Por Juanra Gil Van Gil.
Cuando escribo estas líneas (aproximadamente seis de la tarde del martes 7 de abril, no es conveniente esperar a más tarde porque Ricardo tiene que montar todo el noticiario y no es plan de ser quién lo tenga hasta las tantas liado, más aun siendo día de Champions) tengo que confesaros que, cómo veréis a lo largo del artículo, estoy muy preocupado, mucho más de lo normal porque entre lo que voy leyendo, lo que el loco mayor del planeta anda diciendo, y cómo van respondiendo el resto de actores, tengo serias dudas de que el mundo cuando nos levantemos mañana (o sea, ahora que estás leyendo esto) sea igual al que conocíamos ayer, o si todo ha cambiado caminando hacia el desastre.
Concretando un poco, Trump (no merece el señor delante) ha anunciado que ya no hay más prórrogas a su ultimátum sobre el Estrecho de Ormuz a Irán, y de hecho ha dicho literalmente que “Esta noche morirá toda una civilización” (se refiere a la civilización Persa claramente) lo cual no se hace con dos bombardeos selectivos, sino que claramente está dejando entrever que piensa usar armamento nuclear de manera masiva, que es la única manera de exterminar a la población de un país del tamaño de Irán en una noche. Ésta es una línea roja que desde 1945 parecía que nadie estaba tan loco como para traspasarla, pero es que hemos dado precisamente con la única criatura que tiene tan poco sentido común, inteligencia y equilibrio como para hacerlo.
Cabe recordar que al inicio de la ofensiva contra Irán (que está sirviendo muy bien a la causa de que no se conozca con claridad la masacre que está cometiendo Israel en Líbano) el gobierno estadounidense usaba su tradicional retórica falsa de que atacaban Irán para “liberar al pueblo iraní” (comenzaron liberando a 168 personas, la mayoría niñas, en un ataque “accidental” a una escuela) a afirmar directamente que o el gobierno iraní acepta sus condiciones o destruirá directamente a todo el país (y a todos sus habitantes, porque en caso contrario no habría destrucción sin posibilidad de renacimiento de ninguna civilización), lo que deja patente que en ningún momento le ha importado ni lo más mínimo el pueblo iraní, su bienestar o su libertad.
Como os decía al principio, estoy bastante preocupado. En mis 48 años nunca había sentido esta pesadumbre de creer que realmente podría acostarme por la noche y que por culpa de un loco (y tonto, porque tras 40 años intentándolo Israel al fin ha encontrado a un tonto tan tonto en la Casa Blanca como para creerse que el régimen iraní caería en tres días) el mundo podía ser totalmente diferente al día siguiente. Y lo digo así de claro, si mañana cuando despertemos nos encontramos en ese escenario, estaríamos ante el día más oscuro, así, en términos absolutos, y el mundo como lo conocemos habrá dado paso a un nuevo mundo, sin lugar a duda mucho peor del que teníamos hasta ayer (que tampoco es que fuera para tirar cohetes).
Evidentemente si se produjera ese tipo de genocidio habría respuesta y no pequeña por parte de muchos actores de la comunidad internacional… Y no me refiero necesariamente a que nadie les fuera responder tirando bombazos a Estados Unidos (aunque hay algún que otro loco por ahí que podría planteárselo), imagino que la respuesta será típicamente china…. Es decir, guerra económica a gran escala, desde ataques al dólar a posibles ciberataques a grandes empresas y entidades bancarias que provoquen verdaderos problemas a un nivel que ni tan siquiera somos capaces de imaginar, y que por lo tanto cambiarían realmente la manera en la que funciona el mundo y vivimos nuestro día a día.
Ante este panorama lo que nos queda es empujar (quien crea en algún dios que rece, quien crea en las energías positivas que las ponga a trabajar…) y dejar claro que queremos PAZ, que las fronteras, las banderas, las religiones mal entendidas, los intereses económicos (el capitalismo mata, un día hablaremos sobre esto) no pueden ser excusa para destruir millones de vidas, que la HUMANIDAD va delante de cualquier otro interés… Y esperar a que si a Trump finalmente se le va la cabeza del todo, alguien de entre los que tiene a su alrededor sea capaz de pararlo… Nos va muchísimo en ello.
A eso dedicaré la tarde noche, además de ir a hacer una compra porque si esta mañana el mundo ha despertado más enfermo (que espero que no) al menos que nos pille con la nevera llena para poder alegrarnos un poquillo aunque sea el estómago.
¡Buena semana! ¡Y gran día espero!
