703. Desconectar

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Llega el verano, como una invitación a la alegría, que ya se sabe que los largos días y las vacaciones suelen ser del agrado general, aunque las olas de calor de los últimos años son como nubes en el cielo claro, y el temor a las altísimas temperaturas está ahí, aunque se pretenda ignorar. Pero si el estío no asegura el contento y la dicha, la desconexión es una apuesta por el descanso en todos los sentidos, cuando la polarización en nuestro país es tan evidente que no puede negarse, cumpliéndose así con la tradición de las dos Españas enfrentadas: un siglo antes del inicio de la Guerra Civil, cuando en los frentes liberal y conservador se respiraban la hostilidad y la intolerancia entre las diferentes ideologías, Larra apuntaba, o al menos a él se le atribuye la frase: Aquí yace media España; murió de la otra media. No parece que hayamos avanzado demasiado, cuando el odio y el conflicto es el pan nuestro de cada día, por mucho que el Papa, en su reciente visita a nuestras tierras, nos haya recordado que hay que huir de ellos, teniendo presente que un adversario no es un enemigo al que humillar y machacar. Sin embargo, para muchos el Papa puede decir misa, nunca mejor dicho, porque ellos son capaces de malabarismos tan absurdos como aplaudir minutos y minutos las palabras que les dejan en evidencia, para acto seguido decir que el santo pontífice estaba totalmente con ellos y sus mensajes. ¿Que León XIV dice que hay que acoger al necesitado que llega en patera y dejarse de prioridades nacionales? Pues los que desprecian al de fuera para beneficiar exclusivamente al nacional te saltan con el invento de que lo expuesto es pura teoría, que el representante de Cristo en la Tierra dice una cosa, pero hace otra…

Foto: Lola Fernández

Necesidad y querencia de desconectar de tanta incongruencia y mentira, cuando es más que evidente que la separación de poderes no funciona, que hay dos velocidades en una Justicia que hace las cosas con tanta falta de neutralidad y con tal parcialidad, que asusta, porque lo que vemos que ocurre, nos puede pasar a cualquiera, y eso es una grave amenaza para la salud de una democracia fuerte y real. Si los jueces, en vez de administrar justicia, que consiste, ni más ni menos, que en aplicar la ley y basarse en ella para dictar sentencias, hacen huelga contra una futura ley, sin detrimento para sus elevados salarios, porque ellos siguen cobrando hagan lo que hagan, están invadiendo el espacio del poder legislativo, que es tanto como entrar en un sistema autoritario y no democrático. Lo mismo podemos decir si se dedican a hacer política con toga, o que parezca que es así, que entonces vulneran las funciones del poder ejecutivo, y estamos en lo mismo: cargarse la democracia. No digamos ya cuando todo parece apuntar a que, supuestamente, hay partidos que, sirviéndose de algunos jueces, pretenden ignorar el mandato del pueblo que vota, la soberanía popular que da sentido y guía al Estado de derecho, sometido al único imperio de la ley. No es sólo polarización, es ir comiendo parcelas de libertad, pretendiendo acabar con derechos conquistados con mucho esfuerzo, a veces con la propia vida, y teniendo que aguantar el acoso de voceros del odio, con ayuda de bulos y mentiras. No todo vale, pero hay representantes de la ciudadanía que actúan cual perros rabiosos, y como ellos, sólo atemorizan a quienes pretenden vivir de acuerdo a las reglas y las normas dictadas para todos. Porque esto sí que asusta, y mucho más que saber que vamos a padecer sucesivas olas de calor a lo largo de días y noches estivales, pues contra esto al menos nos quedará el consuelo de poder refrescarnos en el mar, en los ríos, en las piscinas, bajo una buena ducha de lluvia en casa…  ¡Feliz verano y hasta el próximo otoño!

702. Entrevista a Ricardo Cañabate

Por Lola Fernández.

Ricardo, te conocí a través de la web de la Casa Andaluza de Baza en Cataluña, que dio paso, contigo, a la actual webdebaza.com, ¿qué había de ti en la primera, que te trajeras a esta, o hubo un salto cualitativo y no existe nada común entre ambas?

Realmente, esa no fue la web inicial sino la tercera edición real. La primera empezó hace casi 30 años ya y tenía una URL difícil de recordar, porque se alojaba en un espacio gratuito que me ofrecían con mi conexión a Internet y una dirección que empezaba por http://telefónica.net… seguido de un sinfín de cifras y letras que la hacían irrecordable y dificultaba un acceso fácil, a pesar de lo cual ya entraba gente. Después ya pasó a tener un dominio propio y luego decidí cambiarla a casadebaza.com, con el único fin de ayudar a promocionar la Casa Andaluza de Baza en Cataluña, de la que fui su impulsor, autor de sus estatutos y agente activo en su legalización y puesta en marcha.

Hace una semana hablábamos de la importancia de 19 años, pero ¿cuántos llevas tú en estos mundos del Internet?, ¿has notado muchos cambios respecto a la comunicación desde entonces a hoy?

   Internet me cautivó ”a primera vista”, pero no fue hace mucho más de esos 30 años cuando, tras mis primeros pinitos en la Red, tuve el atrevimiento de plantearme por qué mi pueblo no podía tener un sitio en Internet que lo llevara a todo el mundo, así que, con mucho esfuerzo y algunos errores, se lo di. ¿Cambios? Infinitos y tantos como han ido ligados a la propia evolución y mejora de la tecnología, si bien yo, con mis limitaciones, un pasito por detrás

¿Qué te consideras a ti mismo: periodista, reportero, o ambos a la vez?

Como te decía, mi primer objetivo siempre fue Baza y no alejarme de mis raíces, al tener que vivir en Barcelona. Vocacionalmente ya escribía algo en prensa (Ideal, Patria, Hoja del Lunes, Pueblo…) desde que era un adolescente. Enviaba crónicas y fotos sobre cosas de Baza -muchas de las cuales conservo recortadas- y me las publicaban… a pesar de todo. De ese “pesar” mío,  recuerdo una de un campeonato de futbolín –“fútbol de mesa” en mi crónica- que ganó Antonio Camús, hijo de quien por entonces regentaba el Bar “La Granja” en la calle Alamillos.

Si te visualizo, te veo cámara en ristre… ¿qué valor le das en tu trabajo diario a la fotografía?

   No te equivocas. La fotografía ha supuesto algo muy especial para mí y desde siempre me sentí atrapado por ella, haciendo de la cámara una prolongación de mi propio cuerpo, así que más veces con cámara que sin ella y acumulando cientos de miles de imágenes que ya no sé por dónde meter. Ahora, pasada la moda de los móviles con cámara, ya se puede disponer de cámaras que permiten llamar por teléfono, enviar mensajes o usar WhatsApp, así que ahora ya somos inseparables. En cuanto a la web, difícil será encontrar una noticia que no tenga su imagen.

