La versión infantil ofrece, además, una forma distinta de aproximarse a la tradición de la pintura. En esta celebración, la pintura negra se utiliza fundamentalmente para que los propios niños decoren sus caras y sus cuerpos con símbolos y motivos relacionados con el Cascamorras, dentro de un ambiente festivo y controlado.

Es una manera de mostrar que el Cascamorras puede ser disfrutado desde edades muy tempranas y que el respeto por la fiesta, por las personas, por las casas, los monumentos y el mobiliario urbano puede formar parte también del aprendizaje de quienes serán sus protagonistas en el futuro.

Porque los niños que ayer corrían detrás de «Sama» serán, dentro de unos años, quienes ocupen las calles el 6 de septiembre para recibir al Cascamorras de Guadix. En ellos está, en buena medida, la continuidad de una tradición que ha ido pasando de padres a hijos y que necesita seguir siendo conocida y comprendida para conservar toda su dimensión.

La carrera tuvo su conclusión en la Plaza de la Merced, donde, después de la correspondiente jura de bandera, el Cascamorras se presentó ante la Virgen de la Piedad. Los niños acompañaron a «Sama» en ese momento de oración y petición ante la patrona de Baza, antes de protagonizar otra de las escenas más características de esta celebración.

Ordenadamente, centenares de pequeños fueron acercándose al Cascamorras para saludarlo. Algunos le dieron un beso; otros un abrazo; muchos quisieron hacerse una fotografía con él y todos, de una manera u otra, terminaron regalándole una sonrisa.

Mientras caía la noche sobre Baza, aquella sucesión de encuentros resumía buena parte del sentido de la jornada: un personaje tradicional convertido durante unas horas en el Cascamorras de los niños, cercano, accesible y dispuesto a jugar con ellos, esconderse, aparecer por sorpresa y, sobre todo, transmitirles una tradición que solo tendrá futuro si las nuevas generaciones la sienten como propia.

La despedida en la Plaza de la Merced se produjo cuando ya estaba próximo el momento de otro de los grandes acontecimientos de la jornada. Poco después sonaría el tercer cohete que anunciaría la salida de Guadix de Antonio Vera, Cascamorras 2026, acompañado por su comitiva, para iniciar el camino hacia Baza.

En el puente sobre el Río Verde, los accitanos dejarían finalmente solos al Cascamorras y a quienes le acompañaban en su viaje. Comenzaba así el camino hacia Baza.

Pero unas horas antes, en las calles bastetanas, habían sido los niños quienes habían recibido su propio Cascamorras. Una celebración que nació para acercar la tradición a los más pequeños y que, con el paso de los años, se ha convertido también en una de las mejores formas de comprobar que la fiesta tiene relevo.

 

El Teatro Dengra acogió el pasado viernes la entrega del Premio Cascamorras 2026 a Francis y José Antonio Cano Manzano. Un acto que supuso un merecido reconocimiento que este año ha recaído en los hermanos José Antonio y Francisco Cano Manzano, en una gala presentada por Vanesa Mesas y que tuvo además un desenlace inesperado con la concesión de un reconocimiento extraordinario a la Hermandad de la Virgen de la Piedad de Baza, el cual valoramos muy especialmente.

El acto se celebró una vez finalizado el Pregón Oficial de la Feria y Fiestas y contó con la presencia del alcalde de Baza, Pedro J. Ramos, la vicepresidenta de la Diputación de Granada, María Cleofé Vera, miembros del equipo de Gobierno y de la Corporación municipal, así como representantes de distintas instituciones y colectivos de la ciudad. La asistencia al Teatro Dengra fue, sin embargo, muy inferior a la capacidad del recinto, quedando visibles numerosas butacas vacías durante la celebración de la gala.

La presentadora, Vanesa Mesas, fue dando paso a las diferentes intervenciones de una ceremonia que comenzó con el saludo del alcalde de Baza. Pedro J. Ramos puso de relieve el trabajo organizativo que requiere la celebración de la Feria bastetana y trasladó su agradecimiento a todas las personas que colaboran en su preparación y desarrollo. El regidor aprovechó también su intervención para saludar a los asistentes e invitar a la ciudadanía a participar en las actividades festivas.

