709. Anatomía del hartazgo

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

En los últimos días he leído sobre dos tipos de ajuares de muy distinta índole: por una parte, el encontrado en una domus de Pompeya; por otra, uno subastado, procedente del Pazo de Meirás. Nada que ver, desde luego, porque lo hallado en la casa pompeyana ha estado casi dos mil años en un armario de madera bajo las cenizas de la erupción de Vesubio, allá por el año 79 d.C.; una vez descubierto y reconstruido dicho armario, lo que hay en él nos permite, a través del análisis de los arqueólogos, acercarnos a la vida cotidiana de la clase media romana, con una íntima mirada al universo personal de una mujer y su familia. En contraste, están los objetos y ajuar no reclamados legalmente por el Estado al devolver al patrimonio público el Pazo, declarado lugar de memoria democrática, y por los que los herederos del dictador Franco han conseguido casi medio millón de euros. En el armario de madera hay objetos de cosmética y belleza (pinzas, un balsamario de vidrio, un incensario para perfumes), monedas de bronce, recuerdos de la infancia (un collar de 24 diminutos amuletos), pesas de plomo usadas en alguna compraventa comercial…; y, como curiosidad, en el altillo de la vivienda, un ánfora con dos esqueletos de ratoncillos de campo. Frente a dichos objetos, el ajuar gallego, con una variopinta colección de lotes que incluyen, entre otros, un maletín de piel de Franco, un tapiz con el escudo franquista, una foto coloreada del Caudillo con su señora e hija, una fotografía del emérito dedicada a Franco en 1970 en marco de plata, armas de fuego marroquíes, muebles, sábanas…, en una venta que diversas asociaciones memorialistas han tachado de vergonzoso expolio. Ambos ajuares hablan de tiempos pasados y nos permiten entender costumbres y acciones muy diferentes. No sé si en el Pazo habría restos de algún roedor muerto, aunque seguro que se puede intuir un fantasmagórico tiempo de una cruel dictadura, una vez que Franco se apoderó de él como residencia estival tras acabar la guerra civil. Sin embargo, prefiero asociarlo a Emilia Pardo Bazán, que se casó en su capilla y heredó la propiedad a la muerte de su padre; y al menos hoy ya lo pueden disfrutar quienes lo deseen.

Foto: Lola Fernández

Me pregunto qué quedaría de nosotros si de repente la humanidad se extinguiera…, seguramente la ingeniería y la arquitectura hablarían bastante de nuestros usos sociales. Y entre nuestras huellas, no sé si quedarían algunos valores como los que nos caracterizan y hacen que crezcamos como personas, buenas, ante la adversidad. Esa generosidad y desprendimiento cuando somos necesarios ante alguna catástrofe o desgracia de las que nos conmocionan como sociedad en su conjunto, como el accidente ferroviario de hace días en Toledo. O puede que quedara un rastro de mezquindad por parte de los carroñeros que no dudan en hacer política, por ejemplo, cuando la situación es de terrible dolor para los familiares y amigos de las víctimas, cuyo número aún no se sabe, pues la calamidad y la destrucción todavía no han sido conocidas en su justa medida. Me intriga saber si al final quedará el relato objetivo e imparcial de unos hechos que provocan espanto, o permanecerá la anatomía del hartazgo y rechazo que nace de ver cómo hay quienes se sumergen en sucios charcos de morbo a la hora de informar. Prefiero creer que la humanidad dejará detrás de sí una estela de las cosas buenas que sin duda tenemos y expresamos cuando se nos necesita, y no el obsceno vestigio de la maldad que, por desgracia, es la otra cara de la moneda de nuestra especie: el bien y el mal enfrentados, en una simbólica partida sobre un tablero de ajedrez.

 

708. Desamparados

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Quien más, quien menos, seguramente todos sabemos de esos avisos importantes remitidos por la Guardia Civil para prevenirnos sobre prácticas fraudulentas, a cuál más imaginativa. Una se para a pensar que estos delincuentes son bastante inteligentes, con un dominio del software que les permitiría acceder a importantes puestos laborales muy bien remunerados, para acabar concluyendo que ese es precisamente su trabajo: delinquir y robarnos sin contemplaciones, a nosotros, pobres desamparados en un mundo de sofisticados medios de los que no siempre podemos escapar, por mucho que nos prevengan. Vishing, spoofing, phishing, malvertising, scareware, ransomware y más palabros por el estilo, que no son más que engaños y manipulaciones que nos llegan por tierra, mar y aire: SMS, suplantaciones, alertas falsas, alteraciones, falsificaciones, chantajes, exigencia de pagos de rescate…; hasta la misma entidad o el propio organismo que tratan de avisarnos pueden ser una mentira más con un perfecto camuflaje. No tiene nada de raro, pues, que nos sintamos desvalidos e indefensos ante tanto intento de atraco para el que no tienes ni que salir de casa: estando en ella eres víctima de llamadas telefónicas, correos electrónicos y demás modos de llegar a ti maliciosamente, incluyendo que llamen a tu puerta pertrechados de falsas identificaciones y con creíbles excusas para engañarte y robarte.

Foto: Lola Fernández

Nos movemos en un mundo muy difícil, que a veces se asemeja a un mar revuelto en el que nos esforzamos por mantenernos a flote, más que nadar y avanzar. Entre fraudes, hackeos, virus informáticos que te manipulan psicológicamente para que tú mismo infectes tus dispositivos y facilites los datos que precisan, etcétera, acabamos impregnados de desconfianza. De hecho, entre las medidas recomendadas para protegernos, a nosotros y a nuestros dispositivos, atajando brechas de seguridad, está la de adoptar una postura de cero confianza, que nos haga ignorar o colgar cualquier llamada sospechosa. Y ahí entra algo tan negativo en las relaciones sociales como es dudar de la honestidad, de la verdad y de las intenciones ajenas, sean de personas, instituciones o grupos; porque al final, igual terminamos todos recelando de todo, en un ambiente de temor y sospechas generalizadas, lo cual se me antoja bastante desalentador, qué quieren que les diga. Como añadido, junto a este extenso conjunto de mentiras reales, las falsas verdades, muy propias de estos tiempos de precampaña electoral, en los que uno dice una cosa un día, y la contraria el siguiente. Y lo peor es que cuando se les escapa una verdad, negativa para muchos de los que hemos de votar, los hay que no se la creen, y la transforman para hacerla positiva, con lo cual se acaba el problema. Sería muy buena solución, si no fuera porque al engaño ajeno le estamos sumando el autoengaño; y hay que ser tontísimo para regalarnos a nosotros mismos un plus de falsedad. A ver si vamos a tener que echar mano de talismanes, amuletos y otros símbolos que nos transmitan seguridad y nos hagan sentir que funcionan como repelentes de todo lo malo y de las energías negativas que nos rodean y amenazan, como puede ser el ojo turco o nazar que se suele colocar sobre los dinteles de las puertas, considerado tradicionalmente una eficaz protección contra el mal de ojo. No son raras la superchería y las creencias irracionales buscando verdades en entornos de hostilidad, de ahí que florezcan y triunfen los populismos en épocas de crisis; así que mucho cuidado y estén atentos a discursos políticos que prometen el oro y el moro, porque son tan válidos como los fetiches, y después de todo sólo quedará comprobar que son un fraude más, de los muchos que nos rodean.