En tu web hay bastantes y muy diversos apartados que, en conjunto, esbozan el día a día de Baza en muchos aspectos; y en el Noticiario se dan cita Administración, deportes, programación cultural, múltiples eventos de todo tipo, estadísticas, barrios, etcétera; ¿es él tu preferido y con el que disfrutas especialmente cuando escribes?

Creo que, tanto para mí como para quienes me siguen, la estrella de la web es el Noticiario en su conjunto y es también a lo que más tiempo dedico, hasta el punto de que me obliga a desatender algún que otro apartado. También puede ser el que más disfruto, porque es una sección viva, dinámica, abierta a quienes quieran estar en ella y, además, la que se lleva más horas de mis noches y madrugadas, que es cuando suelo escribir y cuando más productivo me noto en esa tarea.

Hasta no hace demasiado, no descansabas ni los fines de semana, y ahora tampoco cuando la ocasión lo requiere, en citas electorales, por ejemplo: al tomarte ese descanso, ¿lo has notado, o sigues trabajando aunque no publiques?

Apenas hace unos años, mi labor era de 365 días al año. Siempre he pensado que cuando uno se entrega a algo hay que hacerlo en cuerpo y alma. Además el objetivo de pasear el nombre de Baza, y sus cosas, no podía ser en modo vaivén, sino fidelizar al lector y procurar hacerlo con los menores errores y carencias posibles, ya fuera Nochebuena o ya estuviera en Asia o en Australia. La web siempre fue y va conmigo.

¿Cuál es tu motivación principal para esa entrega sin reservas, y sin compensación económica, antes al contrario, a la hora de informar y acercar a Baza a propios y extraños, con tan encomiable dedicación?

Yo resumiría con una sola palabra: Baza. Hacer algo por mi pueblo, por mi gente… Llevar Baza a los miles de bastetanos que están tirados por todo el mundo y sienten correr con orgullo su sangre bastetana por las venas, a pesar de que hablamos ya de gentes de tercera y hasta cuarta generación, que son bastetanos presentes en bastetanía y amor a su tierra. Nunca acepté lo de bastetanos ausentes y siempre pensé que esos ausentes no viven lejos de aquí.

¿De dónde sacas tal vitalidad e ilusión para renovarte y mantener tan viva tu web? Porque, aunque alguna sección tenga otra autoría, pongo como ejemplo la mía de Por la Alameda, también te encargas de aportar nuevas ideas, como la de añadir una fotografía al artículo, tal y como me propusiste en su día…

La vitalidad surge del compromiso. Me gusta mantenerlo con aquello en lo que me implico, aunque a veces es difícil, pero procuro sacar fuerzas de donde haga falta, incluso cuando no me encuentro muy fino. Cuesta más trabajo cuando, por ejemplo, preciso un montón de horas para conducir entre Baza y Barcelona, o viceversa, y llego fundido al destino. También cuando ando lejos de España con necesidad de adaptar mi vida y mi tarea al horario de donde me pille… y me duele tener que cortar, algo que ha ocurrido en ocasiones, porque me era imposible editar las noticias del día. Eso sí, ya saben quienes me siguen que esas noticias no se pierden y que, nada más tener disponibilidad, edito todos los días no publicados y se normaliza la información. Y a propósito de eso, no me gusta poner fotos mías en redes, pero cuando estoy lejos pongo alguna, a modo de pista, para quienes me conocen y no llevan bien si “desaparezxo”. Si no lo hago, me espera un aluvión de mensajes interesándose por mí y por si me pasa algo… ¡y luego tengo que contestar a todos!

Recuerdo, porque los disfruté mucho, los antiguos Foros, que, en conjunto, eran bastante interesantes, aunque supongo que te daban un plus de trabajo y algún que otro disgusto… ¿por qué desaparecieron concretamente?

Los primeros foros que se hicieron en Baza y que tan enriquecedores fueron para mí y para todos. Sin embargo, no todo el mundo estábamos preparados para esa participación y eso ocasionaba publicaciones alegales, cuando menos, o que confundían el foro con el juzgado de guardia o el refugio del supuesto anonimato cobarde, por poner algunos ejemplos, y tampoco yo podía ni debía convertirme en el guardián que vigilaba permanentemente. Empezaron los perfiles falsos, acusaciones, mentiras, faltas de respeto… así que finalmente, y contra mi voluntad, opté por cerrarlos, pero consciente de que habían aportado mucho. Nunca olvidaré a “arganboy”, de cuya iniciativa nació mi libro “Menés”.

Mira que has elaborado noticias y escrito textos a lo largo de todos estos años, ¿me podrías decir qué noticia te emocionó más dar en su momento, cuál te pareció la más desagradable, y la que te encantaría anunciar algún día?

Empezando por el final, hay dos noticias que daría cualquier cosa por poderlas escribir: Que Baza no tiene ningún bien patrimonial en la Lista Roja y que es una ciudad con pleno empleo, aunque si sigo pensando me gustarían muchas más. Como emoción, y pena, el fallecimiento de una joven bastetana a la que se quiso ayudar desde los foros de la web, recaudando un buen puñado de millones de pesetas, de las que no se perdió ni un céntimo, en la búsqueda de una curación que nunca llegó (Un besazo enorme, Ana). Y como desagradable, sin duda, todas aquellas que hacen daño a nuestra ciudad y sus gentes. Somos un pueblo noble y honrado y hay acciones que no deberían existir bajo ningún concepto.

En la webdebaza.com tiene espacio el trabajo que tú elaboras, pero también hay cabida para aportaciones ajenas, ¿sientes que te reconocen tu labor?, ¿te llega el agradecimiento de quienes encuentran en ella el vehículo de transmisión para sus propios intereses?

   Más que reconocido, Lola. Incluso querido por muchas personas, pero no te creas, también los hay en el otro bando. No he olvidado una de las críticas que me enviaron cuando decidí descansar los fines de semana: “Los periódicos serios, como El País, no descansan ni un día”.

Frecuentemente, escuchando las radios locales, he pensado que tienen una gran ayuda en tu quehacer diario… ¿alguna vez te lo han hecho saber?

De forma explícita y abierta, yo creo que nunca. No ocurre lo mismo con algunos medios escritos que incluso firman con mi nombre escritos o imágenes que toman de la web. De todos modos, a mis lectores tampoco le pasan desapercibidas determinadas acciones y hasta a veces me han llegado verdaderos aluviones de quejas y ejemplos grabados. De todas formas, también he de decir que yo escribo por y para Baza, así que si alguien saca algún provecho de ello, que lo disfrute, porque mi trabajo he de hacerlo igual. Sí que me llegó a doler el caso de un locutor que no solo reproducía mis escritos, sino que se saltaba párrafos para hacer los textos más cortos. Claro está que a veces no me entero y escribo demasiado, pero es que este hacía que las noticias perdieran su entidad y hasta que no las entendieran en su versión recortada. Pero bueno, mi sueldo tampoco se alteraba.