Tras las palabras del alcalde tuvo lugar una actuación musical protagonizada por el guitarrista bastetano Jonathan, que puso el apartado musical al acto antes de dar paso al momento central de la noche.

El concejal responsable de la unidad correspondiente fue el encargado de dar lectura al acta de la Comisión Informativa Municipal de Cultura, que actuó como jurado para determinar el Premio Cascamorras 2026. El fallo establecía que el galardón correspondía a los hermanos José Antonio y Francisco Cano Manzano, una candidatura que finalmente resultó elegida entre las propuestas presentadas a la Comisión de Cultura.

El acta fundamenta la concesión del premio en su «amor incondicional a la Fiesta del Cascamorras» y en el ejemplo que ambos representan por su «inclusión, fraternidad, difusión y compromiso con nuestras tradiciones», además de considerar que representan «como pocos los valores de esta celebración».

La entrega del galardón tuvo uno de sus momentos más emotivos cuando los dos hermanos fueron llamados al escenario. José Antonio Cano Manzano pudo subir por su propio pie, mientras que Francisco lo hizo con la colaboración de dos voluntarios de Cruz Roja. La llegada de ambos al escenario fue recibida con un prolongado y atronador aplauso por parte del público presente, poniendo de manifiesto la especial significación que tiene para ellos el reconocimiento y la vinculación que mantienen con la Fiesta del Cascamorras.

José Antonio Cano Manzano tomó la palabra para agradecer el premio, visiblemente arropado por la respuesta de los asistentes.

Cuando todo hacía pensar que la ceremonia había llegado a su final y correspondía despedir la gala, Vanesa Mesas anunció que todavía quedaba una sorpresa. Fue el alcalde de Baza, quien explicó que el Ayuntamiento había decidido realizar un reconocimiento especial a la Hermandad de la Virgen de la Piedad, como muestra de agradecimiento por su trabajo, dedicación y presencia constante en la protección de la patrona de la ciudad, con un anuncio sorprendió a los asistentes y hasta a la propia representación de la Hermandad.

Su Hermana Mayor, María Piedad Checa, subió al escenario sorprendida y emocionada y recibió de manos del alcalde el escudo de la ciudad, como símbolo del agradecimiento municipal a la labor desarrollada por la Hermandad en torno a la Virgen de la Piedad, algo por lo que la Hermana Mayor expresó públicamente su agradecimiento  con el que concluyó el acto de entrega del Premio Cascamorras 2026.

 

Juan Marruecos Fernández, «Tomaíco», el Cascamorras que durante más de dos décadas llevó la tradición de Guadix hasta Baza. En plenos días cascamorreros como ahora se viven en Baza y Guadix, queremos seguir haciendo un repaso a la Historia de nuestra Fiesta del Cascamorras, con un nuevo pasaje documental sobre los más variopintos momentos que esta fiesta ha tenido a lo largo de la Historia.

Hoy nos fijamos en uno de los Cascamorras más participativo de esa Historia, para lo que arrancamos partiendo de una entrevista publicada en 1955 que nos ha permitido leer, escuchar y sentir, setenta y un años después, la voz de uno de los grandes protagonistas de la historia del Cascamorras y es una buena ocasión para recuperar la memoria de algunos de aquellos hombres que hicieron posible que una tradición compartida por Baza y Guadix llegara hasta nuestros días.

Entre esos nombres aparece Juan Marruecos Fernández, «Tomaíco», uno de los Cascamorras que durante más tiempo asumió la responsabilidad de viajar desde Guadix hasta Baza para intentar cumplir, cada 6 de septiembre, la imposible misión de recuperar la Virgen de la Piedad. Pero más allá de su nombre en una relación de Cascamorras, Tomaíco merece ser recordado por algo todavía más valioso: tenemos la posibilidad de escucharle hablar de la fiesta cuando él mismo era su protagonista.

Una entrevista publicada en el semanario Acci en septiembre de 1955  permite acercarnos directamente al hombre que se escondía tras el personaje. Juan Marruecos tenía entonces 31 años y llevaba siete años haciendo de Cascamorras, lo que sitúa el comienzo de su etapa al frente del personaje en 1949.

