17. Cara y cruz: el ser humano tiene las dos caras

Por Juanra Gil van Gils.

Con el corazón encogido desde la noche del domingo por la estremecedora realidad que nos traía el accidente de ferrocarril en Adamuz, Córdoba, con cuyas víctimas, familias y allegados de las mismas me solidarizo y acompaño en el dolor, mi intención esta semana era hablaros de lo bueno del ser humano, de cómo somos capaces de sacar lo mejor de nosotros y nosotras mismas cuando viene una tragedia como la que estamos viviendo. Y, pese a todo, lo voy a hacer, porque siempre es preferible ver lo bueno de las personas que lo malo… Pero sin dejar de lado lo malo, que me ha llegado en esta noche de martes y que no podemos obviar, porque el silencio es cómplice de actitudes y acciones que no debiéramos dejar pasar.

Por eso este artículo se llama cara y cruz. Porque el ser humano siempre tiene dos caras, es capaz de lo mejor y lo peor además en minúsculos espacios de tiempo. Y digo el ser humano porque eso nos pasa a todos y todas, nadie está exento de tener grandes actitudes en una situación y actitudes reprobables en otras. De esto vamos a hablar un poco hoy.

La respuesta que la gente de Adamuz, y de toda Córdoba ha dado ante la tragedia ha sido espectacular, una ola de solidaridad imparable que además lo supera todo, porque ser los primeros en llegar a un escenario como el vivido no es fácil en absoluto, con imágenes y sonidos que nadie debería ver nunca en su vida…. Pero ahí estaban rápidamente, dando respuesta inmediata, ayudando a los heridos, abriendo paso a la ayuda, socorriendo y cubriendo las necesidades de los heridos y de las personas que viajaban en el tren de una manera eficiente, rápida, desinteresada… Solidaridad total en un momento de devastación absoluta.

Todos y todas a una, personas maduras, jóvenes, adolescentes, todos y todas unidas en la necesidad de arrimar el hombro en lo posible y probablemente más allá de lo posible. Cuando uno ve esas actitudes se reconcilia con el ser humano, más en momentos en los que vemos al Sheriff del mundo desatado y parece que cualquier rastro de humanidad ha sido borrado. En este caso, la respuesta de las instituciones, de los partidos políticos (con la excepción de los de siempre, si es que no se puede esperar nada de ellos, VOX) ha sido ejemplar y ya tocaba, porque vaya racha que nos llevaban… Y además, se ha demostrado una vez más lo importante que es mantener unos servicios públicos fuertes, potentes, robustecidos, que han dado respuesta en tiempo récord a una situación que no se puede “entrenar” pero para la que han demostrado estar sobradamente preparados y preparadas.

Sin embargo, esta tarde he podido comprobar como empezamos a tener acciones en nuestra ciudad que no son ni mucho menos tan gratificantes. Pintadas en domicilios de “Moros Fuera” acompañadas de una gran cruz en la puerta… Cual si del regreso de las Cruzadas estuviéramos hablando. Discriminar y odiar por razón de raza, sexo o religión no es nunca una buena actitud, de hecho nuestra Constitución, así como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, consagra esa igualdad como norma básica de convivencia humana. Sin embargo, de vez en cuando aflora ese odio que en ningún caso puede ser justificable. Además, cuando se hacen pintadas como esa evidentemente se está mandando un mensaje a un colectivo, y en ningún caso es un mensaje integrador o solidario.

Evidentemente no todas las personas viven con el respeto debido. Hay personas que delinquen, que imponen, que no respetan las normas… Pero las hay de todas las procedencias, sexos y religiones… Y no podemos generalizar actitudes de unos pocos y atribuírselas a todo un colectivo. En el caso de Baza, con una colonia de personas procedentes de Marruecos importante, podemos afirmar que en su gran mayoría han venido a aportar y a sumar. De hecho, los datos del año 2024 (los de 2025 aún no están publicados) nos decían que menos de un 3% de los mismos demandaban trabajo en nuestra ciudad, ya que todos los demás estaban trabajando. ¿Cuál es el problema entonces? Estas actitudes son la otra cara de la moneda, las que hacen que uno pierda la fe en la humanidad cada vez más frecuentemente…

Pero como decía al principio, no debemos callar ante estas actitudes porque sería aceptarlas y ser cómplice… Pero prefiero quedarme con la cara en lugar de con la cruz en este caso, y ver el futuro con ilusión y con fe renovada en el ser humano después de lo visto estos días en la provincia de Córdoba. Reiterar el apoyo a las víctimas y todos los afectados y afectadas por el trágico accidente. Y agradecer a todas y cada una de las personas que han aportado algo para ayudar su implicación desinteresada.

¡Buena semana!