¿De qué fuentes bebes para contar con tan ingente y variopinta información como manejas continuadamente, porque creo que Las Siete Fuentes se quedan cortas…?

   Las más habituales son las fuentes oficiales: ministerios, Gobierno central, Junta de Andalucía, la mayor parte de delegaciones y subdelegaciones, Diputación, Ayuntamientos, asociaciones, clubes sociales y deportivos, empresas, entidades de todo tipo, ciudadanos particulares… Además, yo le sigo dando mucha importancia a la búsqueda de noticias por la Red y tengo activados una serie de motores que me avisan de muchos asuntos de los que se publican. Por último, a veces también he de ingeniármelas como puedo. Es tremendo que pasen las doce de la noche y no tener ni una palabra que poner, pero, bueno… vamos saliendo adelante también.

Insistiendo, ¿te sientes lo suficientemente reconocido por tu impagable compromiso sin fisuras, o en más de una ocasión has tenido ganas de mandarlo todo a paseo?

   Si digo que no he tenido mis bajones, no diría la verdad. Como cualquier persona, tengo mis momentos buenos y malos, también enfermo o he sido ingresado en hospitales, mis viajes, que mi familia no se resienta, que yo mentalmente esté con ánimos y fuerzas… Es verdad que hay días que no es fácil, pero mi ventaja es esa: que tampoco busco reconocimiento alguno y que ya me siento honrado y pagado con quienes me aprecian y aprecian mi “trabajo” hasta perdonando los muchos errores que, seguramente, también tendré y que ahora, será por los años, hasta yo mismo me doy cuenta de algunos de ellos. Y eso sí, lo que duele tanto como para herir son ese minúsculo grupo de personas que buscan hacer daño de forma intencionada, que también los hay.

Estoy convencida de que tu familia habrá mostrado buenas dosis de paciencia contigo por tu entrega a Baza, ¿te han acompañado sin quejarse?

   Estos sí que merecen un monumento, pero por aguantarme cada día, por entenderme y comprenderme, por permitirme hacer lo que hago sin reproches y sin quejas. Acabo de volver de un viaje y estábamos en una casita encantadora a la que llegábamos fundidos cada jornada de turisteo. Cada uno a su cama, menos yo… y con la luz encendida y haciendo algún ruido que otro. Ni una queja. Eso sí, al día siguiente, al pie del cañón, como los demás… y todos tan contentos.

Tu vida ha transcurrido sobre todo en Barcelona y Baza, ¿qué te gusta más y qué menos de cada una de ellas; y qué echas de menos de una cuando estás en la otra?

De Barcelona me encanta su trazado urbano, su multiculturalidad y, sobre todo, el concepto de la amistad y la fidelidad. Cuando tienes un amigo, es un AMIGO. Para todo, absolutamente todo. Lo que menos: que yo soy madridista y, allí, del RCD Español, es decir, que no nos sacan ni en las teles ni en los periódicos, como no sea por algo malo.

De Baza, me gusta hasta lo que no debiera gustar y ello a pesar de que a veces me hago preguntas como la de dónde está esa gente que se ve en la Cabalgata de la Feria, en el Cascamorras o en tantos otros eventos, si vas por la calle en ocasiones y no ves a nadie. Salir de Barcelona a las seis de la tarde del último día de clase y llegar a Baza de madrugada, descargar el coche, acomodar a mis niños e ir a darme un paseo por las solitarias calles para sentir y gozar del frío de Baza, era mi mejor anticipo navideño. Me encanta el movimiento asociativo de la ciudad, pero veo que a veces se estanca y pierde su dinámica. Admiro a la gente que quiere a Baza con sus defectos y sus virtudes, sobre todo si está dispuesta por poner su granito de arena y pensar que esos defectos que la ciudad y sus gentes tenemos son un motivo suficiente para implicarnos más en su mejora, en la medida que cada cual pueda, y esforzándose para que dé su fruto en pro de una Baza mejor.

Cuando estoy en Barcelona, de Baza echo de menos el frío y mis amigos de siempre. Y en Baza echo de menos mi familia que queda allí y su aeropuerto, también a algunos amigos catalanes y bastetanos con los que me junto por Barcelona.

Si nos olvidamos de ambas ciudades por un rato, ¿en qué otra, que hayas conocido en tus muchos viajes, te gustaría vivir y por qué?

El mundo es muy grande y mi horizonte de deseos pasa ya siempre por Baza. En más de una ocasión, cuando gente de mi entorno me decía, casi como una queja lo de “tú siempre a Baza”, yo respondía: “Te tienes que dar cuenta de que yo he almacenado la falta de mi tierra, de mis raíces, de mi gente… y me tengo que reponer”. No obstante, puestos a elegir de forma concreta, me inclinaría por dos países, más que por dos ciudades específicas y, por supuesto, no de forma permanente y para siempre, porque yo quiero acabar en Baza. Me refiero a Islandia y a la isla sur de Nueva Zelanda. Su Naturaleza y el Amor que le dedican, sus gentes, su educación, su respeto, su tolerancia, su cuidado… sus miles de razones que se amontonan para justificarlo. De verdad que son lugares únicos y deseables siempre.

Es hora de darte las gracias por todo y de decirte que, si has echado de menos alguna pregunta, es el justo momento de que te la hagas tú mismo:

   Solo hay una pregunta que es la que yo me hago cuando, al final, me acabo liando en alguna historia más: Pero Ricardo, ¿y tú que necesidad tienes de meterte ahí? ¿No tienes bastante todavía? Pero da lo mismo, al final soy de los que tropiezan siempre en la misma piedra… y, cómo no, algo cabezoncillo.

701. 19 años y 701 artículos para Por la Alameda

Foto: Archivo personal de Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Entrevista de Ricardo Cañabate a Lola Fernández.

19 años, Lola… ¿¡¡¡19 años!!!?

En efecto, Ricardo, 19 años que han pasado no solamente por la sección, sino por todos nosotros, por ti, por mí misma, dejando su huella en todo lo escrito. Y en ellos, por resaltar algunos momentos o vivencias, así, a bote pronto, una profunda decepción tras mi paso por la política (quiero señalar que los primeros 4 años coincidieron con mi cargo de concejala de Presidencia y Comunicación en el Equipo de Gobierno socialista, de 2007 a 2011); el amargo sabor de la traición de algunas personas que se llamaron amigas sin serlo; el confinamiento en la pandemia por COVID; y, muy especialmente, la pérdida, en poco menos de dos años, de mi padre y de mi madre, algo que desdibujó todo lo demás, claro. Mucha vida, y mucho vivido, que sin duda se quedó prendido entre líneas, durante estas casi dos décadas, en Por la Alameda.

– ¿Por qué ese título? ¿Qué supone la Alameda para ti?

