En vísperas de feria presentamos a muchos bastetanos a Pedro Lagarto, de quien se duda todavía si fue el primer Cascamorras conocido o solo da nombre genérico al personaje. Un personaje que está siendo objeto de nuestra investigación documental y sobre e que podemos contarles que el nombre con el que durante siglos se conoció al Cascamorras,

Cuando el próximo 6 de septiembre miles de bastetanos vuelvan a acudir para recibir al Cascamorras, pocos necesitarán que alguien les explique quién es ese personaje vestido de colores que llega desde Guadix dispuesto a intentar una misión que la tradición convierte en prácticamente imposible: entrar en Baza y alcanzar la iglesia de la Merced sin una sola mancha de pintura. Sin embargo, hubo un tiempo en que aquel personaje no era conocido principalmente como Cascaborras/Cascamorras, sino como Pedro Lagarto.
La denominación aparece documentada en textos históricos y literarios vinculados a la fiesta y constituye uno de los nombres antiguos de un personaje cuya evolución ha acompañado durante siglos a la celebración de la Virgen de la Piedad. Documentación del 1893 ya hablaba expresamente del «célebre Pedro Lagarto o Cascaborras», al que describía como una figura imprescindible de la romería accitana.
Según aquellas descripciones, Pedro Lagarto era el encargado de acompañaa la comitiva de la Cofradía de la Virgen de la Piedad, portando la bandera y participando activamente en la particular relación de provocación y enfrentamiento festivo con quienes salían a recibirla. Su indumentaria era llamativa y multicolor y llevaba un látigo cuya punta terminaba en una pelota dura, con el que respondía a las bromas y provocaciones.
La importancia de este nombre antiguo no es únicamente anecdótica. Estudios sobre la fiesta han señalado que Pedro Lagarto fue una de las denominaciones más antiguas del personaje, relacionándolo además con otras figuras de carácter carnavalesco presentes en la tradición popular española.

También existe una referencia literaria de especial interés. El escritor accitano Torcuato Tárrago y Mateos dedicó un texto a Pedro Lagarto en el que describía la celebración de la romería de la Piedad y el entusiasmo que despertaba el personaje. Una publicación posterior de El Accitano recordaba precisamente aquellos escritos y señalaba cómo el nombre de Pedro Lagarto estaba ligado a la tradición de la fiesta.
Las fuentes de finales del siglo XIX permiten comprobar, además, que la denominación continuaba plenamente viva entonces. En 1893, El Accitano relataba la llegada de la comitiva a Baza y presentaba a Pedro Lagarto —también llamado Cascaborras— como una especie de personaje encargado de animar y protagonizar la parte más festiva y popular de la peregrinación.
Y el nombre no desapareció inmediatamente. Incluso ya entrado el siglo XX continúa apareciendo en la documentación. Un estudio sobre la Feria de Guadix entre 1885 y 1910 recoge que el 9 de septiembre de 1910 hizo su entrada en aquella ciudad Pedro Lagarto, identificado expresamente como Cascamorras, después de haber participado en la fiesta de Nuestra Señora de la Piedad en Baza.
Todo ello ayuda a comprender que Pedro Lagarto no fue otro personaje distinto del Cascamorras, sino uno de los nombres históricos con los que se ha identificado a esta figura. Con el paso del tiempo, «Cascamorras» terminó imponiéndose hasta convertirse en la denominación universal de una tradición compartida por Baza y Guadix.
Por eso, cuando Baza vuelva a teñirse de negro este 6 de septiembre, quizá merezca la pena recordar que el personaje al que miles de bastetanos intentarán impedir el paso tiene también un nombre antiguo: Pedro Lagarto. Un nombre que forma parte de la memoria histórica de una fiesta que ha ido transformándose con los siglos, pero que mantiene intacta su esencia: la llegada a Baza del emisario accitano que pretende recuperar simbólicamente la Virgen de la Piedad y el recibimiento que los bastetanos le dispensan, convirtiendo su fracaso en una de las manifestaciones festivas más singulares de Andalucía.