707. Estercoleros

Foto: Lola Fernández (Clicar en la imagen para ampliarla)

Por Lola Fernández.

Una paga sus impuestos municipales, como la tasa por recogida de basuras y residuos sólidos urbanos, y recicla habitualmente, cumpliendo con horarios y utilizando los diferentes contenedores, y la verdad es que nunca vi tanto abandono en el lugar que éstos ocupan. Con frecuencia no queda otra que dejar las bolsas fuera, pues los recipientes rebosan, quedando siempre en compañía de los más variopintos enseres inútiles dejados allí ni se sabe desde ni hasta cuándo. Lo único positivo es que no los tengo cerca y he de dar un paseo hasta llegar al lugar, estercolero le podría llamar; pero supongo que el malestar de quienes los tienen cerca será mayúsculo. Desde aquí apremio al Ayuntamiento a que vele por la limpieza de nuestra muy querida y leal ciudad, que no sólo de festejos y demás divertimentos vivimos sus vecinos, que para abandonar residuos y enseres varios ya tenemos el Punto Limpio. Sin embargo, hoy quiero hablar de otro tipo de suciedad, la democrática, porque apesta ver a los cachorros del fascismo rezumando odio contra otro tipo de juventud muy distinta, afortunadamente. Es curioso que los resultados del último Informe PISA nos hayan permitido saber que los españoles de 15 años han obtenido la peor puntuación histórica en Lectura, Matemáticas y Ciencia, por debajo de la media europea en las tres materias. Vaya, vaya, aparte de curioso es espantoso, desde luego, pero estoy segura de que en TikTok, esos chicos y chicas de tan mediocre educación cultural puntuarían con sobresaliente, como en cualquier área que no sirva para nada y se aleje del fomento de la diversidad y el desarrollo del pensamiento crítico.

Foto: Lola Fernández (Clicar en la imagen para ampliarla)

Diferentes estilos, eso está claro: De una parte, los jovencitos fascistas con pinta de perros rabiosos, espumando aversión y aborrecimiento, como avanzadilla del grupo más preocupante, los fascistas con solera y pedigrí; y de otra, una juventud preparada, que estudia o trabaja, cuando no ambas cosas, y que son capaces de sacrificar su comodidad y vivir el trastorno de una acampada, con tal de luchar por los derechos sociales y laborales de todos, incluidos los que los odian por algo tan poco delictivo y condenable como es la generosidad democrática. He dicho que diferentes estilos, pero tal vez sería mucho más correcto decir que elegancia y distinción frente a vulgaridad y ordinariez. Lo triste es que esta pandilla de impresentables chorizos, que enarbolan banderas preconstitucionales y añoran dictaduras tan cruentas como la franquista, da miedo y preocupa, haciéndonos sentir lo incomprensible que es que no sepa que con Franco ellos no hubieran podido expresar su descontento contra el régimen, mientras que está claro que actualmente tienen la libertad de expresión que les reconoce una constitución demócrata, por más que se emperren, nunca mejor dicho, en denominar a Pedro Sánchez como dictador, e insultarle sin conseguir otra cosa que retratar su falta de educación y su deplorable condición de ignorantes, incultos y groseros al máximo nivel. Esta gentuza preocupa y da miedo, porque detrás hay un poder que la apoya, empezando por sus mismas familias, pero está en nuestras manos, y en nuestros votos, acabar de una vez con avanzadillas y grupos que esperan para sumarse. Es tan sencillo como hacer que sus mensajes de odio acaben en los estercoleros, que es donde ha de morirse del asco cualquier expresión de totalitarismo, autoritarismo y demás caras, siempre feas, de la dictadura y el nazismo. Y mientras, que en vez de a ladrar, empiecen a coger libros y aprendan a leer y las cuatro operaciones básicas, y se dejen de tanto narcisismo inútil como hay por esas redes sociales abandonadas de la mano de la cultura y la educación.

706. Maricarmen

Foto: Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Por Lola Fernández.

Este artículo está escrito con llanto, pena y mucha rabia, además de con la vergüenza de pertenecer a una sociedad tan indigna como para permitir el cruel y despreciable desahucio asesino de Maricarmen, y el de decenas de miles de personas vulnerables al año. La especulación mata, lo hace día a día ante nuestra indiferencia, y ésta ha saltado en mil pedazos ante la lucha de una señora que nos ha animado a seguir luchando por nuestros derechos, algo tan elemental que asusta comprobar cómo hay partidos que se empeñan en ensuciar su nombre, sin darse ni cuenta de que simplemente señalan su propia bajeza moral. Maricarmen podría ser nuestra madre, o nuestra abuela; pero es que lo que ella ha sufrido, que finalmente la ha matado, le puede suceder a cualquiera de nosotros, a nuestros hijos, o a nuestros nietos. Porque estamos ante un problema general y transversal que se está cargando la vida de nuestras ciudades, aparte de romper las expectativas de nuestra juventud, y traer miedo a los hogares, al no saber por cuánto tiempo lo seguirán siendo. La pobreza no es exclusiva de un puñado de indigentes sin techo, y son cada día más quienes, aunque trabajan y tienen un salario, no pueden llegar sin problemas a fin de mes, sintiendo la amargura de ser incapaces de proporcionar seguridad a sus existencias y a los de sus hijos, si es que éstos han podido formar una familia, saliendo de la casa de los padres.

Foto: Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Se nos parte el corazón, a quienes lo tenemos, de ver que Maricarmen jamás podrá volver a la casa de la que nunca tendría que haber salido, a la fuerza y sin miramientos hacia ella, que llevaba siete años sufriendo la amenaza de lo que ocurrió, para satisfacer los intereses de un fondo buitre que sólo anhela hacer negocio y ganar dinero sin trabajar. Eso es lo más grave: que para que unos pocos se forren especulando, la inmensa mayoría de trabajadores ven cómo su vida y su poder adquisitivo se va deteriorando cuesta abajo y sin frenos. Paralelamente, los barrios van perdiendo su idiosincrasia y los edificios van quedándose sin vecinos, para dar paso a un insoportable trasiego de maletas entre apartamentos turísticos que sustituyen a nuestras casas. Me pregunto si se trata, tal vez, de vaciar los centros históricos para que sólo los ocupen los turistas, mientras los ciudadanos nos reubicamos en el extrarradio y dejamos que nos roben también nuestro tiempo, para disfrute y comodidad de los turistas, que son los que engordan las arcas de empresas y fondos buitres, con mucha frecuencia extranjeros, por lo que no sólo tienen protección fiscal y pagan menos impuestos que los inquilinos, sino que, para más inri, ni tributan en España. Y después, la derecha extrema y la ultraderecha, que son los que propician esta terrible realidad de la vivienda en nuestro país, tienen la poca vergüenza de hablar de prioridad nacional y de inquiokupas; cuando es más que evidente que están vendidas a los grandes capitales extranjeros, que son, a la postre, los únicos okupas virtuales de las viviendas de nuestro país. Está muy bien eso de que el turismo sea tan primordial motor para nuestra economía, siempre y cuando, claro está, los ingresos que proporciona no se vayan a personas, empresas, instituciones y gobiernos foráneos. Creo que la economía no puede ser un lastre que empeore la vida de los ciudadanos de a pie, que son quienes levantan el país con su trabajo, y que ven, con desesperación, que el bienestar común y general se está sustituyendo por el beneficio de unos pocos que tienen todo el apoyo del poder público. Y me niego a escuchar que todos los políticos son iguales: el Gobierno, hoy en funciones, ha elaborado una ley de vivienda, que las autonomías de la derecha, que son las que ostentan las competencias en la materia, han boicoteado sistemáticamente. Y cuando se han presentado unos decretos, a raíz del caso de Maricarmen, para evitar que se volviera a repetir, unos han votado que sí y otros que no. Así que no todos son iguales: lo malo es que entre el sí y el no, está la frontera entre la decencia y la humanidad, y la más absoluta indignidad e indigencia moral. Aunque lo bueno es que somos libres de elegir de qué parte estamos cada uno, y optar por una sociedad que nos cuide, o una que nos aboque al sufrimiento y el malvivir.