Era, por tanto, un Cascamorras relativamente joven, pero ya con una experiencia considerable cuando el periodista decidió acercarse a él. Y sus respuestas constituyen hoy un documento extraordinario sobre cómo se vivía la fiesta en aquella época.

La entrevista comienza describiendo la salida de Guadix. No se trataba todavía del espectáculo multitudinario que hoy conocemos. La imagen que ofrece el periodista es mucho más solemne: «Marchas militares, cohetes y una perfecta formación» de los hermanos de la Hermandad de la Virgen de la Piedad acompañaban al Cascamorras por las calles de la ciudad. En el centro iba “Tomaíco”, con el estandarte al hombro y avanzando con paso militar.

La escena impresionaba incluso al observador que la contemplaba desde fuera. El cronista llega a decir que aquel desfile producía la impresión de que fueran a “ajusticiar” al Cascamorras, pero la comitiva avanzaba por Guadix hasta llegar al puente, donde se producía la despedida. Allí comenzaba el camino hacia Baza y, con él, la primera etapa de una aventura que habría de prolongarse durante varias jornadas.

Aquella imagen permite comprender que el Cascamorras de mediados del siglo XX conservaba todavía un componente ceremonial muy acusado. No era únicamente el hombre al que había que manchar. Antes de convertirse en el centro de la batalla festiva, era el enviado de Guadix, el portador del estandarte y el protagonista de una misión religiosa y tradicional.

«Lo hago por promesa» fue una de las respuestas más significativas de aquella entrevista llega cuando el periodista quiere saber por qué acepta “Tomaíco” semejante responsabilidad. La pregunta había sido muy directa: “¿Lo hace por ganar dinero o por otra causa?”, pero la contestación de Juan Marruecos no dejó lugar a dudas: “Por promesa”.

A pesar de ello, el periodista insiste entonces en si no recibe ninguna compensación por las “palizas” que soporta, pero “Tomaíco” explica que tanto el Ayuntamiento de Guadix como el de Baza le daban cada año una gratificación, pero sus palabras dejan claro que el dinero no era la razón que le llevaba a ponerse el traje. Una declaración que resultaba especialmente reveladora: ara aquel hombre, ser Cascamorras era, ante todo, cumplir un compromiso. Y no era precisamente un compromiso sencillo.

Quizá una de las respuestas más sorprendentes de toda la entrevista sea la que ofrece cuando le preguntan dónde teme más al público, si en Guadix o en Baza, con una respuesta que podría sorprender todavía hoy: “A los de aquí” y “aquí” era Guadix. Tomaíco explica que los accitanos eran «de cuidado» y establece una comparación muy favorable hacia Baza. Según su propia experiencia, los bastetanos eran más benévolos con él, mientras que en Guadix le arrojaban piedras.

Pero eso no era lo peor, Había algo que temía especialmente: los membrillos que le lanzaban en Guadix, pero en Baza no: «Ni membrillos, que son mi terror», respondía Cascamorras.

La frase, aparentemente anecdótica, constituye en realidad un testimonio de enorme interés sobre la forma en que se desarrollaba la fiesta en aquellos años. La violencia física que podía soportar el Cascamorras no era algo meramente simbólico. Las piedras y los objetos lanzados contra él formaban parte de una celebración que podía alcanzar una dureza considerable. Y Tomaíco sabía muy bien de qué hablaba.

El periodista se atreve entonces con una pregunta que hoy puede parecer casi provocadora: “¿Quiénes eran mejores Cascamorras, Barriga, Furriche o tú?”.

La respuesta de Tomaíco permite recuperar una parte de la historia de la Fiesta que se estaba perdiendo incluso mientras él hablaba. Recuerda que anteriormente al Cascamorras le arrojaban tomates podridos y le restregaban la cara con merengue. Pero ya consideraba que las cosas habían cambiado.