Foto: Archivo personal de Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Es ese lugar que puedo ver en fotografías con mi madre y sus hermanas y amigas, por ejemplo, cuando aún estaban solteras y el parque era también muy joven y su arboleda empezaba a despuntar. Donde me recuerdo jugando de niña, en pandilla de adolescente, paseando de mayor… Después de pasarme la vida de aquí para allá, es normal sentir a veces cierto desarraigo; pero la Alameda, y también Baza, estaban siempre ahí, eran, y son aún hoy en cierto modo, como un referente de estabilidad, de permanencia. Están en mi memoria, pero también en mi realidad actual, y son más que recuerdos, en contraste con lugares en los que viví y al regresar sólo eran ruinas (sic).

Me encanta la facilidad aparente de tus escritos, la perfección lingüística, esa expresividad que dice lo justo sin que falte ni sobre una palabra… tu vena de escritora de calidad ¿Y no escribes más? ¿No tienes entre “tus cosas” media docena de libros, por lo menos?

   Muchas gracias, yo también te quiero (risas). Escribo. Escribo prosa, poesía, empiezo muchas ideas, esbozos de novelas, de relatos cortos, ensayos… Pero, sobre todo, escribo en mi cabeza, como muchos escritores, esperando que llegue el día de sentarse y hacer realidad todo lo que bulle interiormente. No tengo perdón, pero es lo que hay.

Tenemos la fortuna de contar con una Lola que no necesita guías que encarrilen su sección, que no precisa aportes, que toca todos los palos del escribir… ¿Quién es esa Lola que cada semana sorprende y aporta?

Pues soy una mujer muy vitalista e intensa, no muy dada a los puntos medios: lo que me gusta, me gusta muchísimo; y lo que me desagrada, no me gusta nada de nada. Y creo que conmigo pasa un poco lo mismo: o gusto, o no gusto, no dejo indiferente; al menos esa es mi percepción. Puedo tocar muchos palos, sí, aunque nunca olvido que lo más importante para escribir es tener algo que decir, y expresarlo lo mejor posible. Y por supuesto, por mucha fluidez que se tenga, siempre hay que prepararse un artículo y, al menos yo, cuando lo estoy escribiendo mentalmente, consulto algunas dudas que puedan surgirme antes de materializarlo y compartirlo.

En un mundo en que es muy difícil encontrar COMPROMISO, llevas 701 semanas en 19 años… y no has fallado ni un día. ¿Cómo lo haces?

Bueno, siempre he sido muy responsable y nunca he soportado el hablar por hablar, tan común en tantos aspectos. Si me comprometo, cumplo; y este es el caso.

Eres una persona muy polivalente y son muchas las cosas que has realizado a lo largo de tu vida y te han imprimido cultura, manera de ser, fácil comunicación, buena imagen… ¿de dónde sale todo eso… y mucho más?

Muchas gracias, de nuevo. En primer lugar, he de agradecer a mis padres el que me dieran mucho amor y me respetaran en todo momento, cuidando de mí sin imponer un control que coartara mis deseos. Siempre me quisieron, me ayudaron y animaron a hacer lo que quería, con grandes dosis de paciencia a veces, no voy a negarlo, porque nunca he sido fácil de llevar. Una cosa era sagrada para ellos con respecto a sus seis hijos: estudiar, y la verdad es que llevo toda una vida haciéndolo (risas). También es importante el haber pasado mi vida de un lado para otro, lo que me ha llevado a huir de localismos y egocentrismos geográficos, por llamarlos de alguna manera. Me gusta el intercambio cultural y la tolerancia ante las cosas y las personas diferentes, porque siento que es mucho más enriquecedor que mirarse el ombligo y creer que lo nuestro es lo mejor.

No me digas las dos cosas, que te veo venir: ¿Música o viajar?

Te diga lo que te diga, serán las dos, porque al escuchar música, viajas; y cuando viajas, vas a escuchar música igualmente, ¿no? Pero te diré una: viajar, sin dudarlo ni un segundo.

¿Qué lugar no te cansarías de visitar nunca?

San Sebastián, Donostia… la llamen como la llamen, es una ciudad que me parece sencillamente preciosa. Viví con mis padres en Andoain, a muy pocos kilómetros, y tengo bonitos recuerdos de Donosti, con mis hermanas, con mi madre… He vuelto después varias veces, y sé que regresaré siempre que pueda.

¿Y mantienes en tu mente un viaje soñado?

Claro, por soñar que no quede: me encantaría algún día alquilar una villa en la Toscana, con un camino de acceso de cipreses, y esos campos verdes llenos de viñedos y olivos. Alquilar un Fiat 500, amarillo a ser posible, y recorrer la región conociendo las maravillosas ciudades de sus diez provincias, durante toda la primavera. El mar, las montañas, el arte… Si se quedara en un sueño, que no me despierten, por favor.

¿Te ves en una nave espacial/especial?  

   Si ya me cuesta viajar en avión, y suele rondar los 10 km. de altitud, no me veo, de ninguna manera, en una nave a miles de kilómetros de altura. Sólo pensarlo me da pavor.

Yo te veo también como una mujer “soñadora”, pero siempre con los pies sobre el suelo más firme ¿tienes algún sueño inalcanzable que seguro conseguirás, antes o después?

   Tú lo has dicho, siempre con los pies en el suelo. Puedo ser soñadora, pero nunca se me olvida la frase de Calderón de la Barca: y los sueños, sueños son…

Y puestos a soñar y a imaginar, ¿quiénes y qué son tus lectores? ¿qué “ves” cuando sabes que abren tu pantalla y les permites leer lo que dices?

Yo diferencio entre quienes creo que me quieren bien y me leen, quienes me quieren mal y aun así me leen, y quienes no me quieren, que supongo que no me leen. Más allá de esto, no me los imagino de ninguna manera, pero los siento presentes cuando escribo, de ahí que desde el primer artículo y en muchos de ellos use expresiones como: si ustedes gustan, convendrán conmigo; no sé ustedes, pero yo… No es exactamente que les permita leer, puesto que, a pesar de que escribir es un acto muy individual (no sé escribir si no estoy sola), escribo para ser leída y que se entienda lo que escribo; para que comprendan mi punto de vista, aunque no sea siempre compartido.

Y tú, ¿a quién lees?

Una pregunta que necesitaría mucho espacio: especialmente leo poesía, mucha poesía, de todos los tiempos, de muchos hombres y mujeres poetas. Me gusta la novela negra, Patricia Highsmith, por ejemplo, de la que estoy ahora con sus Diarios. Me encantan las biografías y los libros de arte: fotografía, pintura especialmente… No sé, siempre estoy leyendo, y, sin embargo, tengo un buen montón de libros nuevos esperando ser leídos, lo cual ocurre al final, invariablemente y sin falta; aunque no dudo en abandonar una obra, sea de quien sea, si no me atrapa en las cinco primeras páginas. Por citar a un escritor, siento debilidad por Juan José Millás; y, si alguien me ha preguntado que qué libro me llevaría a una isla desierta, he elegido un diccionario enciclopédico, porque con él no sólo no me aburriría, sino que, además, aprendería un montón de cosas nuevas.