705. Incertidumbres

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

En épocas de transición, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, surgen las incertidumbres, que visualmente podrían asemejarse a un balanceo en uno de esos trampolines en los que subes para lanzarte al agua, nunca para mirar, dado su inestable movimiento. Que vivimos un tiempo de cambio, es casi la única certeza, y ésta no es de las que transmiten confianza y seguridad, por lo que de poco nos sirve, a nosotros que rechazamos la inquietud que nos provoca cualquier margen de duda que no sea razonablemente soportable. Con lo inexacta que puede llegar a ser toda predicción de futuro, cómo no vamos a sentir que nadamos en un mar de imprecisión, o que estamos atrapados en arenas movedizas, con esa falta de firmeza sobre la que apoyarnos, casi como si estuviéramos padeciendo un fuerte seísmo que nos aterra, precisamente porque ignoramos completamente cómo acabará. Y no me estoy adentrando en una abstracta metafísica, porque hablo de cosas tan tangibles y prácticas como qué ropa nos vamos a poner, si ya es el momento de guardar las prendas de verano y sacar las de otoño, tipo de calzado y si coger o no un paraguas a la hora de salir de casa, pongamos por caso. De qué me sirve un aviso amarillo de lluvias, si después pasan las nubes y ni cuatro gotas se dignan dejar; por no meterme en política, en estos días convulsos en que lo mismo sientes que germinará una revolución, que temes que prevalezca una terrible involución que transforme nuestra sociedad en un cangrejo que camina hacia atrás.

Foto: Lola Fernández

Piedra a piedra, con contraste, por ejemplo, entre blanco y negro, así se puede crear una bella imagen; mas no será hasta el final que seamos capaces de vislumbrarla en su conjunto, por lo que de poco nos va a ayudar la intranquilidad y la insatisfacción de querer ver el todo cuando solamente tenemos fragmentos de realidad. Exactamente, de realidad, que es tanto como hablar de verdad, por lo que, aunque estemos impacientes, no habrá distorsiones que introduzcan datos ficticios que nos engañen en nuestros pronósticos. Sin embargo, hay que añadir el factor bulo, la mentira que nos acecha por doquier y se transforma en una neblina que no nos deja ver con objetividad, por lo que será difícil, si no imposible, hacer un pronóstico acertado. Así que es preferible dejarnos de presagios, que, a la postre, serán erráticos, y limpiar nuestro aire de imprecisiones y confusiones: si no se sabe, mejor no inventar, porque no cuesta nada, pero es completamente inútil. Incluso hay que dejar a un lado la intuición, que de poco sirve cuando la novedad es la que impera; pues si habla la costumbre, nos movemos como pez en el agua; y si se despliega la rutina, ningún imprevisto llegará para asombrarnos. Pero, ay, pobres si nos sacude lo inesperado y lo desconocido, ahí es cuando pasamos a estar más perdidos que un pulpo en un garaje. Vamos, pues, a ser muy conscientes de que, en tránsito, conocemos el origen, pero no tenemos ni idea de cuál será el destino final, porque estamos en movimiento y cualquier cosa puede ocurrir que sea ajena a nuestro control; y en este periodo de pura incertidumbre, lo mejor será que estemos atentos y preparados para actuar con celeridad si hemos de huir de cualquier peligro, que no están los tiempos para permitir que se duerman nuestros sentidos.

704. Descontextualizando

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Hay temas escandalosos que se expresan a través del arte o de la publicidad, por quedarme con dos aspectos de la realidad bastante antagónicos y, sin embargo, coincidentes en esto, para los que se pide contextualizar con vistas a que las ideas reflejadas queden enmarcadas, temporalmente sobre todo, para ser bien entendidas. Por supuesto que me niego a que nadie me indique cómo mirar, y menos cómo ver, y creo que en muchas ocasiones no tiene nada de negativo extrapolar, sacar de contexto, desnudar y quedarse con lo que realmente importa, por encima de coordenadas de ubicación en un tiempo y una sociedad pasadas. Si una pintura, o una fotografía, hace apología de violaciones y vulneraciones de cualquier tipo, que no me vengan con que hay que situarlas en un determinado contexto; y lo mismo puedo decir, por seguir con los ejemplos, con ciertos anuncios televisivos de los años 70 en los que se culpabiliza a las mujeres maltratadas por no tener preparados para sus maridos una copa de coñac o unos cigarrillos rubios que les quiten las ganas de majarlas a palos. La creatividad y su expresión, al igual que las comunicaciones que se pagan para que consumamos, no son inocentes porque se amparen en un momento de la historia, y no están libres de tener que preservar los principios y los valores que nos hacen personas mejores que las peores bestias.

Foto: Lola Fernández

Descontextualizando se mira a los ojos a la verdad, y no me quieran vender la moto con tantas mentiras, por mucho que pretendan apoyarse en una presunta legitimidad. Hay una cosa que se llama decencia, humanidad, y que impide, por un decir, desahuciar a una persona de 87 años que necesita ir sentada en una silla, sin alternativa habitacional, además, después de vivir 71 en su casa pagando siempre el alquiler, por más que un fondo buitre haya adquirido el edificio, a muy buen precio porque había un piso con bicho, para especular reconvirtiéndolo en apartamentos turísticos. Como no se puede poner trabas al uso del nombre de una fiesta popular, aunque se haya registrado su denominación: la tradición no cabe en una marca o una patente, ni un ser humano ha de ser considerado un bicho al que aplastar con la fuerza de la ley. Imposible ignorar que cada día hay más de 50 desahucios en España, y creo que, con los impuestos que pagamos religiosamente, no nos merecemos tener una policía con guantes de seda para fascistas que solamente buscan reventar la democracia, mientras usan puño de hierro contra quienes defienden los derechos sociales que benefician a todos, incluidos los fascistas y la policía que, ante ellos, mira a otro lado (sin generalizar respecto a ésta, claro está). Descontextualizando, no me gusta nada una sociedad que permite estas aberraciones: unos indecentes políticos que disfrutan de todo, pedazos de áticos incluidos, por ejemplo, con un dinero que es de la ciudadanía, mientras a ésta se la castiga a unos salarios y pensiones para, con más frecuencia de la que pensamos, malvivir, después de toda una vida trabajando y cotizando. No quiero formar parte de estos engranajes perversos que roban el bienestar a las personas, en lugar de procurárselo; y tengo muy claro que es preferible elegir a políticos que hagan de la decencia y la dignidad su principal faro, para que nos representen bajo su luz, por encima de pobres intereses partidistas. Ese es el único contexto que me interesa, como a la mayoría de la gente, estoy segura, porque sé que hay muchas más personas buenas que malas: ya sólo falta que vean que no tienen por qué permitir que una minoría de gentuza las oprima y les amargue la existencia. Sé que no todo está perdido y, por fortuna, siempre tenemos la oportunidad de votar, que es el enorme poder con el que contamos todos, incluidos quienes sentimos demasiadas veces decepción e impotencia al ver cómo nuestra sociedad parece ir olvidando los fundamentos del bien común.