En su opinión, antiguamente era el propio Cascamorras quien hacía la fiesta. En cambio, en 1955, lamenta que algunos participantes hubieran convertido la carrera en otra cosa: «Ahora son los cuatro graciosos los que no dejan que esto sea así», venía a denunciar, refiriéndose a quienes intentaban hacerse protagonistas a costa de quitarle la porra.

La observación tiene una importancia especial porque demuestra que la discusión sobre cómo debía vivirse el Cascamorras no es nueva. Ya en 1955 existían quienes consideraban que determinados comportamientos estaban desvirtuando la tradición y “Tomaíco” defendía que el Cascamorras debía conservar su protagonismo.

La cuestión de la porra da lugar a uno de los momentos más divertidos de la entrevista. El periodista le pregunta: “¿Pues para qué la quieres?” y la respuesta de Tomaíco es contundente y revela su carácter: «Ganas me dan muchas veces de cogerla por el astil y armar una revolución en el Hospital, pero porque no digan…»

La amenaza, evidentemente, se formula en tono jocoso, pero demuestra que la porra constituía una parte esencial de la autoridad del personaje. No quería que se la arrebataran. Para él, no era simplemente un elemento del vestuario. Formaba parte de su manera de representar al Cascamorras y de enfrentarse a quienes intentaban detenerlo.

El periodista, consciente de ello, le anima a regresar de Baza «bien entrenado» en el manejo de la porra y “Tomaíco” responde: “¿No me cree?” a lo que el plumilla respondió: “Simplemente, lo dudo”. Y entonces sucede algo que probablemente resume mejor que cualquier descripción el carácter de aquel hombre. Ante la demostración que el Cascamorras pretende hacer con la porra, los periodistas salen corriendo.

La otra gran anécdota que cuenta Tomaíco tiene como escenario Baza. Recuerda que durante una de sus estancias en la ciudad fue llevado a una emisora de radio. Allí comenzaron a preguntarle cómo se comportaba con él la gente de Guadix. El Cascamorras debió de responder con demasiada sinceridad. Según relató él mismo, en un momento determinado los responsables de la emisora apagaron los aparatos para que aquello no pudiera escucharse e incluso “Tomaíco” llegó a pensar que iban a detenerlo.

La escena resulta extraordinariamente gráfica: un Cascamorras accitano sentado ante los micrófonos de una emisora bastetana hablando sin demasiados filtros de cómo sus propios paisanos lo recibían en Guadix. Y es precisamente esa espontaneidad la que convierte la entrevista en un documento histórico de primer orden. No estamos ante lo que alguien escribió décadas después sobre cómo era “Tomaíco”. Estamos ante “Tomaíco” hablando de sí mismo en 1955.

La figura de Juan Marruecos debe situarse además dentro de una generación que recibió una tradición mucho más áspera y físicamente exigente que la actual. Cuando Tomaíco compara su época con la de Cascamorras anteriores, aparecen nombres como Furriche y Barriga, protagonistas de una fiesta en la que los tomates podridos, el merengue, las piedras y otros elementos formaban parte de la recepción del personaje. Él mismo se encarga de dejar constancia de que las cosas estaban cambiando.

Y su testimonio resulta especialmente interesante porque no habla de una fiesta antigua que apenas conociera por referencias. Él había vivido personalmente aquella transformación. Había visto cómo el personaje había pasado de una generación a otra y cómo también cambiaba la forma de enfrentarse a él. Por eso sus palabras tienen un valor que va mucho más allá de la anécdota.

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La etapa de Juan Marruecos como Cascamorras se prolongó durante más de veinte años de camino entre Guadix y Baza. La referencia de la entrevista de 1955 sitúa el comienzo en 1949, cuando tenía aproximadamente 24 años. A partir de entonces, año tras año, volvió a asumir el papel del enviado accitano. Su nombre quedó así ligado durante una parte fundamental del siglo XX a la carrera de Baza y al regreso posterior a Guadix.

Fue una época en la que la fiesta todavía estaba muy lejos de la dimensión que alcanzaría posteriormente. No existían las grandes retransmisiones, ni la enorme presencia turística, ni la difusión internacional que hoy acompañan al Cascamorras. Había, en cambio, un hombre, una porra, un estandarte, una promesa y miles de vecinos esperando para impedirle llegar limpio a la iglesia de la Merced. Y Tomaíco desempeñó ese papel durante una larga sucesión de septiembres.