Has vivido en muchos sitios, has conocido muchos lugares en tu vida cotidiana y de turisteo, pero ¿con cuál te quedarías?

Si pudiera elegir volver a vivir en alguna de las ciudades en las que ya viví, elegiría dos: Platja d’Aro, en Girona, en plena Costa Brava; y la gaditana Sanlúcar de Barrameda, en la Costa de la Luz. No tienen nada que ver entre sí, pero las dos me enamoran.

¿Mar o montaña?

   El mar, pero con la montaña o el bosque muy cerca de sus orillas.

¿Y Baza? ¿Qué es Baza para ti?

Un referente emocional que siempre me gustó, un antídoto contra el desarraigo; una ciudad a la que recuerdo llegar y sentir alegría en el corazón, esa excitación que muestran los críos cuando tienen sed y les ofreces un vaso de agua. Es curioso, porque, cuando comencé con la sección, expresaba más mi amor por Baza que pueda hacerlo ahora: es como si entonces, en los artículos de los primeros años, estuviera en la fase del enamoramiento, cuando no te cansas nunca de decir Te quiero; y, sin embargo, ahora estuviera en un momento más asentado, en el que tal vez quieres más, pero necesitas decirlo bastante menos. Me gusta mucho Baza, pero no puedo decir lo mismo de cómo la tratan, en muchos aspectos.

Y pasa la vida, Lola. Llevamos mucho, y bueno, en nuestra vida de internautas, pero ¿hasta cuándo aguantaremos?

Lo has vuelto a decir tú: aguantaremos. Por la Alameda es una sección de tu web, webdebaza.com, así que yo estaré aquí mientras tú lo estés. Como dicen los italianos, chi lo sa…

Lola, una vez más, te pones ante tus lectores, transparente y entregada, como siempre, así que mi última pregunta es pedirte que digas a todas esas personas tu mensaje final.

Muchas gracias por leerme, espero y deseo que lo sigan haciendo y que les guste lo que escribo. Ah, si alguna vez me ven y me conocen, o reconocen, y desean decirme algo sobre los artículos de mi sección, no duden en hacerlo, porque, como escritora, echo mucho de menos el feedback con mis lectores. Y muchas gracias a ti también, Ricardo, que sé que te encuentras entre quienes me quieren bien y me leen. Para mí es un placer escribir Por la Alameda, y he disfrutado, y espero seguir haciéndolo, con cada uno de sus artículos de opinión.

700. Patti Smith

Foto: Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Por Lola Fernández.

Comparto la alegría general que a nivel internacional ha ocasionado la concesión a Patti Smith del Premio Princesa de Asturias 2026, porque se lo merece y le llega a una edad en que puede disfrutar del honor que le ha supuesto el que se le haya concedido. Esta mujer, compositora, música, cantante, escritora, fotógrafa, poeta, artista en una palabra, ha sido, y lo sigue siendo, un referente para mí desde que siendo aún adolescente la escuché cantar por la radio su Gloria, el tema que abría la cara A de su primer L.P., Horses. Aquel disco, en pleno apogeo del punk, supuso una convulsión por lo que ofrecía, poemas y electricidad, expresando la suma de un salvajismo indomable y un delicado lirismo que siempre la ha caracterizado. Recuerdo que los críticos se preguntaban, desconcertados ante un álbum que en nada se parecía a los de los primeros punkies, si era un espejismo o una genialidad, y el tiempo ha dejado muy claro que, de ilusión, nada de nada. Meses antes del lanzamiento internacional del Horses, que ha cumplido hace nada el 50 aniversario, me compré un libro de Luis Antonio de Villena, La revolución cultural (Desafío de una juventud). Era mayo del 75 y, gracias a él, conocí a Arthur Rimbaud, al que Villena definía como vate bohemio y marginado, signo de rebeldía. Sus poemas se niegan al molde de la sociedad burguesa. Apenas dejando atrás mis quince años, aquel poeta se convirtió en mi preferido, y la segunda vez que leí a alguien hablando de él fue, precisamente, cuando Patti Smith, que lo tiene como referente poético, contaba cómo lo había conocido por casualidad al comprar un libro en cuya portada estaba su foto, que ella confundió con la de su admirado Bob Dylan. Desde siempre ha habido en Patti una fusión de cultura, o contracultura, rebeldía y poesía, que ha impregnado toda su obra, musical y literaria. Para acercarse a ella y conocerla se pueden recorrer diversos caminos, a cuál más atractivo: libros, biografías, poemarios, y discos. Su obra musical la convirtió en una estrella de rock internacional, y, sin embargo, cuando estaba en el cénit de su carrera, después de 4 álbumes de éxito y varias giras por USA y Europa, no dudó un instante en retirarse, a finales de los años 70, para formar su familia, con Fred Sonic Smith, de MC5, con quien tuvo dos hijos que hoy la acompañan en sus conciertos: Jackson a la guitarra, y Jesse Paris al piano. No fue hasta mediados de los 90, cuando enviudó, que no volvió a retomar su carrera, animada por su amigo Bob Dylan para que superara su tristeza, y hasta hoy, añadiendo a su obra más discos, más libros, más poemarios, más arte, siempre con éxito entre sus seguidores y la crítica.

Foto: Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Vi por primera vez a Patti Smith en la sala La Riviera de Madrid, en julio del 96, en un concierto considerado mítico y de los más memorables de los muchos que ha realizado en España, país que le gusta especialmente y al que ha venido en frecuentes ocasiones, siguiendo a veces el rastro de sus escritores y poetas favoritos: es el caso del chileno Roberto Bolaños, que vivió bastantes años en Cataluña, y allí murió; o del poeta granadino Federico García Lorca. Fue precisamente en la Huerta de San Vicente, finca de verano de la familia de Federico, hoy Casa-Museo, donde en julio del 2008 tuve la oportunidad de escuchar en vivo a Patti Smith por segunda vez, desgranando sus canciones y poemas sin la habitual compañía de su grupo, sola con un guitarrista y ella misma a la guitarra, sin electricidad en esa ocasión. Volvería a disfrutar de la artista en el festival La Mar de Músicas, en Cartagena, en julio del 2010; siendo en septiembre del 2024 cuando la he podido ver por última vez, por ahora, en el Generalife, con el añadido de la magia de la Alhambra a la suya propia. Hasta que la artista estadounidense recoja en octubre, en Oviedo, el galardón obtenido, seguirá su activismo contra las injusticias y cualquier violación de los derechos humanos, dando la razón al jurado que se lo ha concedido y a sus motivos: por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva. Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo. Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones.

