Por Francisco Martínez Vico.
El pasado martes nos dejó una gran persona. Una de esas personas que dejan huella y que son imposibles de olvidar.
Mi padre, Onofre, nacido en Valcabra, canilero y bastetano de adopción, era conocido por muchos como «el Martínez de la Curva» o «el Martínez de los Juegos». Una persona muy querida y conocida en toda la comarca, por muchas generaciones y de diferentes edades, que de una forma u otra compartieron con él algún momento de sus vidas.
Era una persona irrepetible, de sonrisa infinita, llena de amor, bondad y cariño para todo el mundo.
Tras una larga enfermedad, nos dejó después de luchar hasta el final. Y luchó mucho. Luchó una y otra vez por ganarle tiempo a la vida, por conseguir un día más, un momento más junto a los suyos… hasta que su cuerpo ya no pudo remontar.
Durante todo este tiempo, el Coro Entre Dos Ríos de Caniles fue un pilar fundamental para mi padre. Hizo que cada día fuese una nueva alegría, dándole fuerzas e ilusión para seguir adelante en esta lucha. Formar parte del coro, compartir momentos, canciones y la compañía de personas tan especiales significó muchísimo para él.
Aunque esta es una noticia profundamente triste para nosotros, queríamos que llegara también a todas aquellas personas que alguna vez lo conocieron, hablaron con él, compartieron una sonrisa o guardan algún recuerdo suyo.
Nos gustaría que lo recordarais precisamente así: con una sonrisa.
Porque estamos seguros de que ahora tenemos un ángel en el cielo pendiente de cada detalle, mirando por todos nosotros y, como hizo siempre en vida, intentando sacar una sonrisa a todo aquel que tenga cerca.
Gracias de corazón a todas las personas que lo quisieron, que se han acordado de él y que nos han acompañado en estos momentos.
Tu sonrisa y tu forma de ser se quedan para siempre con nosotros.
Te buscaremos en cada cielo que nuestros ojos puedan observar.
Descansa en paz, papá.