Hoy, cuando el Cascamorras es una Fiesta de Interés Turístico Internacional y Baza y Guadix viven durante los primeros días de septiembre una de sus celebraciones más importantes, resulta fácil olvidar que antes de las grandes concentraciones de público hubo hombres que sostuvieron la tradición en épocas mucho más difíciles. Juan Marruecos Fernández fue uno de ellos.

Su nombre figura ahora también entre los Cascamorras homenajeados en la Plaza de las Eras de Baza, donde una placa recuerda a quienes han dado vida al personaje a lo largo de las generaciones. La iniciativa convierte esa memoria en algo físico y permanente, y permite que quienes participen hoy en la carrera puedan encontrarse también con los nombres de quienes la protagonizaron décadas atrás. Y entre ellos está Tomaíco.

Quizá la mejor manera de recordarlo no sea solamente enumerar los años que fue Cascamorras, sino volver a aquellas palabras que pronunció cuando todavía tenía 31 años y llevaba siete temporadas poniéndose el traje. No lo hacía, decía, por dinero. Lo hacía por promesa.

Temía más a los de Guadix que a los de Baza. Le aterraban los membrillos. Recordaba los tomates podridos y el merengue. Defendía su porra frente a quienes querían quitársela. Y todavía muchos años después de comenzar su andadura, seguía dispuesto a enfrentarse a una carrera que no era precisamente cómoda.

En aquella entrevista de 1955, Juan Marruecos Fernández aparece como un hombre de pocas palabras, directo, orgulloso de su cometido y perfectamente consciente del papel que representaba. Y hay algo especialmente hermoso en que hoy podamos recuperar aquellas palabras. Porque durante unos minutos, setenta y un años después, Tomaíco vuelve a hablarnos.

Y nos cuenta, con su propio lenguaje, cómo era ser Cascamorras cuando la tradición todavía se vivía a ras de calle, entre cohetes, marchas militares, piedras, tomates, merengue, membrillos y una porra que su dueño no estaba dispuesto a dejar que nadie le quitara. Ese es también su legado. El de un hombre que durante más de veinte años convirtió una promesa en una forma de vida y que ayudó, año tras año, a mantener abierto el camino entre Guadix y Baza.

¡¡¡Muy Grande, “Tomaíco”!!! Y así permanecerá en nuestra memoria

 

Lunes 7 de Septiembre. Ofrenda floral a la Santísima Virgen de la Piedad

  • 19:00 h. Ofrenda floral Excmo. Ayuntamiento, Instituciones y Hermandades.
  • 19:30 h. Ofrenda floral ciudad de Baza, fieles y devotos.
  • 20:00 h. Celebración Santa Misa y Ejercicio de la Novena.
    • Participa: Federación de Hermandades y Cofradías de Baza y Asociación Multicultural Cascamorras Baza.
    • Ofrece: Hermandad de Labradores; Cuerpo de Horquilleros y Cuerpo de Camareras de La Santísima Virgen de la Piedad.
    • Canta: Coro  “Al Alba”.

 

