Por Lola Fernández.
Hablar de fútbol femenino es hacerlo de Alexia Putellas, la Reina, como se la conoce entre los culers, los seguidores blaugranas, barcelonistas, que la admiramos por ser un referente dentro y fuera del campo de juego, y más ahora que ha conseguido desbancar al mismísimo Messi, al conseguir su título número 36, frente a los 35 alcanzados por el argentino vistiendo la camiseta del Fútbol Club Barcelona. A falta de cuatro jornadas, el equipo femenino ha conseguido su liga decimoprimera, séptima consecutiva, de las cuales 10 las ha ganado Alexia, igualando en el dato a Messi nuevamente. Después de eso esperaba poder escuchar en la radio y ver en la televisión el relato de tal proeza, pero no, la noticia del día era una lesión de Lamine Yamal, y ni siquiera en la prensa especializada podías ver noticias relativas, a no ser que buscaras el menú y accedieras a través de Fútbol femenino, que ya les vale, de verdad. En todos estos temas, es como si las mujeres fuéramos invisibles, como si valiéramos menos; incluso hay ocasiones en que alguna deportista extraordinaria, caso de Carolina Marín, la mejor europea en bádminton, y una de las mejores del mundo, sólo se hace mayoritariamente conocida y famosa porque sufrió una grave lesión cuando estaba a punto de alcanzar la final olímpica en París 2024, perdiendo una casi segura medalla de oro para España, ella que cuenta en su palmarés con tantas medallas de oro como para ser un referente mundial en su disciplina deportiva, y que sólo ha visto llegar el reconocimiento general tras una lesión que la ha obligado a retirarse para siempre. Es así este país, tenemos maravillosas deportistas, jugadoras y atletas en múltiples disciplinas, con espectaculares resultados y liderando a nivel mundial, pero los premios y la fama en España se los llevan mucho más los chicos, como si sus hitos y hazañas fueran superiores sólo porque los han logrado ellos.

Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, cinco balones de oro entre ambas; Mireia Belmonte, magistral nadadora; tantas y tantas tenistas excelentes: Arancha Sánchez Vicario, Conchita Martínez, Garbiñe Muguruza; atletas como Ruth Beitia, María Pérez, Ana Peleteiro, Sandra Myers, …tantísimas mujeres que han destacado y brillan por su innegable talento y su afán de superación, invencibles al desaliento que pueda provocar el machismo que supone valorar siempre más los logros masculinos, o relativizar los éxitos femeninos, por un motivo u otro, que todo les vale a gañanes que hasta se permiten el lujo de compararse con, por ejemplo, Alexia y afirmar tan ricamente que ellos siempre son mejores, porque hasta los niños de la escuela juegan mejor que cualquier mujer. También es verdad que esa no es exactamente la tónica general, porque las audiencias y la lealtad de las aficiones seguidoras no entienden de tanta tontería y misoginia; aunque sería de agradecer que los partidos de los equipos de mujeres no tuvieran siempre los peores horarios, o estuvieran casi invariablemente en las cadenas menos principales, y más aún si coinciden con los masculinos; incluso que después de una rotunda y notable consecución no cortaran la emisión sin más, cuando en el caso de los hombres se montan un especial en un periquete y les dedican todo el tiempo del mundo. En fin, son tantas las quejas y también las peticiones de cambio, que es difícil concretarlas, aunque podría resumirlas en el deseo de que finalmente las mujeres consiguiéramos sentir que importamos de una bendita vez por todas, sin condenarnos prácticamente siempre a tener la sensación de que es como si no existiéramos.