703. Desconectar

Foto: Lola Fernández

Por Lola Fernández.

Llega el verano, como una invitación a la alegría, que ya se sabe que los largos días y las vacaciones suelen ser del agrado general, aunque las olas de calor de los últimos años son como nubes en el cielo claro, y el temor a las altísimas temperaturas está ahí, aunque se pretenda ignorar. Pero si el estío no asegura el contento y la dicha, la desconexión es una apuesta por el descanso en todos los sentidos, cuando la polarización en nuestro país es tan evidente que no puede negarse, cumpliéndose así con la tradición de las dos Españas enfrentadas: un siglo antes del inicio de la Guerra Civil, cuando en los frentes liberal y conservador se respiraban la hostilidad y la intolerancia entre las diferentes ideologías, Larra apuntaba, o al menos a él se le atribuye la frase: Aquí yace media España; murió de la otra media. No parece que hayamos avanzado demasiado, cuando el odio y el conflicto es el pan nuestro de cada día, por mucho que el Papa, en su reciente visita a nuestras tierras, nos haya recordado que hay que huir de ellos, teniendo presente que un adversario no es un enemigo al que humillar y machacar. Sin embargo, para muchos el Papa puede decir misa, nunca mejor dicho, porque ellos son capaces de malabarismos tan absurdos como aplaudir minutos y minutos las palabras que les dejan en evidencia, para acto seguido decir que el santo pontífice estaba totalmente con ellos y sus mensajes. ¿Que León XIV dice que hay que acoger al necesitado que llega en patera y dejarse de prioridades nacionales? Pues los que desprecian al de fuera para beneficiar exclusivamente al nacional te saltan con el invento de que lo expuesto es pura teoría, que el representante de Cristo en la Tierra dice una cosa, pero hace otra…

Foto: Lola Fernández

Necesidad y querencia de desconectar de tanta incongruencia y mentira, cuando es más que evidente que la separación de poderes no funciona, que hay dos velocidades en una Justicia que hace las cosas con tanta falta de neutralidad y con tal parcialidad, que asusta, porque lo que vemos que ocurre, nos puede pasar a cualquiera, y eso es una grave amenaza para la salud de una democracia fuerte y real. Si los jueces, en vez de administrar justicia, que consiste, ni más ni menos, que en aplicar la ley y basarse en ella para dictar sentencias, hacen huelga contra una futura ley, sin detrimento para sus elevados salarios, porque ellos siguen cobrando hagan lo que hagan, están invadiendo el espacio del poder legislativo, que es tanto como entrar en un sistema autoritario y no democrático. Lo mismo podemos decir si se dedican a hacer política con toga, o que parezca que es así, que entonces vulneran las funciones del poder ejecutivo, y estamos en lo mismo: cargarse la democracia. No digamos ya cuando todo parece apuntar a que, supuestamente, hay partidos que, sirviéndose de algunos jueces, pretenden ignorar el mandato del pueblo que vota, la soberanía popular que da sentido y guía al Estado de derecho, sometido al único imperio de la ley. No es sólo polarización, es ir comiendo parcelas de libertad, pretendiendo acabar con derechos conquistados con mucho esfuerzo, a veces con la propia vida, y teniendo que aguantar el acoso de voceros del odio, con ayuda de bulos y mentiras. No todo vale, pero hay representantes de la ciudadanía que actúan cual perros rabiosos, y como ellos, sólo atemorizan a quienes pretenden vivir de acuerdo a las reglas y las normas dictadas para todos. Porque esto sí que asusta, y mucho más que saber que vamos a padecer sucesivas olas de calor a lo largo de días y noches estivales, pues contra esto al menos nos quedará el consuelo de poder refrescarnos en el mar, en los ríos, en las piscinas, bajo una buena ducha de lluvia en casa…  ¡Feliz verano y hasta el próximo otoño!

702. Entrevista a Ricardo Cañabate

Por Lola Fernández.

─ Ricardo, te conocí a través de la web de la Casa Andaluza de Baza en Cataluña, que dio paso, contigo, a la actual webdebaza.com, ¿qué había de ti en la primera, que te trajeras a esta, o hubo un salto cualitativo y no existe nada común entre ambas?

Realmente, esa no fue la web inicial sino la tercera edición real. La primera empezó hace casi 30 años ya y tenía una URL difícil de recordar, porque se alojaba en un espacio gratuito que me ofrecían con mi conexión a Internet y una dirección que empezaba por http://telefónica.net… seguido de un sinfín de cifras y letras que la hacían irrecordable y dificultaba un acceso fácil, a pesar de lo cual ya entraba gente. Después ya pasó a tener un dominio propio y luego decidí cambiarla a casadebaza.com, con el único fin de ayudar a promocionar la Casa Andaluza de Baza en Cataluña, de la que fui su impulsor, autor de sus estatutos y agente activo en su legalización y puesta en marcha.

─ Hace una semana hablábamos de la importancia de 19 años, pero ¿cuántos llevas tú en estos mundos del Internet?, ¿has notado muchos cambios respecto a la comunicación desde entonces a hoy?

   Internet me cautivó ”a primera vista”, pero no fue hace mucho más de esos 30 años cuando, tras mis primeros pinitos en la Red, tuve el atrevimiento de plantearme por qué mi pueblo no podía tener un sitio en Internet que lo llevara a todo el mundo, así que, con mucho esfuerzo y algunos errores, se lo di. ¿Cambios? Infinitos y tantos como han ido ligados a la propia evolución y mejora de la tecnología, si bien yo, con mis limitaciones, un pasito por detrás

─ ¿Qué te consideras a ti mismo: periodista, reportero, o ambos a la vez?

Como te decía, mi primer objetivo siempre fue Baza y no alejarme de mis raíces, al tener que vivir en Barcelona. Vocacionalmente ya escribía algo en prensa (Ideal, Patria, Hoja del Lunes, Pueblo…) desde que era un adolescente. Enviaba crónicas y fotos sobre cosas de Baza -muchas de las cuales conservo recortadas- y me las publicaban… a pesar de todo. De ese “pesar” mío,  recuerdo una de un campeonato de futbolín –“fútbol de mesa” en mi crónica- que ganó Antonio Camús, hijo de quien por entonces regentaba el Bar “La Granja” en la calle Alamillos.