Martes 8 de Septiembre Festividad de Nuestra Señora de la Piedad

  • 11:00 h. Solemne Eucaristía en honor a La Santísima Virgen de la Piedad, presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, Obispo de la Diócesis de Guadix y concelebrada con el Clero de la ciudad de Baza, con asistencia de los Excmos. Ayuntamientos de Baza y Guadix, Autoridades y demás instituciones, Hermandad de la Virgen de la Piedad -Cascamorras- de Guadix, Pontificia Hermandad Diocesana de San Torcuato y Nuestra Señora de Túnez, Archicofradía de la Virgen de las Angustias de Guadix, Federación Cofradías de Baza, Hermandades y Cofradías de Baza y su Comarca, fieles y devotos.
    • Ofrece: Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad de Baza.
    • Canta: Coro «Alcazaba».
  • 20:00 h. Solemne Procesión de la Santísima Virgen de la Piedad, Patrona y Alcaldesa Honoraria Perpetua de la ciudad de Baza, portada por su Cuerpo de Horquilleros, presidida por el Sr. Obispo de la Diócesis, Clero local, con asistencia de los Excmos. Ayuntamientos de Baza  y Guadix bajo mazas, y autoridades, Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad de Baza, Hermandad de Labradores, Asociación Sabatina de Camareras de la Virgen de la Piedad, Hermandad de la Virgen de la Piedad de Guadix -Cascamorras-, Pontificia Hermandad Diocesana de San Torcuato y Nuestra Señora de Túnez, Archicofradía de la Virgen de las Angustias de Guadix, Federación de Cofradías de Baza, Hermandades y Cofradías de Baza y Comarca, fieles y devotos.
  • A la Salida de la Santísima Virgen de la Piedad de su Templo, bailarán ante ella  “Grupo Municipal de  Coros Y Danzas”.

 

Actos de la Feria y Fiestas de Baza en el Programa Oficial para hoy, lunes 7 de septiembre:

  • 09:00 h. LVI Concurso Comarcal de Tractoristas. Inscripción en el Pabellón de Ferias hasta las 10:00 h. A continuación, inicio del concurso y posterior entrega de premios sobre las 13:00 h. Habrá sorteo de regalos y una copa de vino español.

    Cartel Feria y fiestas de Baza 2026 de Diego Gil. (Clicar en las imágenes para ampliarlas)
  • 10:00 h. A partir de esta hora se inicia el recorrido del Cascamorras por distintas calles de la ciudad, con cuestación y juras de bandera, finalizando en el recinto ferial al mediodía.
  • 17:00 h. Tardeo de feria en la Caseta Municipal con Makoki,s en concierto.
  • 20:00 h. En el Teatro Dengra, la compañía Teatro Lírico Andaluz nos ofrece la conocida Zarzuela “El Barbero de Sevilla” Entradas 16 euros anticipada y 18 euros en taquilla. Se pueden adquirir en la Casa de la Cultura o en la plataforma mientrada.net.
  • 22:00 h. En la Caseta Municipal, Gran Espectáculo de Flamenco y Copla con sabor bastetano, con la presencia de Roberto González y Carmen Manzano, al cante; Antonio Capote, a la guitarra; Alberto Maezo, a la percusión; y Andrea Viedma, al baile. Entrada gratuita.
  • 23:30 h. En la Caseta Municipal, Orquesta La Tentación, premiada como la mejor orquesta en gira de Andalucía.

 

Cultos en honor a la Virgen de la Piedad para mañana, martes 8 de septiembre, Festividad de Nuestra Señora de la Piedad:

  • 11:00 h. Solemne Eucaristía en honor a la Santísima Virgen de la Piedad, presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, Obispo de la Diócesis de Guadix y concelebrada por el Clero de la ciudad de Baza, con asistencia de los Excmos. Ayuntamientos de Baza y Guadix, autoridades y demás instituciones, Hermandad de la Virgen de la Piedad -Cascamorras- de Guadix, Pontificia Hermandad Diocesana de San Torcuato y Nuestra Señora de Túnez, Archicofradía de la Virgen de las Angustias de Guadix, Federación Cofradías de Baza, Hermandades y Cofradías de Baza y su Comarca, fieles y devotos.
  • Ofrece: Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad de Baza.
  • Canta: Coro “Alcazaba”.
  • 20:00 h. Solemne Procesión de la Santísima Virgen de la Piedad, Patrona y Alcaldesa Honoraria Perpetua de la Ciudad de Baza, portada por su Cuerpo de Horquilleros, presidida por el Sr. Obispo de la Diócesis, acompañado del Clero local, con asistencia de los Excmos. Ayuntamientos de Guadix y de Baza bajo mazas, y autoridades, Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad de Baza, Hermandad de Labradores, Asociación Sabatina de Camareras de la Virgen de la Piedad, Hermandad de la Virgen de la Piedad de Guadix -Cascamorras-, Pontificia Hermandad Diocesana de San Torcuato y Nuestra Señora de Túnez, Archicofradía de la Virgen de las Angustias de Guadix, Federación de Cofradías de Baza, Hermandades y Cofradías de Baza y Comarca, fieles y devotos. A la Salida de la Santísima Virgen de la Piedad de su templo, bailará ante ella el Grupo Municipal de Coros y Danzas de Baza.