699. Un puñado de amapolas

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Como muestra de que el tiempo pasa imperturbable y ajeno a los asuntos mundanos, ya tenemos aquí la última semana de mayo, y lo hacemos pudiendo sentirnos privilegiados por vivir este mes dos lunas llenas, la que lo iniciaba, la Luna de las Flores, y con la que lo acabaremos y daremos paso a junio, la Luna Azul. Si los plenilunios están cargados de belleza, tener nombres así de bonitos es un plus para los corazones románticos, que seguro que los hay y están pletóricos en un mes tan primaveral y florido. Bueno, no nos quejaremos a estas alturas de año, porque estamos teniendo un poco de todo en esta estación: viento, lluvia, frío, tormentas, calor, días más largos con el añadido de luz diurna… Bastante equilibrados estamos los humanos, habitantes de una Tierra sometida a la rotación y a la traslación, que ya no solamente gira sobre su eje y orbita a la vez alrededor del sol, sino que lo hace a velocidades de vértigo. Si a ello le añadimos que la música que nuestro planeta lanza al espacio sideral la marcan más los tambores de guerra que los trinos de los pájaros, demasiada armonía cobijamos y nos resguarda de los desajustes externos. Que a nadie se le ocurra pensar que somos seres débiles, porque poseemos una fuerza que en nada ha de envidiar al mundo que habitamos; otra cosa es que lleguemos a olvidar que él puede hacernos desaparecer en un instante con un simple estornudo, válgame el recurso retórico.

Foto: Lola Fernández

Y en un ámbito tan cambiante, nada tiene de extraño que todo se transforme, aunque, curiosamente, junto a tanto cambio, hay siempre un juego de resurgimientos y de recuperar cosas, asuntos, eventos y modas que podríamos pensar en un momento dado que ya no volverían nunca más. Qué equivocados estamos si así lo creemos, pues la verdad es que el pasado siempre vuelve, y no sólo porque regrese a nuestro presente todo lo que anteriormente dejamos sin resolver, sino también porque hay mucho resuelto que de repente reaparece, sin ni siquiera saber por qué, o porque las nuevas situaciones tienden a resucitar cuestiones ya más que finiquitadas. A ver, ahora que el loco pitres de Trump amenaza con retirar militares estadounidenses de las bases españolas, también de Italia y Alemania, que él ya se sabe que es algo histriónico y grandilocuente, ha vuelto a adquirir toda la vigencia y validez el Yankee go home de antaño, cuando ese grito de ¡Yanquis fuera! se había quedado desfasado y fuera de lugar. Se supone que los militares de USA que viven en nuestras bases, de soberanía española, están ahí con funciones de colaboración y defensa en caso de peligro para nuestro país…; pero de qué nos pueden servir cuando el mayor riesgo y las peores amenazas nos llegan precisamente de los EE.UU., qué seguridad nos puede proporcionar un ejército adversario: mantenerlos aquí es tanto como tener el enemigo en casa. Y es que la vida da casi tantas vueltas como la Tierra, espero que más pausadamente, aunque lo cierto es que a veces es todo un torbellino que nos exige la máxima fortaleza. No es nada excepcional, pues, agarrarse a las cosas sencillas y casi imperceptibles, como es observar el paso de las fases lunares y aprovechar cuando menos luz hay allí arriba para disfrutar mirando los cielos cuajados de estrellas; o pasear cuando sobre los campos de cultivo hay alfombras amarillas, rojas, azules y de los diversos colores de las flores silvestres que crecen entre los sembrados: un sencillo puñado de amapolas al borde del camino ya es en sí mismo un poderoso antídoto contra el estrés de los tiempos que vivimos.

698. Protagonismos

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández:

Subjetividad, objetividad, protagonismo, usurpación, influencia, denuncia, propuesta, problemas, solución, conceptos todos ellos ligados de una u otra manera al acto de escribir. Por supuesto que lo principal y delimitador es qué se escribe, pues no es lo mismo una noticia, un texto científico, un ensayo, literatura, o un artículo de opinión como este, pongamos por caso. Es obvio que hay textos en los que primará la información de hechos que pueden verificarse, con el uso de la tercera persona y una neutralidad exenta de emociones; vamos, lo que se conoce como objetividad y lenguaje denotativo. Por otra parte, tenemos la subjetividad, el filtro personalísimo de quien escribe expresando la santísima trinidad de la visión individual: sentimientos, sensaciones y emociones; aderezado todo ello con juicios de valor, opiniones y un lenguaje connotativo propio de quien se torna protagonista al escribir. También está meridianamente claro que estamos ante las dos caras de una moneda, que no pueden darse, seguramente, de un modo puro aisladamente, sino que juegan a combinarse en las dosis adecuadas, según el momento y la finalidad. Me parece indiscutible que, incluso en un marco de objetividad pura y dura, la misma elección de un tema ya impregna de subjetividad lo expresado; es como utilizar una cámara fotográfica: habrá elementos técnicos y mecánicos, pero por encima de todo tendremos el poder de la mirada y de la visión personal de quien realiza la fotografía, y eso, no creo que haya muchas dudas, es pura subjetividad.

Foto: Lola Fernández

Avanzando un paso más llegamos al tema del protagonismo: se puede escribir subjetivamente y no por ello robarle el papel principal a quien lo ostenta por relevancia y oportunidad; porque de hacerlo, entramos de lleno en otra noción, relacionada pero distinta: el afán de protagonismo. Es querer ser el centro de atención de un modo exagerado y excesivo, desviando el enfoque lejos de lo realmente interesante, lo cual denota cierto histrionismo y algo de narcisismo. Se puede decir yo, a pesar de que el uso de los pronombres personales no es, al contrario que en inglés, obligatorio; lo que excede ya de la normalidad es usar un yo, mí, mío, y anunciarse a bombo y platillo. Cuando se tiene algo que decir, o que escribir, lo esencial es hacerlo con argumentos y el apoyo de la realidad más objetiva posible, sin que sean precisos la grandilocuencia y el estruendo, porque a veces ocurre que el ruido no te permite ver lo realmente relevante. Al mirar la fotografía elegida para este artículo, me pregunto cuál es el protagonista principal, si el cielo, la tierra o la montaña, y estoy segura de que será diferente según quien la mire; porque esa es otra: junto al valor de la mirada propia y personal de quien hace una foto, la importancia de la mirada ajena de quien la ve; y esto es tan válido en el arte de la fotografía como en el de la palabra, dejando aparte connotaciones añadidas de cualquier clase. Al final, los auténticos protagonistas en cualquier autor que crea algo de la nada son su estilo y su personalidad, rasgos particulares que se fusionan con el mismo proceso de la comunicación en general, y que consiguen que dicho autor sea reconocible por tener una voz y una creatividad propias.