─ Si te visualizo, te veo cámara en ristre… ¿qué valor le das en tu trabajo diario a la fotografía?

   No te equivocas. La fotografía ha supuesto algo muy especial para mí y desde siempre me sentí atrapado por ella, haciendo de la cámara una prolongación de mi propio cuerpo, así que más veces con cámara que sin ella y acumulando cientos de miles de imágenes que ya no sé por dónde meter. Ahora, pasada la moda de los móviles con cámara, ya se puede disponer de cámaras que permiten llamar por teléfono, enviar mensajes o usar WhatsApp, así que ahora ya somos inseparables. En cuanto a la web, difícil será encontrar una noticia que no tenga su imagen.

─ En tu web hay bastantes y muy diversos apartados que, en conjunto, esbozan el día a día de Baza en muchos aspectos; y en el Noticiario se dan cita Administración, deportes, programación cultural, múltiples eventos de todo tipo, estadísticas, barrios, etcétera; ¿es él tu preferido y con el que disfrutas especialmente cuando escribes?

Creo que, tanto para mí como para quienes me siguen, la estrella de la web es el Noticiario en su conjunto y es también a lo que más tiempo dedico, hasta el punto de que me obliga a desatender algún que otro apartado. También puede ser el que más disfruto, porque es una sección viva, dinámica, abierta a quienes quieran estar en ella y, además, la que se lleva más horas de mis noches y madrugadas, que es cuando suelo escribir y cuando más productivo me noto en esa tarea.

─ Hasta no hace demasiado, no descansabas ni los fines de semana, y ahora tampoco cuando la ocasión lo requiere, en citas electorales, por ejemplo: al tomarte ese descanso, ¿lo has notado, o sigues trabajando aunque no publiques?

Apenas hace unos años, mi labor era de 365 días al año. Siempre he pensado que cuando uno se entrega a algo hay que hacerlo en cuerpo y alma. Además el objetivo de pasear el nombre de Baza, y sus cosas, no podía ser en modo vaivén, sino fidelizar al lector y procurar hacerlo con los menores errores y carencias posibles, ya fuera Nochebuena o ya estuviera en Asia o en Australia. La web siempre fue y va conmigo.

─ ¿Cuál es tu motivación principal para esa entrega sin reservas, y sin compensación económica, antes al contrario, a la hora de informar y acercar a Baza a propios y extraños, con tan encomiable dedicación?

Yo resumiría con una sola palabra: Baza. Hacer algo por mi pueblo, por mi gente… Llevar Baza a los miles de bastetanos que están tirados por todo el mundo y sienten correr con orgullo su sangre bastetana por las venas, a pesar de que hablamos ya de gentes de tercera y hasta cuarta generación, que son bastetanos presentes en bastetanía y amor a su tierra. Nunca acepté lo de bastetanos ausentes y siempre pensé que esos ausentes no viven lejos de aquí.

─ ¿De dónde sacas tal vitalidad e ilusión para renovarte y mantener tan viva tu web? Porque, aunque alguna sección tenga otra autoría, pongo como ejemplo la mía de Por la Alameda, también te encargas de aportar nuevas ideas, como la de añadir una fotografía al artículo, tal y como me propusiste en su día…

La vitalidad surge del compromiso. Me gusta mantenerlo con aquello en lo que me implico, aunque a veces es difícil, pero procuro sacar fuerzas de donde haga falta, incluso cuando no me encuentro muy fino. Cuesta más trabajo cuando, por ejemplo, preciso un montón de horas para conducir entre Baza y Barcelona, o viceversa, y llego fundido al destino. También cuando ando lejos de España con necesidad de adaptar mi vida y mi tarea al horario de donde me pille… y me duele tener que cortar, algo que ha ocurrido en ocasiones, porque me era imposible editar las noticias del día. Eso sí, ya saben quienes me siguen que esas noticias no se pierden y que, nada más tener disponibilidad, edito todos los días no publicados y se normaliza la información. Y a propósito de eso, no me gusta poner fotos mías en redes, pero cuando estoy lejos pongo alguna, a modo de pista, para quienes me conocen y no llevan bien si “desaparezxo”. Si no lo hago, me espera un aluvión de mensajes interesándose por mí y por si me pasa algo… ¡y luego tengo que contestar a todos!

─ Recuerdo, porque los disfruté mucho, los antiguos Foros, que, en conjunto, eran bastante interesantes, aunque supongo que te daban un plus de trabajo y algún que otro disgusto… ¿por qué desaparecieron concretamente?

Los primeros foros que se hicieron en Baza y que tan enriquecedores fueron para mí y para todos. Sin embargo, no todo el mundo estábamos preparados para esa participación y eso ocasionaba publicaciones alegales, cuando menos, o que confundían el foro con el juzgado de guardia o el refugio del supuesto anonimato cobarde, por poner algunos ejemplos, y tampoco yo podía ni debía convertirme en el guardián que vigilaba permanentemente. Empezaron los perfiles falsos, acusaciones, mentiras, faltas de respeto… así que finalmente, y contra mi voluntad, opté por cerrarlos, pero consciente de que habían aportado mucho. Nunca olvidaré a “arganboy”, de cuya iniciativa nació mi libro “Menés”.

─ Mira que has elaborado noticias y escrito textos a lo largo de todos estos años, ¿me podrías decir qué noticia te emocionó más dar en su momento, cuál te pareció la más desagradable, y la que te encantaría anunciar algún día?

Empezando por el final, hay dos noticias que daría cualquier cosa por poderlas escribir: Que Baza no tiene ningún bien patrimonial en la Lista Roja y que es una ciudad con pleno empleo, aunque si sigo pensando me gustarían muchas más. Como emoción, y pena, el fallecimiento de una joven bastetana a la que se quiso ayudar desde los foros de la web, recaudando un buen puñado de millones de pesetas, de las que no se perdió ni un céntimo, en la búsqueda de una curación que nunca llegó (Un besazo enorme, Ana). Y como desagradable, sin duda, todas aquellas que hacen daño a nuestra ciudad y sus gentes. Somos un pueblo noble y honrado y hay acciones que no deberían existir bajo ningún concepto.

─ En la webdebaza.com tiene espacio el trabajo que tú elaboras, pero también hay cabida para aportaciones ajenas, ¿sientes que te reconocen tu labor?, ¿te llega el agradecimiento de quienes encuentran en ella el vehículo de transmisión para sus propios intereses?

   Más que reconocido, Lola. Incluso querido por muchas personas, pero no te creas, también los hay en el otro bando. No he olvidado una de las críticas que me enviaron cuando decidí descansar los fines de semana: “Los periódicos serios, como El País, no descansan ni un día”.

─ Frecuentemente, escuchando las radios locales, he pensado que tienen una gran ayuda en tu quehacer diario… ¿alguna vez te lo han hecho saber?