 

Actos de la Feria y Fiestas de Baza en el Programa Oficial para mañana, martes 8 de septiembre, Festividad de Nuestra Señora de la Piedad:

  • 9:00 h. Diana por las calles de nuestra ciudad a cargo de la Asociación Musical Banda Municipal de Música de Baza.
  • 12:00 h. Cabalgata anunciadora de las Fiestas. Salida desde el Colegio Divino Maestro, en el barrio de Las Cuevas, recorriendo las siguientes calles: Ángel, Salvia, Avda. Atleta José Luis Martínez, Avda. Andalucía, Caños Dorados, Antonio Machado, Enrique Enríquez, Casicas, Avda. José de Mora, Plaza San Francisco, Alamillos, Caños Dorados, Plaza de las Eras y Parque de la Alameda. Se anima a todos los niños que lo deseen a que suban en las distintas carrozas que conforman la cabalgata, para lo cual se recomienda estar con tiempo suficiente en el lugar de partida. Los caballistas participantes en la cabalgata deben portar pasaporte sanitario y seguro de responsabilidad civil de su caballo. En el recinto ferial se encuentra ubicado un espacio reservado a caballos, con amarre, agua y comida. Los caballos no podrán pasear por las calles del ferial.
  • 18:00 h. Tardeo de feria en la Caseta Municipal, concierto del rey indiscutible del verano y la fiesta, King África, con su gira aniversario. Entrada libre.
  • 22:30 h. En la Caseta Municipal, Orquesta Vintash.

 

El bastetano Mariano José Espín Quirante, Escudo de Oro de la Provincia de Almería por una vida dedicada al servicio público tras más de 20 años en la Diputación almeriense. El Patio de Luces del Palacio Provincial de Almería acogió este sábado el acto de entrega del Escudo de Oro de la Provincia de Almería a Mariano José Espín Quirante, funcionario natural de Baza que ha ejercido como secretario general de la Diputación de Almería desde 2004 hasta 2026. La institución provincial reconoce así una trayectoria de más de dos décadas dedicada al servicio público y al asesoramiento jurídico de los municipios almerienses.

Mariano Espín en su época bastetana

Espín Quirante, funcionario de carrera de Administración Local con habilitación de carácter nacional, inició su trayectoria profesional en la provincia de Granada, donde desempeñó la Secretaría General de los ayuntamientos de Guadix y Baza, antes de incorporarse a la Diputación de Almería. La adjudicación definitiva de su plaza se hizo efectiva el 2 de noviembre de 2005, y desde entonces ha acompañado desde la responsabilidad jurídica a la institución provincial durante más de veinte años y bajo el mandato de cinco presidentes. Su último Pleno como secretario general tuvo lugar el 29 de mayo de 2026, antes de su jubilación.

El presidente de la Diputación, José Antonio García Alcaina, fue el encargado de imponerle la distinción y destacó tanto sus cualidades profesionales como humanas. Lo definió como «una de esas personas que siempre quieres tener a tu lado», resaltando su honestidad, transparencia, capacidad de trabajo, cercanía y su permanente preocupación por el equipo y por el conjunto de la provincia.

García Alcaina recordó también su llegada a la Presidencia de la Diputación y la tranquilidad que transmitió a su familia al saber que contaba con el asesoramiento de Espín. «Tengo la seguridad y certeza de estar asistido por los mejores y, en este caso, por el mejor: Mariano», señaló.

Durante su intervención, el presidente repasó algunos de los principales proyectos desarrollados por la institución en estos años en los que Espín ha participado desde su responsabilidad jurídica, entre ellos las actuaciones de recuperación patrimonial vinculadas al Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC) y al Cortijo del Fraile, así como el Plan contra la Exclusión Financiera, la red de bares-tienda en pequeños municipios, los Planes Provinciales y la Estrategia Almería 103.