697. Otra propuesta (a ignorar)

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Supongo que los responsables del tema cultural en nuestra ciudad están sobrados de buenas ideas e imaginación, lo que siempre será positivo para Baza, por ello entiendo que ignoraran supinamente mi propuesta sobre mini bibliotecas urbanas para intercambiar libros gratuitamente. Aunque ello no me quita las ganas de seguir haciendo propuestas personales sobre elementos que echo de menos y que fácilmente encuentro en otras ciudades, sabiendo de antemano que seguramente tendrán la misma nula acogida, pero eso ya no es problema mío, sino de la capacidad de empatía y la receptividad ajena, y en eso cada cual posee lo que le ha sido concedido al nacer y al educarse en sociedad, que ya se sabe que no se le pueden pedir peras al olmo. No soy muy dada a nostalgias del ayer, pero tengo memoria y tuve la suerte de disfrutar del buen hacer de don Enrique Pareja, dirigiendo la Banda Municipal de Música de Baza; me recuerdo corriendo Alamillos abajo siguiendo a los músicos en días de fiesta, mientras la música llenaba el aire de alegría. Como me acuerdo de cuando la Feria era en la Alameda, y disfruté de no pocos conciertos en su escenario permanente: Mocedades, Mari Trini, Juan Pardo, entre otros, y siempre en momentos de plena actualidad de los diferentes artistas. Pero aquel escenario fue desmontado al reformar la Alameda, y nunca más se supo, al igual que fue cerrado un bar que era muy frecuentado y cuya terraza era estupenda cuando llegaba el buen tiempo. Está muy bien haber recuperado como espacio escénico el Teatro Dengra, donde tantas y tan buenas películas vi en otros tiempos, y al menos en él hay una programación cultural al uso, si no para todos los gustos, seguramente que para los mayoritarios, con lo cual ya cumple. Aunque, qué quieren que les diga, un solo paseo por el Puente Carlos de Praga muestra más arte y cultura que toda una programación semestral por estos lares, y no es una boutade, créanme.

Foto: Lola Fernández

Don Enrique Pareja ya nos dejó, pero seguimos manteniendo la Banda Municipal de Música, y también desapareció el escenario permanente de la Alameda, aunque en ella hay más que espacio suficiente para levantar un quiosco de música, sencillo y bonito, fijo que no demasiado oneroso, desde el que ofrecer conciertos a cargo de la Banda al menos los días festivos, para gozo y disfrute de todas y todos los amantes de la música, que llenaríamos de vida el parque, teniendo un interesante pretexto para acudir, sin que se quedara en un paseo arriba y abajo, como generalmente. Un templete en la Alameda serviría igualmente para esporádicos conciertos de grupos musicales, incluso para algún que otro recital de poesía, que, aunque algunos parecen olvidarlo, siempre ha sido muy del agrado de muchos bastetanos. Y esta es mi nueva propuesta dirigida a quien corresponda, con el sincero deseo de que sea tenida en cuenta, pues no busca satisfacer egoísmos particulares, sino tener en Baza lo que tantas veces hallo fuera cuando viajo, en esos momentos en los que íntimamente me digo que por qué no lo puedo encontrar en mi ciudad, donde siempre tengo la sensación de que hay más demanda que oferta, y eso, al menos respecto a la cultura, es algo que no es difícil de solucionar: basta con algo tan sencillo como saber escuchar y no desechar peticiones de antemano, a veces por algo tan absurdo como por rechazo a quien las haga, olvidando que Baza debería ser lo más importante.

696. Como si no existiéramos

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Por Lola Fernández.

Hablar de fútbol femenino es hacerlo de Alexia Putellas, la Reina, como se la conoce entre los culers, los seguidores blaugranas, barcelonistas, que la admiramos por ser un referente dentro y fuera del campo de juego, y más ahora que ha conseguido desbancar al mismísimo Messi, al conseguir su título número 36, frente a los 35 alcanzados por el argentino vistiendo la camiseta del Fútbol Club Barcelona. A falta de cuatro jornadas, el equipo femenino ha conseguido su liga decimoprimera, séptima consecutiva, de las cuales 10 las ha ganado Alexia, igualando en el dato a Messi nuevamente. Después de eso esperaba poder escuchar en la radio y ver en la televisión el relato de tal proeza, pero no, la noticia del día era una lesión de Lamine Yamal, y ni siquiera en la prensa especializada podías ver noticias relativas, a no ser que buscaras el menú y accedieras a través de Fútbol femenino, que ya les vale, de verdad. En todos estos temas, es como si las mujeres fuéramos invisibles, como si valiéramos menos; incluso hay ocasiones en que alguna deportista extraordinaria, caso de Carolina Marín, la mejor europea en bádminton, y una de las mejores del mundo, sólo se hace mayoritariamente conocida y famosa porque sufrió una grave lesión cuando estaba a punto de alcanzar la final olímpica en París 2024, perdiendo una casi segura medalla de oro para España, ella que cuenta en su palmarés con tantas medallas de oro como para ser un referente mundial en su disciplina deportiva, y que sólo ha visto llegar el reconocimiento general tras una lesión que la ha obligado a retirarse para siempre. Es así este país, tenemos maravillosas deportistas, jugadoras y atletas en múltiples disciplinas, con espectaculares resultados y liderando a nivel mundial, pero los premios y la fama en España se los llevan mucho más los chicos, como si sus hitos y hazañas fueran superiores sólo porque los han logrado ellos.

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Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, cinco balones de oro entre ambas; Mireia Belmonte, magistral nadadora; tantas y tantas tenistas excelentes: Arancha Sánchez Vicario, Conchita Martínez, Garbiñe Muguruza; atletas como Ruth Beitia, María Pérez, Ana Peleteiro, Sandra Myers, …tantísimas mujeres que han destacado y brillan por su innegable talento y su afán de superación, invencibles al desaliento que pueda provocar el machismo que supone valorar siempre más los logros masculinos, o relativizar los éxitos femeninos, por un motivo u otro, que todo les vale a gañanes que hasta se permiten el lujo de compararse con, por ejemplo, Alexia y afirmar tan ricamente que ellos siempre son mejores, porque hasta los niños de la escuela juegan mejor que cualquier mujer. También es verdad que esa no es exactamente la tónica general, porque las audiencias y la lealtad de las aficiones seguidoras no entienden de tanta tontería y misoginia; aunque sería de agradecer que los partidos de los equipos de mujeres no tuvieran siempre los peores horarios, o estuvieran casi invariablemente en las cadenas menos principales, y más aún si coinciden con los masculinos; incluso que después de una rotunda y notable consecución no cortaran la emisión sin más, cuando en el caso de los hombres se montan un especial en un periquete y les dedican todo el tiempo del mundo. En fin, son tantas las quejas y también las peticiones de cambio, que es difícil concretarlas, aunque podría resumirlas en el deseo de que finalmente las mujeres consiguiéramos sentir que importamos de una bendita vez por todas, sin condenarnos prácticamente siempre a tener la sensación de que es como si no existiéramos.