De forma explícita y abierta, yo creo que nunca. No ocurre lo mismo con algunos medios escritos que incluso firman con mi nombre escritos o imágenes que toman de la web. De todos modos, a mis lectores tampoco le pasan desapercibidas determinadas acciones y hasta a veces me han llegado verdaderos aluviones de quejas y ejemplos grabados. De todas formas, también he de decir que yo escribo por y para Baza, así que si alguien saca algún provecho de ello, que lo disfrute, porque mi trabajo he de hacerlo igual. Sí que me llegó a doler el caso de un locutor que no solo reproducía mis escritos, sino que se saltaba párrafos para hacer los textos más cortos. Claro está que a veces no me entero y escribo demasiado, pero es que este hacía que las noticias perdieran su entidad y hasta que no las entendieran en su versión recortada. Pero bueno, mi sueldo tampoco se alteraba.

─ ¿De qué fuentes bebes para contar con tan ingente y variopinta información como manejas continuadamente, porque creo que Las Siete Fuentes se quedan cortas…?

   Las más habituales son las fuentes oficiales: ministerios, Gobierno central, Junta de Andalucía, la mayor parte de delegaciones y subdelegaciones, Diputación, Ayuntamientos, asociaciones, clubes sociales y deportivos, empresas, entidades de todo tipo, ciudadanos particulares… Además, yo le sigo dando mucha importancia a la búsqueda de noticias por la Red y tengo activados una serie de motores que me avisan de muchos asuntos de los que se publican. Por último, a veces también he de ingeniármelas como puedo. Es tremendo que pasen las doce de la noche y no tener ni una palabra que poner, pero, bueno… vamos saliendo adelante también.

─ Insistiendo, ¿te sientes lo suficientemente reconocido por tu impagable compromiso sin fisuras, o en más de una ocasión has tenido ganas de mandarlo todo a paseo?

   Si digo que no he tenido mis bajones, no diría la verdad. Como cualquier persona, tengo mis momentos buenos y malos, también enfermo o he sido ingresado en hospitales, mis viajes, que mi familia no se resienta, que yo mentalmente esté con ánimos y fuerzas… Es verdad que hay días que no es fácil, pero mi ventaja es esa: que tampoco busco reconocimiento alguno y que ya me siento honrado y pagado con quienes me aprecian y aprecian mi “trabajo” hasta perdonando los muchos errores que, seguramente, también tendré y que ahora, será por los años, hasta yo mismo me doy cuenta de algunos de ellos. Y eso sí, lo que duele tanto como para herir son ese minúsculo grupo de personas que buscan hacer daño de forma intencionada, que también los hay.

─ Estoy convencida de que tu familia habrá mostrado buenas dosis de paciencia contigo por tu entrega a Baza, ¿te han acompañado sin quejarse?

   Estos sí que merecen un monumento, pero por aguantarme cada día, por entenderme y comprenderme, por permitirme hacer lo que hago sin reproches y sin quejas. Acabo de volver de un viaje y estábamos en una casita encantadora a la que llegábamos fundidos cada jornada de turisteo. Cada uno a su cama, menos yo… y con la luz encendida y haciendo algún ruido que otro. Ni una queja. Eso sí, al día siguiente, al pie del cañón, como los demás… y todos tan contentos.

─ Tu vida ha transcurrido sobre todo en Barcelona y Baza, ¿qué te gusta más y qué menos de cada una de ellas; y qué echas de menos de una cuando estás en la otra?

De Barcelona me encanta su trazado urbano, su multiculturalidad y, sobre todo, el concepto de la amistad y la fidelidad. Cuando tienes un amigo, es un AMIGO. Para todo, absolutamente todo. Lo que menos: que yo soy madridista y, allí, del RCD Español, es decir, que no nos sacan ni en las teles ni en los periódicos, como no sea por algo malo.

De Baza, me gusta hasta lo que no debiera gustar y ello a pesar de que a veces me hago preguntas como la de dónde está esa gente que se ve en la Cabalgata de la Feria, en el Cascamorras o en tantos otros eventos, si vas por la calle en ocasiones y no ves a nadie. Salir de Barcelona a las seis de la tarde del último día de clase y llegar a Baza de madrugada, descargar el coche, acomodar a mis niños e ir a darme un paseo por las solitarias calles para sentir y gozar del frío de Baza, era mi mejor anticipo navideño. Me encanta el movimiento asociativo de la ciudad, pero veo que a veces se estanca y pierde su dinámica. Admiro a la gente que quiere a Baza con sus defectos y sus virtudes, sobre todo si está dispuesta por poner su granito de arena y pensar que esos defectos que la ciudad y sus gentes tenemos son un motivo suficiente para implicarnos más en su mejora, en la medida que cada cual pueda, y esforzándose para que dé su fruto en pro de una Baza mejor.

Cuando estoy en Barcelona, de Baza echo de menos el frío y mis amigos de siempre. Y en Baza echo de menos mi familia que queda allí y su aeropuerto, también a algunos amigos catalanes y bastetanos con los que me junto por Barcelona.

─ Si nos olvidamos de ambas ciudades por un rato, ¿en qué otra, que hayas conocido en tus muchos viajes, te gustaría vivir y por qué?

El mundo es muy grande y mi horizonte de deseos pasa ya siempre por Baza. En más de una ocasión, cuando gente de mi entorno me decía, casi como una queja lo de “tú siempre a Baza”, yo respondía: “Te tienes que dar cuenta de que yo he almacenado la falta de mi tierra, de mis raíces, de mi gente… y me tengo que reponer”. No obstante, puestos a elegir de forma concreta, me inclinaría por dos países, más que por dos ciudades específicas y, por supuesto, no de forma permanente y para siempre, porque yo quiero acabar en Baza. Me refiero a Islandia y a la isla sur de Nueva Zelanda. Su Naturaleza y el Amor que le dedican, sus gentes, su educación, su respeto, su tolerancia, su cuidado… sus miles de razones que se amontonan para justificarlo. De verdad que son lugares únicos y deseables siempre.

─ Es hora de darte las gracias por todo y de decirte que, si has echado de menos alguna pregunta, es el justo momento de que te la hagas tú mismo:

   Solo hay una pregunta que es la que yo me hago cuando, al final, me acabo liando en alguna historia más: Pero Ricardo, ¿y tú que necesidad tienes de meterte ahí? ¿No tienes bastante todavía? Pero da lo mismo, al final soy de los que tropiezan siempre en la misma piedra… y, cómo no, algo cabezoncillo.

701. 19 años y 701 artículos para Por la Alameda

Foto: Archivo personal de Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Entrevista de Ricardo Cañabate a Lola Fernández.

– 19 años, Lola… ¿¡¡¡19 años!!!?

En efecto, Ricardo, 19 años que han pasado no solamente por la sección, sino por todos nosotros, por ti, por mí misma, dejando su huella en todo lo escrito. Y en ellos, por resaltar algunos momentos o vivencias, así, a bote pronto, una profunda decepción tras mi paso por la política (quiero señalar que los primeros 4 años coincidieron con mi cargo de concejala de Presidencia y Comunicación en el Equipo de Gobierno socialista, de 2007 a 2011); el amargo sabor de la traición de algunas personas que se llamaron amigas sin serlo; el confinamiento en la pandemia por COVID; y, muy especialmente, la pérdida, en poco menos de dos años, de mi padre y de mi madre, algo que desdibujó todo lo demás, claro. Mucha vida, y mucho vivido, que sin duda se quedó prendido entre líneas, durante estas casi dos décadas, en Por la Alameda.