Mariano Espín agradeció el reconocimiento a la Diputación, a sus compañeros, familiares y amigos. En su intervención reivindicó los principios que han guiado su trayectoria profesional y recordó el compromiso adquirido al tomar posesión de su cargo: actuar con fidelidad y respetar el deber de neutralidad establecido en el Estatuto Básico del Empleado Público.

El homenajeado afirmó que considera haber cumplido las principales funciones que corresponden a la Secretaría, especialmente la fe pública y el asesoramiento legal, y expresó su satisfacción por recibir una distinción que, a su juicio, tiene un significado especial por representar no solo a la institución, sino al conjunto de la provincia de Almería.

Homenaje y Medalla en Almería

Con su habitual humildad, Espín reconoció que inicialmente pensaba que recibiría el Escudo de la Diputación, pero que comprobar que se trataba del Escudo de Oro de la Provincia hacía que el reconocimiento adquiriera una dimensión mucho mayor.

También tuvo palabras de reconocimiento para sus compañeros y para la evolución experimentada por la Diputación durante las dos décadas en las que ha ejercido como secretario general. Recordó que ya a su llegada consideraba a la institución almeriense un referente en Andalucía por la asistencia técnica y jurídica que presta a los municipios.

El acto tuvo igualmente un marcado carácter familiar y humano. Su hijo Juan Espín destacó que el reconocimiento no se debe únicamente a los años trabajados, sino a la forma en que su padre los ha desarrollado, ayudando a numerosas personas, resolviendo problemas y dedicando innumerables horas a su responsabilidad profesional bajo una misma filosofía: «trabajar, ayudar y hacer las cosas bien».

También intervino su nieto Pablo, que aportó la visión más personal al recordar la faceta más cercana, bromista y cariñosa de su abuelo.

Desde el ámbito profesional, el director general de Servicios Centrales de la Diputación, Cecilio Jesús Rubio, destacó a Espín como un compañero ejemplar y como una persona profundamente comprometida con la institución. Por su parte, María José Pérez, presidenta de Cosital y tesorera de la Diputación, puso en valor tanto su preparación jurídica como su calidad humana y su cercanía con los municipios más pequeños.

La concesión del Escudo de Oro supone así el reconocimiento institucional a la trayectoria de un funcionario natural de Baza que ha desarrollado buena parte de su vida profesional en la Administración Local y que durante más de veinte años ha sido una de las figuras fundamentales de la estructura jurídica de la Diputación de Almería.

 

La Asociación de Vecinos Avándalus celebra con éxito su taller de camisetas de Cascamorras. La Asociación de Vecinos Avándalus ha celebrado este sábado, en la Plaza Al-Ándalus, un taller de pintura y decoración de camisetas con motivo de la llegada del Cascamorras, una actividad que ha contado con una muy buena participación y una gran acogida por parte de vecinos y familias del barrio.

Durante la mañana, niños y niñas han podido dar rienda suelta a su creatividad, diseñando y pintando sus propias camisetas inspiradas en una de las tradiciones más representativas de Baza. La actividad ha permitido convertir la plaza en un punto de encuentro vecinal y compartir, de una manera participativa y cercana, la tradición del Cascamorras.

Desde Avándalus valoran especialmente la

respuesta de los vecinos y la participación de los más pequeños, ya que uno de los objetivos de la asociación es generar actividades que fomenten la convivencia, la participación y el sentimiento de pertenencia al barrio. La Asociación quiere agradecer a todas las familias y participantes que se han acercado a la Plaza Al-Ándalus y han hecho posible el éxito de esta iniciativa.

Además, desde Avándalus se anima a los vecinos y vecinas que dispongan de banderas del Cascamorras a colocarlas en balcones y ventanas para contribuir a crear ambiente en el barrio durante estos días, con la mirada puesta también en la próxima Feria de Baza.

Esta actividad se suma a las distintas iniciativas que la Asociación de Vecinos Avándalus viene desarrollando desde su creación, con el propósito de dinamizar la Plaza Al-Ándalus y promover espacios de encuentro entre los vecinos.