695. Furiosa primavera

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Tengo todas las calles para echar a correr, canta Mercedes Ferrer en una de sus canciones, y cuando recorro las de mi ciudad podría cambiar la letra por para echarme a temblar, tal es el estado de demasiadas de ellas. A poco que te fijes, hay asfaltos que parecen la piel arrugada de un elefante viejo, claro que al paquidermo le sirve como mecanismo de refrigeración, esencial para su supervivencia, pero las grietas de las calles sólo sirven para el desgaste de los neumáticos de los vehículos, y para transformarse en baches en cuanto llegan las lluvias. Sé que los políticos se pirran por salir en la foto, ocurriendo en ocasiones que la imagen les preocupa más que el evento, y, si hay constancia gráfica visual, lo primero que mirarán es si salen ellos y al lado de quién, siendo algunos expertos en la ubicación y colocación, convencidos de que si no se les ve es como si no hubieran estado. A todos les diría que se preocupen más por salir a la calle y hacer fotografías, y menos por su protagonismo personal; y si no cogen la cámara, al menos que observen con atención, porque lo que se ve por aquí y por allá no tiene desperdicio. La imagen que acompaña este artículo la hice al comprobar que no podía ir por la acera, puesto que se había convertido en toda una jungla, cuando iba a pasear por la vega; en ésta, curiosamente, en prácticamente todas las fincas están en estos días, de furiosa primavera, fumigando y cortando las malas hierbas que crecen entre el asfalto y las propiedades, con el evidente propósito de evitar que la maleza se apodere de lo que no le pertenece. Ya sabemos que la sabiduría del campo no se puede traducir al casco urbano, puesto que nada tienen que ver entre sí, pero el mantenimiento y el cuidado podrían ser fácilmente comparables, y con idéntico grado de exigencia.

Foto: Lola Fernández

Me pregunto por dónde caminan los responsables políticos del gobierno municipal de Baza, porque es imposible creer que no pisan una avenida como la del Mediterráneo, por citar a la protagonista de la fotografía de hoy. Por supuesto que si fuera un callejón tendría los mismos derechos que una avenida, no vayamos a inventar un clasismo urbanístico en función de la anchura y extensión de sus diferentes elementos, pero es que se supone que una avenida tiene una relevancia especial, y sus amplias aceras, sus farolas, sus bancos, los árboles que están ahí para crear zonas de sombra y cumplir importantes funciones que van mucho más allá de su belleza, requieren de esfuerzos que no pueden descuidarse en cuanto a conservación, limpieza, arreglo de desperfectos, etcétera. Hay que regar, que barrer, que vaciar papeleras, que arrancar de cuajo las malas hierbas que van naciendo donde menos se las espera, que mantener limpias las zonas de contenedores de basura y reciclados varios, porque si no se hace así, llega un momento en que da hasta asco salir a andar por la ciudad. Y no me sirve de nada que donde acaba, o donde empiece, según se mire, tal avenida, me colocaran un largo mástil con gran bandera nacional: sé que soy española sin que una enseña me lo recuerde, como sé también que el dinero municipal hay que gastarlo en cosas mucho más importantes, para que los vecinos podamos andar sin tener que bajarnos de las aceras, y coger los coches sin destrozar las ruedas, que para eso se pagan los impuestos de circulación. No estoy hablando de deseos y buenos propósitos, sino de exigencias ciudadanas y responsabilidad política de quienes han sido elegidos por todos como nuestros representantes, y no precisamente para que muestren su narcisismo posando en la foto de turno.

 

694. Tila para todos

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Los resultados de las elecciones generales en Hungría, donde, con el mayor porcentaje de participación en toda su historia democrática, los votantes han conseguido apear del poder a la más rancia ultraderecha tras 16 años recortando derechos y boicoteando muchas iniciativas de la UE, como las ayudas a Ucrania, por poner un ejemplo, son tan ilusionantes para quienes creemos en la democracia, como desalentadores para una ultraderecha española financiada directamente por Orbán, y para la derecha más extrema que se haya conocido en España, la misma que es rehén de Vox, por estar sus destinos atados si quieren gobernar en estos tiempos en los que las mayorías absolutas son ya muy difíciles de alcanzar. Será porque soplan malos vientos para el fascismo, será porque por muchas trampas que ideen no pueden acabar con el legítimo Gobierno de coalición actual, será porque no llegan a acuerdos en las distintas autonomías que están pendientes desde hace meses, incluso trimestres, pero la cosa es que la oposición ultraconservadora muestra evidentes signos de nerviosismo, con una agresividad creciente y llamadas indisimuladas al uso de la violencia. Que un diputado ultraderechista se encare violentamente con quien preside el Congreso, ignorando que el Parlamento es la sede de la soberanía popular, algo absolutamente sagrado en un Estado social y democrático de Derecho; o que un diputado murciano llame a combatir incluso con violencia el libre ejercicio de derechos reconocidos legalmente, habla de lo revueltas que están las aguas en el ámbito de la política.

Foto: Lola Fernández

Por si fuera poco, en estos días se ha procedido al séptimo proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes en nuestro país desde la década de los 80, impulsados los anteriores por gobiernos de diferente ideología, sin mayores contratiempos. Los realizaron anteriormente González (3), Aznar (2) y Zapatero (1), con la misma pretensión que ahora lo ha hecho Sánchez: dotar de documentos legales a inmigrantes en situación irregular para garantizar los derechos de las personas y proporcionar seguridad jurídica al sistema. Nunca antes hubo el más mínimo problema y España no se resintió en absoluto, lo que pasa actualmente es que la ultraderecha, de la mano de la derecha más ultra, quiere que comulguemos con su criminalización del migrante, soltando su consabida batería de bulos y mentiras para enrarecer el día a día y la convivencia entre los españoles y quienes ya muestran un arraigo entre nosotros y precisan una legalidad que les proteja del abuso en tantos sentidos, especialmente en el laboral. Un inmigrante no es necesariamente un violador, un ladrón o un asesino, como tampoco lo es un nacional, y hacer semejante equivalencia es fascismo puro y duro, amén de racismo y xenofobia. Hay muchos delincuentes nacidos en España, no hay más que ver la cantidad de políticos que copan el protagonismo principal en la agenda judicial; como hay muchos inmigrantes que sólo quieren trabajar y vivir en paz, ocupando muchas veces puestos de trabajo que los españoles no desean, por lo que la competencia con ellos no es real. El otro día fui a Urgencias, y constaté con máximo desagrado ciertos murmullos de rechazo cada vez que era llamado un Mohamed, o una Fátima, por citar dos nombres extranjeros sencillos; lo increíble es lo poco que les molesta, a esos que tanto murmuran, ver a esas personas, que se merecen todo nuestro respeto, como mano de obra barata en el campo, o en la construcción, o en el servicio doméstico, o cuidando de nuestros mayores. Regularizar su situación cuando es irregular y ya forman parte de la vida de nuestro país, no sólo no es malo, sino que es muy bueno, para nosotros como personas, y para España como país; así que menos nervios y, si es necesario, tila para todos los que muestran síntomas de histeria, ya sea en sobre o a granel.

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