Diez días de Feria que a partir de esta noche se quedarán ya atrás y que nos traen recuerdos de nuestra propia Historia y de cómo los recortes nos dejaron sin feriar unos cuantos días más. Esa misma Historia nos recuerda que la Concesión Real que dio origen a la Feria de Baza contemplaba 17 jornadas alrededor del 8 de septiembre: el mismo día 8, ocho días antes y ocho días después, así que no salen las cuentas y resulta que, por el camino hasta hoy, “se nos han perdido” un buen puñado de días de Feria. ¡¡¡Siete días menos!!!
Una pérdida con la que Baza vuelve desde hoy a la normalidad de los últimos tiempos. Las luces comienzan a apagarse, aunque solo en el Recinto Ferial, las casetas se desmontan, las calles recuperan su ritmo cotidiano y la ciudad deja atrás esos “solo” diez días de Feria y Fiestas. Diez días que han concentrado buena parte de la actividad festiva del año y que, como ocurre cada septiembre, han tenido su momento central el 8 de septiembre, Día de la Virgen de la Piedad. Y cómo siempre, mañana volverá a repetirse la pregunta de cada año:¿Pero dónde está la gente que llenaba las calles estos días atrás?

En todo caso, hay una manera diferente de mirar el final de esta Feria. No termina una Feria larga de diez días. Termina una Feria que, con el paso del tiempo, ha ido perdiendo jornadas respecto a la duración para la que fue concedida.
La investigación histórica que venimos realizando sobre los orígenes de la Feria de Baza aporta un dato especialmente revelador. Una de las fuentes historiográficas consultadas sitúa en 1583 la concesión por Felipe II de una feria de 17 días, estructurada en ocho jornadas anteriores al 8 de septiembre, el propio día de la festividad y otras ocho posteriores, con el Día de la Virgen marcando entonces el auténtico centro de la Feria.
La diferencia con el calendario actual es considerable. Frente a los diez días que hoy se presentan como duración de la Feria, aquella concesión contemplaba una celebración que se extendía durante más de dos semanas. Y no era una prolongación caprichosa del calendario festivo. Respondía a la propia naturaleza de la Feria de aquel tiempo: una actividad esencialmente comercial, con presencia de ganado, mercancías y comerciantes, vinculada además a la celebración de septiembre y al santuario de la Virgen de la Piedad.
Es cierto también que la de Baza fue una Feria que no nació con diez días y sobre la que la Historia tampoco permite atribuir su nacimiento exclusivamente a los mercedarios, ni reducirlo a una decisión puntual de Felipe II.
De cómo se suceden los hechos y cuáles fueron los sucesos que configuraron nuestra Feria. El Concejo de Baza ya había intentado conseguir una feria en los primeros años posteriores a la Reconquista. En 1493 los Reyes Católicos respondieron a una petición municipal dejando pendiente la cuestión hasta estudiar las ferias del Reino de Granada. Medio siglo después, en 1547, vuelve a aparecer documentada una iniciativa del Concejo para obtenerla. Y en 1566 ya existe constancia escrita de la participación municipal en la fiesta de septiembre.

Los mercedarios entrarían después con un protagonismo decisivo. En 1578 plantearon al Concejo la conveniencia de conseguir una Feria franca y, en 1580, su comendador, fray Diego de los Ríos, fue enviado a la Corte para gestionar la petición ante Felipe II, con respaldo del Ayuntamiento.
La documentación conocida apunta así hacia una Feria con una doble dimensión: religiosa por su vinculación con la Virgen de la Piedad, pero también económica y comercial. Una circunstancia que resulta fundamental para comprender lo que fue aquella celebración y para no trasladar mecánicamente al siglo XVI el concepto actual de Feria.
La reducción de siete jornadas respecto a aquella duración histórica no es un detalle menor. Supone que la Feria actual conserva el nombre, la fecha central y buena parte de la tradición, pero no conserva la extensión temporal con la que aparece en la documentación histórica que estamos estudiando.
La investigación sitúa en septiembre de 1584 una primera celebración posterior a la supuesta concesión de 1583. Las actas municipales de 1593 documentan después la organización de la feria y, en 1597, otro privilegio real reguló incluso su emplazamiento, concentrando la actividad comercial en el entorno de la Plaza de la Merced y la calle Zapatería, que para eso había sido un mercedario el negociador y el que restó actividad comercial a la Plaza Mayor.
La secuencia resulta significativa: concesión, celebración, organización y regulación de una feria que tenía una dimensión económica muy superior a la que hoy asociamos exclusivamente a las fiestas de septiembre. Eso explica también por qué la Feria de Baza pudo adquirir históricamente esa consideración de celebración especialmente prolongada.
Una historia que todavía tiene un documento pendiente, del que creemos estar muy cerca. Un documento importante para cerrar algunas dudas de este avance y que este cierre no sea el de una investigación en falso. Aunque una fuente historiográfica específica sitúa en 1583 la concesión real de los 17 días, todavía no hemos localizado la Real Cédula original de Felipe II que permita comprobar directamente su fecha y su contenido. Existe además una segunda tradición historiográfica que sitúa en 1593 la concesión, aunque las actas capitulares de ese año acreditan claramente la organización de la feria.
Por eso queda todavía una tarea pendiente: localizar los documentos originales de la Corona y, especialmente, examinar unos folios concretos y bien delimitados de uno de los Libros de Actas Capitulares de Baza. Una sola expresión utilizada por los regidores podría ayudar a determinar si en 1593 se estaba hablando de una feria recién concedida, de una concesión anterior o de una regulación de una celebración que ya llevaba años funcionando.

Pero esa investigación pendiente no altera la reflexión con la que puede cerrarse la Feria de 2026. Baza no está despidiendo hoy una Feria que históricamente tuviera diez días. Está despidiendo una Feria reducida respecto a aquella que, según la documentación historiográfica que estamos reconstruyendo, llegó a tener 17 jornadas. Siete días menos que entonces.
Y quizá convenga recordarlo cuando dentro de un año volvamos a hablar de la duración de la Feria, como si los diez días actuales fueran una medida histórica e inmutable. No lo son. La historia de la Feria de Baza comenzó alrededor del 8 de septiembre. Pero no terminó ahí, ni empezaba ahí. El 8 de septiembre era su centro. Hoy, en cambio, es prácticamente su frontera y, con esa diferencia, termina la Feria de 2026, pero esperamos poder ofrecer noticias nuevas y frescas que confirmen y aclaren la actual duda.