– ¿Por qué ese título? ¿Qué supone la Alameda para ti?

Foto: Archivo personal de Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Es ese lugar que puedo ver en fotografías con mi madre y sus hermanas y amigas, por ejemplo, cuando aún estaban solteras y el parque era también muy joven y su arboleda empezaba a despuntar. Donde me recuerdo jugando de niña, en pandilla de adolescente, paseando de mayor… Después de pasarme la vida de aquí para allá, es normal sentir a veces cierto desarraigo; pero la Alameda, y también Baza, estaban siempre ahí, eran, y son aún hoy en cierto modo, como un referente de estabilidad, de permanencia. Están en mi memoria, pero también en mi realidad actual, y son más que recuerdos, en contraste con lugares en los que viví y al regresar sólo eran ruinas (sic).

– Me encanta la facilidad aparente de tus escritos, la perfección lingüística, esa expresividad que dice lo justo sin que falte ni sobre una palabra… tu vena de escritora de calidad ¿Y no escribes más? ¿No tienes entre “tus cosas” media docena de libros, por lo menos?

   Muchas gracias, yo también te quiero (risas). Escribo. Escribo prosa, poesía, empiezo muchas ideas, esbozos de novelas, de relatos cortos, ensayos… Pero, sobre todo, escribo en mi cabeza, como muchos escritores, esperando que llegue el día de sentarse y hacer realidad todo lo que bulle interiormente. No tengo perdón, pero es lo que hay.

– Tenemos la fortuna de contar con una Lola que no necesita guías que encarrilen su sección, que no precisa aportes, que toca todos los palos del escribir… ¿Quién es esa Lola que cada semana sorprende y aporta?

Pues soy una mujer muy vitalista e intensa, no muy dada a los puntos medios: lo que me gusta, me gusta muchísimo; y lo que me desagrada, no me gusta nada de nada. Y creo que conmigo pasa un poco lo mismo: o gusto, o no gusto, no dejo indiferente; al menos esa es mi percepción. Puedo tocar muchos palos, sí, aunque nunca olvido que lo más importante para escribir es tener algo que decir, y expresarlo lo mejor posible. Y por supuesto, por mucha fluidez que se tenga, siempre hay que prepararse un artículo y, al menos yo, cuando lo estoy escribiendo mentalmente, consulto algunas dudas que puedan surgirme antes de materializarlo y compartirlo.

– En un mundo en que es muy difícil encontrar COMPROMISO, llevas 701 semanas en 19 años… y no has fallado ni un día. ¿Cómo lo haces?

Bueno, siempre he sido muy responsable y nunca he soportado el hablar por hablar, tan común en tantos aspectos. Si me comprometo, cumplo; y este es el caso.

– Eres una persona muy polivalente y son muchas las cosas que has realizado a lo largo de tu vida y te han imprimido cultura, manera de ser, fácil comunicación, buena imagen… ¿de dónde sale todo eso… y mucho más?

Muchas gracias, de nuevo. En primer lugar, he de agradecer a mis padres el que me dieran mucho amor y me respetaran en todo momento, cuidando de mí sin imponer un control que coartara mis deseos. Siempre me quisieron, me ayudaron y animaron a hacer lo que quería, con grandes dosis de paciencia a veces, no voy a negarlo, porque nunca he sido fácil de llevar. Una cosa era sagrada para ellos con respecto a sus seis hijos: estudiar, y la verdad es que llevo toda una vida haciéndolo (risas). También es importante el haber pasado mi vida de un lado para otro, lo que me ha llevado a huir de localismos y egocentrismos geográficos, por llamarlos de alguna manera. Me gusta el intercambio cultural y la tolerancia ante las cosas y las personas diferentes, porque siento que es mucho más enriquecedor que mirarse el ombligo y creer que lo nuestro es lo mejor.

– No me digas las dos cosas, que te veo venir: ¿Música o viajar?

Te diga lo que te diga, serán las dos, porque al escuchar música, viajas; y cuando viajas, vas a escuchar música igualmente, ¿no? Pero te diré una: viajar, sin dudarlo ni un segundo.

– ¿Qué lugar no te cansarías de visitar nunca?

San Sebastián, Donostia… la llamen como la llamen, es una ciudad que me parece sencillamente preciosa. Viví con mis padres en Andoain, a muy pocos kilómetros, y tengo bonitos recuerdos de Donosti, con mis hermanas, con mi madre… He vuelto después varias veces, y sé que regresaré siempre que pueda.

– ¿Y mantienes en tu mente un viaje soñado?

Claro, por soñar que no quede: me encantaría algún día alquilar una villa en la Toscana, con un camino de acceso de cipreses, y esos campos verdes llenos de viñedos y olivos. Alquilar un Fiat 500, amarillo a ser posible, y recorrer la región conociendo las maravillosas ciudades de sus diez provincias, durante toda la primavera. El mar, las montañas, el arte… Si se quedara en un sueño, que no me despierten, por favor.

– ¿Te ves en una nave espacial/especial?  

   Si ya me cuesta viajar en avión, y suele rondar los 10 km. de altitud, no me veo, de ninguna manera, en una nave a miles de kilómetros de altura. Sólo pensarlo me da pavor.

– Yo te veo también como una mujer “soñadora”, pero siempre con los pies sobre el suelo más firme ¿tienes algún sueño inalcanzable que seguro conseguirás, antes o después?

   Tú lo has dicho, siempre con los pies en el suelo. Puedo ser soñadora, pero nunca se me olvida la frase de Calderón de la Barca: y los sueños, sueños son…

– Y puestos a soñar y a imaginar, ¿quiénes y qué son tus lectores? ¿qué “ves” cuando sabes que abren tu pantalla y les permites leer lo que dices?

Yo diferencio entre quienes creo que me quieren bien y me leen, quienes me quieren mal y aun así me leen, y quienes no me quieren, que supongo que no me leen. Más allá de esto, no me los imagino de ninguna manera, pero los siento presentes cuando escribo, de ahí que desde el primer artículo y en muchos de ellos use expresiones como: si ustedes gustan, convendrán conmigo; no sé ustedes, pero yo… No es exactamente que les permita leer, puesto que, a pesar de que escribir es un acto muy individual (no sé escribir si no estoy sola), escribo para ser leída y que se entienda lo que escribo; para que comprendan mi punto de vista, aunque no sea siempre compartido.

– Y tú, ¿a quién lees?

Una pregunta que necesitaría mucho espacio: especialmente leo poesía, mucha poesía, de todos los tiempos, de muchos hombres y mujeres poetas. Me gusta la novela negra, Patricia Highsmith, por ejemplo, de la que estoy ahora con sus Diarios. Me encantan las biografías y los libros de arte: fotografía, pintura especialmente… No sé, siempre estoy leyendo, y, sin embargo, tengo un buen montón de libros nuevos esperando ser leídos, lo cual ocurre al final, invariablemente y sin falta; aunque no dudo en abandonar una obra, sea de quien sea, si no me atrapa en las cinco primeras páginas. Por citar a un escritor, siento debilidad por Juan José Millás; y, si alguien me ha preguntado que qué libro me llevaría a una isla desierta, he elegido un diccionario enciclopédico, porque con él no sólo no me aburriría, sino que, además, aprendería un montón de cosas nuevas.

