697. Otra propuesta (a ignorar)

Por Lola Fernández.

Supongo que los responsables del tema cultural en nuestra ciudad están sobrados de buenas ideas e imaginación, lo que siempre será positivo para Baza, por ello entiendo que ignoraran supinamente mi propuesta sobre mini bibliotecas urbanas para intercambiar libros gratuitamente. Aunque ello no me quita las ganas de seguir haciendo propuestas personales sobre elementos que echo de menos y que fácilmente encuentro en otras ciudades, sabiendo de antemano que seguramente tendrán la misma nula acogida, pero eso ya no es problema mío, sino de la capacidad de empatía y la receptividad ajena, y en eso cada cual posee lo que le ha sido concedido al nacer y al educarse en sociedad, que ya se sabe que no se le pueden pedir peras al olmo. No soy muy dada a nostalgias del ayer, pero tengo memoria y tuve la suerte de disfrutar del buen hacer de don Enrique Pareja, dirigiendo la Banda Municipal de Música de Baza; me recuerdo corriendo Alamillos abajo siguiendo a los músicos en días de fiesta, mientras la música llenaba el aire de alegría. Como me acuerdo de cuando la Feria era en la Alameda, y disfruté de no pocos conciertos en su escenario permanente: Mocedades, Mari Trini, Juan Pardo, entre otros, y siempre en momentos de plena actualidad de los diferentes artistas. Pero aquel escenario fue desmontado al reformar la Alameda, y nunca más se supo, al igual que fue cerrado un bar que era muy frecuentado y cuya terraza era estupenda cuando llegaba el buen tiempo. Está muy bien haber recuperado como espacio escénico el Teatro Dengra, donde tantas y tan buenas películas vi en otros tiempos, y al menos en él hay una programación cultural al uso, si no para todos los gustos, seguramente que para los mayoritarios, con lo cual ya cumple. Aunque, qué quieren que les diga, un solo paseo por el Puente Carlos de Praga muestra más arte y cultura que toda una programación semestral por estos lares, y no es una boutade, créanme.

Foto: Lola Fernández

Don Enrique Pareja ya nos dejó, pero seguimos manteniendo la Banda Municipal de Música, y también desapareció el escenario permanente de la Alameda, aunque en ella hay más que espacio suficiente para levantar un quiosco de música, sencillo y bonito, fijo que no demasiado oneroso, desde el que ofrecer conciertos a cargo de la Banda al menos los días festivos, para gozo y disfrute de todas y todos los amantes de la música, que llenaríamos de vida el parque, teniendo un interesante pretexto para acudir, sin que se quedara en un paseo arriba y abajo, como generalmente. Un templete en la Alameda serviría igualmente para esporádicos conciertos de grupos musicales, incluso para algún que otro recital de poesía, que, aunque algunos parecen olvidarlo, siempre ha sido muy del agrado de muchos bastetanos. Y esta es mi nueva propuesta dirigida a quien corresponda, con el sincero deseo de que sea tenida en cuenta, pues no busca satisfacer egoísmos particulares, sino tener en Baza lo que tantas veces hallo fuera cuando viajo, en esos momentos en los que íntimamente me digo que por qué no lo puedo encontrar en mi ciudad, donde siempre tengo la sensación de que hay más demanda que oferta, y eso, al menos respecto a la cultura, es algo que no es difícil de solucionar: basta con algo tan sencillo como saber escuchar y no desechar peticiones de antemano, a veces por algo tan absurdo como por rechazo a quien las haga, olvidando que Baza debería ser lo más importante.