– Has vivido en muchos sitios, has conocido muchos lugares en tu vida cotidiana y de turisteo, pero ¿con cuál te quedarías?

Si pudiera elegir volver a vivir en alguna de las ciudades en las que ya viví, elegiría dos: Platja d’Aro, en Girona, en plena Costa Brava; y la gaditana Sanlúcar de Barrameda, en la Costa de la Luz. No tienen nada que ver entre sí, pero las dos me enamoran.

– ¿Mar o montaña?

   El mar, pero con la montaña o el bosque muy cerca de sus orillas.

– ¿Y Baza? ¿Qué es Baza para ti?

Un referente emocional que siempre me gustó, un antídoto contra el desarraigo; una ciudad a la que recuerdo llegar y sentir alegría en el corazón, esa excitación que muestran los críos cuando tienen sed y les ofreces un vaso de agua. Es curioso, porque, cuando comencé con la sección, expresaba más mi amor por Baza que pueda hacerlo ahora: es como si entonces, en los artículos de los primeros años, estuviera en la fase del enamoramiento, cuando no te cansas nunca de decir Te quiero; y, sin embargo, ahora estuviera en un momento más asentado, en el que tal vez quieres más, pero necesitas decirlo bastante menos. Me gusta mucho Baza, pero no puedo decir lo mismo de cómo la tratan, en muchos aspectos.

– Y pasa la vida, Lola. Llevamos mucho, y bueno, en nuestra vida de internautas, pero ¿hasta cuándo aguantaremos?

Lo has vuelto a decir tú: aguantaremos. Por la Alameda es una sección de tu web, webdebaza.com, así que yo estaré aquí mientras tú lo estés. Como dicen los italianos, chi lo sa…

– Lola, una vez más, te pones ante tus lectores, transparente y entregada, como siempre, así que mi última pregunta es pedirte que digas a todas esas personas tu mensaje final.

Muchas gracias por leerme, espero y deseo que lo sigan haciendo y que les guste lo que escribo. Ah, si alguna vez me ven y me conocen, o reconocen, y desean decirme algo sobre los artículos de mi sección, no duden en hacerlo, porque, como escritora, echo mucho de menos el feedback con mis lectores. Y muchas gracias a ti también, Ricardo, que sé que te encuentras entre quienes me quieren bien y me leen. Para mí es un placer escribir Por la Alameda, y he disfrutado, y espero seguir haciéndolo, con cada uno de sus artículos de opinión.

700. Patti Smith

Foto: Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Por Lola Fernández.

Comparto la alegría general que a nivel internacional ha ocasionado la concesión a Patti Smith del Premio Princesa de Asturias 2026, porque se lo merece y le llega a una edad en que puede disfrutar del honor que le ha supuesto el que se le haya concedido. Esta mujer, compositora, música, cantante, escritora, fotógrafa, poeta, artista en una palabra, ha sido, y lo sigue siendo, un referente para mí desde que siendo aún adolescente la escuché cantar por la radio su Gloria, el tema que abría la cara A de su primer L.P., Horses. Aquel disco, en pleno apogeo del punk, supuso una convulsión por lo que ofrecía, poemas y electricidad, expresando la suma de un salvajismo indomable y un delicado lirismo que siempre la ha caracterizado. Recuerdo que los críticos se preguntaban, desconcertados ante un álbum que en nada se parecía a los de los primeros punkies, si era un espejismo o una genialidad, y el tiempo ha dejado muy claro que, de ilusión, nada de nada. Meses antes del lanzamiento internacional del Horses, que ha cumplido hace nada el 50 aniversario, me compré un libro de Luis Antonio de Villena, La revolución cultural (Desafío de una juventud). Era mayo del 75 y, gracias a él, conocí a Arthur Rimbaud, al que Villena definía como vate bohemio y marginado, signo de rebeldía. Sus poemas se niegan al molde de la sociedad burguesa. Apenas dejando atrás mis quince años, aquel poeta se convirtió en mi preferido, y la segunda vez que leí a alguien hablando de él fue, precisamente, cuando Patti Smith, que lo tiene como referente poético, contaba cómo lo había conocido por casualidad al comprar un libro en cuya portada estaba su foto, que ella confundió con la de su admirado Bob Dylan. Desde siempre ha habido en Patti una fusión de cultura, o contracultura, rebeldía y poesía, que ha impregnado toda su obra, musical y literaria. Para acercarse a ella y conocerla se pueden recorrer diversos caminos, a cuál más atractivo: libros, biografías, poemarios, y discos. Su obra musical la convirtió en una estrella de rock internacional, y, sin embargo, cuando estaba en el cénit de su carrera, después de 4 álbumes de éxito y varias giras por USA y Europa, no dudó un instante en retirarse, a finales de los años 70, para formar su familia, con Fred Sonic Smith, de MC5, con quien tuvo dos hijos que hoy la acompañan en sus conciertos: Jackson a la guitarra, y Jesse Paris al piano. No fue hasta mediados de los 90, cuando enviudó, que no volvió a retomar su carrera, animada por su amigo Bob Dylan para que superara su tristeza, y hasta hoy, añadiendo a su obra más discos, más libros, más poemarios, más arte, siempre con éxito entre sus seguidores y la crítica.

Foto: Lola Fernández. (Clicar en la imagen para ampliarla)

Vi por primera vez a Patti Smith en la sala La Riviera de Madrid, en julio del 96, en un concierto considerado mítico y de los más memorables de los muchos que ha realizado en España, país que le gusta especialmente y al que ha venido en frecuentes ocasiones, siguiendo a veces el rastro de sus escritores y poetas favoritos: es el caso del chileno Roberto Bolaños, que vivió bastantes años en Cataluña, y allí murió; o del poeta granadino Federico García Lorca. Fue precisamente en la Huerta de San Vicente, finca de verano de la familia de Federico, hoy Casa-Museo, donde en julio del 2008 tuve la oportunidad de escuchar en vivo a Patti Smith por segunda vez, desgranando sus canciones y poemas sin la habitual compañía de su grupo, sola con un guitarrista y ella misma a la guitarra, sin electricidad en esa ocasión. Volvería a disfrutar de la artista en el festival La Mar de Músicas, en Cartagena, en julio del 2010; siendo en septiembre del 2024 cuando la he podido ver por última vez, por ahora, en el Generalife, con el añadido de la magia de la Alhambra a la suya propia. Hasta que la artista estadounidense recoja en octubre, en Oviedo, el galardón obtenido, seguirá su activismo contra las injusticias y cualquier violación de los derechos humanos, dando la razón al jurado que se lo ha concedido y a sus motivos: por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva. Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo. Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones.

Utilizamos cookies propias y de terceros. Si continuas navegando, entendemos que aceptas su uso. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar